Miércoles, 29 Marzo, 2017

Las nuevas formas de dar a luz en Granada

Carmen Padilla, directora de la Unidad de Obstetricia y Ginecología del Centro Hospitalario San Cecilio, con 35 años de dilatada carrera profesional en este ámbito, asegura que “el parto es algo fisiológico y debe tratarse como tal”

Una mujer embarazada en una piscina de hidroterapia | Foto: R. M. Marín


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Que las mujeres han retrasado su edad para tener hijos es algo que pocas personas pueden poner en duda a día de hoy. La media para tener el primer hijo se sitúa en los 30 o 31 años, algo que se argumenta con explicaciones muy lógicas como que las mujeres tienen que encontrarse en un buen momento físico, profesional, personal, saludable y además, el mejor momento de pareja.

“Antes una mujer se casaba joven y su misión era ser ama de casa y tener hijos”, comenta la doctora Carmen Padilla, directora de la Unidad de Obstetricia y Ginecología del Centro Hospitalario San Cecilio, “ahora el proceso se va alargando”. Asegura que como el proceso se va alargando, “lo que ocurre es que las mujeres pierden capacidad reproductiva, algo que es mucho más complejo que cualquier otro tipo de problema de salud”.

Reconoce que una mujer, a partir de los 40 años, “tiene algo más de riesgo de tener un hijo con un determinado problema, pero lo más importante no es eso, es que disminuye su capacidad reproductiva”.

Es algo natural, a partir de los 35 al calidad de los óvulos “va disminuyendo”, de ahí el aumento de las técnicas de reproducción asistida, “que también demora mucho el momento en el que te quedas embarazada, porque es cierto que no siempre se consigue a la primera vez que se intenta, y el proceso es largo”.

Los especialistas consideran que hoy día una mujer con 40 años es joven. “La forma de vida, las costumbres y la sociedad en general, han evolucionado mucho, y con 40 años se está en plena juventud y plenitud, de hecho estamos viendo venir a mujeres a parir con 40, 42 o incluso con 48 años. Es cierto que esto último no es todos los días, pero no es tan raro, y además, paren bien y tienen un embarazo normal”, explica Padilla, que también asegura que “se trata de mujeres que no requieren cuidados especiales salvo que tengan alguna enfermedad previa, o se les descubra alguna patología durante la gestación”.

Los consejos básicos para llevar un buen embarazo son los mismos que para un estilo de vida sano y saludable: no fumar, no beber, comer sano, hacer ejercicio y no estresarse.

MOMENTO DEL PARTO

Según los estudios, hoy día hay una mayor tendencia que querer que el momento del parto sea algo fisiológico, que se lleve a cabo con poco intervencionismo, “y creo que más que una moda es una respuesta al exagerado intervencionismo que hemos tenido años atrás”, explica la doctora, que ha justificado que “el parto no es un proceso médico, sino fisiológico, y si todo va normal, no hay porqué intervenir”.

En todos los países del mundo las mujeres paren, e incluso hay lugares donde las mujeres lo hacen de forma natural en sus casas. “Hoy día, la tendencia es que los médicos están para vigilar que todo el proceso va bien”, confirma la doctora Carmen Padillo.

Y alrededor de eso hoy día surgen las peticiones propias de las madres. “Desde las que te dicen de entrada que no quieren la epidural, o que les cojan una vía para el suero, las que quieren que sea lo más parecido a un proceso fisiológico normal, aunque con todas las garantías de la asistencia médica asistida”.

Reconoce Padilla, según su experiencia, que “cuando apareció la epidural era el auge, porque era lo que verdaderamente quitaba los dolores de parto, pero ahora las mujeres no la piden tanto”.

Así surgen también otras alternativas como el parto en el agua, la hidroterapia. “Es una alternativa analgésica”, ya que “sumergirse en el agua hace que las contracciones duelan menos. La mujer que no quiera utilizar la epidural puede optar por esta variedad. Está contemplada y casi todos los hospitales en Andalucía tiene ya su bañera de hidroterapia para los partos”.

embarazoDe todas las formas “lo de parir en el agua desde la Asociación Americana de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud aún está en estudio, y no se está fomentando, ya que el bebé puede tener aspiraciones de líquido”. Aunque, reconoce que “los partos que hemos tenido aquí no han supuesto ningún problema”. En 2014 en los hospitales granadinos se practicaron unos 30 partos en agua.

La bañera para este tipo de partos es inmensa, “muy alta porque se tiene que sumergir la mujer y tener posibilidad de movimiento. También hay que tener en cuenta que el control no es tan sencillo como el que se tiene en una cama. Hay que tener un plan de evacuación en caso de que haga falta, se necesitan dos matronas y un celador que sepa cómo se evacúa una mujer de ahí que, además, está mojada”, explica Padilla, que reconoce que para los profesionales no es lo más cómodo de momento.

Algo fundamental en los partos de hoy día es el Plan de Parto, un documento donde la mujer refleja cómo le gustaría que fuera todo el proceso de dar a luz. “Aquí aparecen aspectos cómo si la madre quiere estar acompañada, si quiere que esté el padre, o no. Aunque normalmente es aconsejable que la figura paterna esté presente, que además lo suelen hacer bastante bien”.

UNA FIGURA EMERGENTE: LAS DOULAS

“Yo, en concreto, tengo cierta reticencia porque estoy educada en un hospital donde la tradición de matronas como cuidadoras y atención en el parto es fundamental”, reconoce la doctora Padilla. “Si se definen como apoyo emocional de la madre yo considero que el apoyo de la madre en este sentido debe ser el padre. De entrada no acepto esa definición, pero tampoco soy partidaria de los ataques que se hacen contra ellas. Creo que hay doulas de todo tipo”.

Asegura que en Granada ha visto dos o tres partos con doulas. “Y lo que conozco de ellas es que han acompañado a mujeres con una actitud siempre respetuosa. Si en algún momento han pretendido influir en la mujer para una decisión de calado, no se las deja porque en ese sentido quien tiene que intervenir es el médico”.

El futuro de las doulas aún está por determinar, y su papel y necesidad también.

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