Sábado, 21 enero, 2017

Las condolencias empiezan a llegar al perfil de Francisco Ayala en Facebook



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Minutos después de conocerse hoy la noticia de la muerte del escritor Francisco Ayala, las condolencias han empezado a llegar al perfil que tiene en la red social Facebook, donde las palabras más repetidas son “maestro” y “gracias”.

El novelista y ensayista granadino puso en marcha esta página, a propuesta de la Biblioteca Nacional, el pasado marzo con motivo de la celebración de su 103 cumpleaños y a día de hoy cuenta con 1.501 seguidores.

La Biblioteca Nacional ha publicado un comentario en el perfil para despedir al escritor: “Adiós Don Francisco, la Biblioteca Nacional siempre guardará con inmenso cariño su afable sonrisa y su jovial mirada”.

Los usuarios de Facebook han querido dar su último adiós al autor de “El jardín de las delicias” a través de esta plataforma, mostrar gratitud por su contribución a la literatura española y apoyar a su familia.

Algunos de los mensajes que pueden leerse en el perfil de Ayala dicen: “no se puede imaginar lo que le echaremos de menos”, “grande entre los grandes. Personajes como él no deberían morir nunca” o “gracias por haber sido un granadino de pro y haber llevado el nombre nuestra tierra con tanta dignidad”.

En los últimos comentarios que Ayala escribió en su perfil, el 17 de marzo, agradecía las muestras de cariño y las felicitaciones recibidas por su cumpleaños.

“Doy las gracias al mundo por haberme consentido seguir adelante y cumplir durante todos estos años lo que creía que era mi obligación de hombre y de ciudadano”, fueron sus últimas palabras en la red social.

En una entrevista con Efe, el escritor explicaba cómo se animó a participar en Facebook: “Procuro adaptarme a los avances, porque veo que mucha gente se niega a ello y se separa del mundo. Pero yo quiero estar en el mundo en el que los demás están hoy día, no en el que estuvieron hace treinta o cincuenta años”.

En su perfil se puede leer su artículo “Mi ordenador y yo”, publicado en 1985 y en el que ya decía que “ningún escritor que se precie debe usar otro instrumento de trabajo que la última máquina producida por la industria electrónica.

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