Las cuatro paredes del Granada CF

Diego Martínez tiene clara la idea de equipo que quiere construir: un Granada sólido, compacto y resistente para lograr triunfar en una categoría como la Segunda división española, que ejerce de bola de demolición para derribar a aquellos que intentan escalar en la tabla sin tener el grado de acople necesario para competir con garantías en la Liga 1|2|3.

Consciente de ello, el técnico ha sentado las bases y afianzado los cimientos de un proyecto que se sostiene ahora gracias a cuatro paredes robustas que mantienen junta la estructura nazarí. Los hombres que forman estas paredes son Rui Silva, Germán, Álex Martínez y Vadillo, que hasta la fecha han sido capaces de partir en el once inicial en todos los encuentros que ha disputado el equipo a lo largo de estas primeras 16 jornadas.

Rui Silva ha demostrado ser ese portero que buscaba el Granada. El luso se ha reivindicado en su primer año como titular y ha dotado al equipo de una seguridad necesaria para empezar a crecer. Como es habitual en su posición, el guardameta ha jugado todos los encuentros de Liga hasta la fecha, sin perderse ni un solo minuto del campeonato doméstico, fruto de la confianza que ha depositado en él Diego Martínez.

Exactamente el mismo número de minutos ha jugado Germán, otra de las paredes que dan cohesión al equipo. En su caso es más extraño, pues los centrales entran y salen con relativa frecuencia de la alineación inicial. Hasta el momento, el gaditano ha sabido mantenerse alejado de sanciones y lesiones, lo que le ha permitido contar con la continuidad necesaria para volverse un fijo en el esquema del técnico. Su pareja de baile ha cambiado en ocasiones, pero Germán ha mantenido un nivel contundente y ha sabido crecer con el equipo tras una campaña complicada.

La tercera pared la forma Álex Martínez. El lateral se asentó el año pasado y rindió a un gran nivel, pero continúa evolucionando y puliendo su juego para dar profundidad a la banda izquierda de Los Cármenes y cerrar atrás en las fases en las que el equipo no tiene el balón. En su caso, ha sido sustituido en tres ocasiones, sumando un total de 1.333 minutos jugados de los 1.440 que se han disputado en estas 16 jornadas. Ahora, una rotura parcial del tendón de Aquiles derecho le apartará del equipo por unas doce semanas, por lo que el míster perderá uno de sus pilares.

La cuarta y última pared la compone Álvaro Vadillo. El extremo gaditano es ese muro con una ventana por la que puede entrar el aire fresco, siendo capaz de llevar a nuevos rumbos al equipo en partidos que parecen condenados a un resultado menos positivo del que la afición buscaría. Veloz, con desborde y ese toque de magia que solo tienen algunos jugadores, Vadillo se ha ganado a pulso la titularidad en todos los encuentros, a pesar de haber llegado a alguno con problemas físicos, una cuestión que ya le lastró en temporadas anteriores. En su caso, pese a ser indiscutible, es habitual que deje el terreno de juego, pues solo ha terminado cuatro partidos, saliendo sustituido en el 75% de los encuentros que ha disputado el equipo, por lo que suma 1.043 minutos sobre el césped.

Con la ayuda de otros jugadores como Adrián Ramos o Fede Vico, que han jugado también en todos los encuentros pero no siempre como titulares, Diego Martínez espera que su última construcción sea lo suficientemente firme como para aguantar los vientos de tormenta que todavía están por llegar. Sobre el terreno, todo pinta bien, pero esto es la Segunda división y torres más altas han caído.