Domingo, 26 Marzo, 2017

El cáncer ginecológico ya no es sinónimo de muerte

La lactancia materna reduce, considerablemente, las posibilidades de sufrir cáncer de mama

Rita M. Marín @marinruiz_rita


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Las revisiones ginecológicas y una vida saludable son las mejores formas que las mujeres tiene para prevenir los cáncer ginecológicos. La doctora Camen Padilla, Jefa de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Cecilio, quiere dejar un mensaje claro en esta entrevista, “las mujeres deben concienciarse de que el cáncer no es sinónimo de muerte”.

¿Existen medidas de prevención para el cáncer ginecológico?

Siempre que hablamos de medidas de prevención tenemos que hablar de hábitos de vida saludables. Evidentemente, en este campo debemos tener en cuenta no fumar, hacer ejercicio moderado, y llevar una dieta sana, donde lo menos elaborado es lo mejor. Es decir, es preferible comer algo cocido que a la plancha, y desde luego, algo a la plancha que algo frito. Aunque un capricho, algún día, tampoco viene mal.

¿Y qué importancia tienen las revisiones ginecológicas para las mujeres?

Son muy importantes. Existen dos tipos de cáncer que con este tipo de revisiones, al detectarse a tiempo, tienen un tratamiento mucho menos invasivo, y desde luego los resultados son buenísimos. Son el cáncer de cuello de útero, y el de mama. Las mamografías y las ecografías vaginales calendarizadas son fundamentales para controlar la evolución de las mujeres.

¿Cuándo es recomendable hacer estas revisiones?

Por ejemplo, en el caso de las pruebas del cáncer de útero, sería mejor comenzar a hacerlas a partir de los 35 o 40 años, que es la edad de riesgo. Mientras que para las revisiones de mama, la edad apropiada es a partir de los 40 años. Evidentemente siempre teniendo en cuenta las peculiaridades de cada mujer, sus antecedentes familiares u otros factores. Es cierto que antes de los 25 años es muy extraño encontrar mujeres que padecen un cáncer de mama.

¿A qué problemas se enfrenta la ginecología hoy día?

Sin duda, al cáncer de ovarios. Es un cáncer ‘silencioso‘ que no suele dar la cara hasta que se encuentra en un avanzado estado de desarrollo. Los síntomas son muy variados, y no son fácilmente detectables. Además, no se encuentra en una zona tan accesible como el de útero o mama. En primer lugar se opera, se extirpa la lesión, y posteriormente se pone un tratamiento de quimio y radioterapia.

El cáncer de mama es uno de los más difundidos entre la sociedad. Las mujeres están muy concienciadas al respecto. ¿Existen algunos hábitos de vida saludables para evitar su aparición?

Bueno, como profesional yo siempre aconsejo que las mujeres que puedan, cuando tengan sus hijos les den el pecho. La lactancia materna previene este tipo de cáncer. Aunque claro, siempre me gustaría aclarar, que existen excepciones. Y vuelvo a reiterar el ejercicio. Caminar media hora al día, a un ritmo ligero, es muy saludable.

Parece un tema tabú, pero los hombres también pueden sufrir un cáncer de mama. ¿Cómo se enfrentan a esta situación?

El porcentaje es muy reducido. Tan solo el 1 o 2% de la población masculina lo sufre. Pero es cierto que para un hombre asumir este tipo de enfermedad es más complicado, porque para ellos se da en un órgano que no tienen. Las mamas para ellos no existen, y están ligadas a las mujeres. Quizás aquí lo más importante es el factor psicológico. Y el cambio de mentalidad. Los hombres no están tan concienciados de las exploraciones y, en muchas ocasiones, cuando vienen a la consulta ya suelen tener una patología bastante avanzada, porque no saben distinguir los síntomas.

La medicina ha evolucionado, así como los tratamientos y los procedimientos quirúrgicos. ¿Qué mensaje podría dar a las mujeres que sufren estas patologías?

Uno muy importante, la vida no acaba por tener un cáncer. La causa más frecuente de muerte, hoy día entre las mujeres, son los problemas cardiovasculares.

 

 

 

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