Sábado, 23 Septiembre, 2017

            

Las corrientes oceánicas hacen al Hemisferio Norte más húmedo

Al hacerlo más cálido

E.P.


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Un rápido vistazo al mapa de precipitaciones del mundo muestra que las mayores lluvias tropicales caen en el Hemisferio Norte. Un nuevo estudio de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, y publicado en ‘Nature Geoscience’, explica que el patrón se debe a las corrientes oceánicas provenientes de los polos, a miles de kilómetros de distancia.

El Atolón Palmyra, a 6 grados norte, soporta 175 pulgadas de lluvia al año, mientras que una distancia igual en el lado opuesto de la línea ecuatorial consigue sólo 45 pulgadas. Los científicos siempre creyeron que se trataba de un capricho de la geometría de la Tierra, que las cuencas del océano se inclinan diagonalmente mientras que el planeta gira empujado las bandas tropicales al norte del ecuador.

Los resultados exhiben una característica fundamental del clima del planeta y muestran que las aguas heladas afectan a las lluvias estacionales, que son cruciales para el crecimiento de los cultivos en lugares como la región del Sahel de África y el sur de India. En general, los lugares más calientes son más húmedos porque el aire caliente sube y la humedad precipita.

“Llueve más en el Hemisferio Norte porque es más cálido –explicó el autor Dargan Frierson, profesor asociado de Ciencias Atmosféricas en la Universidad de Washington–. Hemos encontrado que la respuesta a qué hace que el Hemisferio Norte sea más cálido es la circulación de los océanos”.

Frierson y sus colegas utilizaron primero mediciones detalladas de las nubes de satélites de la NASA y el Sistema de Energía Radiante de la Tierra o CERES para mostrar que la luz solar proporciona en realidad más calor en el Hemisferio Sur y así, por la radiación atmosférica, el Hemisferio Sur debería ser el más húmedo.

Después de usar otras observaciones para calcular el transporte de calor del océano, los autores utilizaron modelos informáticos para demostrar el papel clave de la cinta transportadora oceánica que se hunde cerca de Groenlandia, viajando a lo largo del fondo del océano a la Antártida y luego sube y fluye hacia el norte a lo largo del superficie. Si se eliminara esta corriente, se daría la vuelta a las bandas de lluvia hacia el sur.

La razón es que a medida que el agua se mueve hacia el norte durante muchas décadas se calienta gradualmente, llevando alrededor de 400 billones de vatios de potencia a través del ecuador. Durante muchos años, se ha aceptado que las inclinadas cuencas oceánicas eran las causantes de la asimetría de las lluvias tropicales, aunque, al mismo tiempo, mucha gente no creía en esa explicación al ser un argumento complicado y creen que para una cuestión tan importante suele haber una explicación más simple, según Frierson.

EL CALENTAMIENTO GLOBAL PUEDE INVERTIR LA TENDENCIA

La corriente oceánica que parecer ser responsable se hizo famosa en la película de 2004 “The Day After Tomorrow”, en la que la premisa es que esta circulación se cierra y hiela Nueva York. Aunque el cierre repentino del que habla la película no va a sucecer, una desaceleración gradual, que un reciente informe de las Naciones Unidas señaló como “muy probable” para el 2100, podría cambiar las lluvias tropicales al sur, según sugiere esta investigación, como probablemente sucedió en el pasado.

La ralentización de las corrientes se predice por el aumento de la lluvia y de agua dulce en el Atlántico Norte. “Esto es una parte más de un gran y creciente cuerpo de evidencia que ha surgido en los últimos 10 o 15 años que muestra cómo de importantes son las latitudes altas para otras partes del mundo”, recalcó Frierson.

El trabajo anterior de Frierson muestra cómo el cambiante equilibrio de temperatura entre hemisferios influye en las precipitaciones tropicales. Un análisis reciente de este investigador y colaboradores vio cómo la contaminación de la revolución industrial bloqueó la luz solar en el Hemisferio Norte en la década de 1970 y 80 y cambió las lluvias tropicales en el sur.

“Muchos de los cambios en los últimos años se han debido a la contaminación del aire –advirtió Frierson–. El futuro dependerá de la contaminación atmosférica y el calentamiento global, así como cambios en la circulación oceánica. Eso hará que las lluvias tropicales sean particularmente difíciles de predecir”.

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