Martes, 28 Marzo, 2017

LAC y contaminación: más allá de los datos vertidos en un Pleno

Granada Digital habla con los autores del estudio citado por Telesfora Ruiz en el pleno sobre la LAC del 11 de marzo para tratar de esclarecer las aseveraciones que gobierno y oposición emitieron acerca de los efectos que la línea de transporte ha tenido en la calidad del aire de la ciudad

Autobús de la LAC en una de sus paradas | Foto: Archivo


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El pasado 11 de marzo se celebraba en el Ayuntamiento de Granada Pleno extraordinario a petición del grupo socialista, con un único punto en el orden del día: la LAC. El asunto estrella desde hace casi un año en el debate político y según muchos, el supuesto talón de Aquiles electoral de la actual corporación de cara al próximo 24 de mayo. Varios fueron los aspectos criticados por la oposición en esta reordenación del transporte: las molestias que ocasionan los transbordos, su rentabilidad económica, su convivencia con otros transportes en el contexto metropolitano de movilidad  y, de forma no menos destacada, el medioambiental.

¿HA CONTRIBUÍDO LA LAC A MEJORAR LA CALIDAD DEL AIRE?

Mientras en el Pleno la oposición acusaba a la responsable de Movilidad, Telesfora Ruiz, de haber trasladado con la LAC la contaminación “a los barrios” y de haber convertido el centro de Granada “en una jaula de oro”, la edil interpelada argumentaba que había habido, “según los estudios de la universidad, Departamento de física aplicada, con la implantación del LAC, una literal…trabajo de ellos, no trabajo nuestro, una importante mejora de la calidad del aire: 37% de bajada de las partículas de carbono en el aire, en todo ese eje de 4,5 km, importante bajada del 33% de las partículas PM10.

Tras la celebración del Pleno, y a preguntas de los periodistas, Telesfora Ruiz volvía a incidir en el citado estudio, afirmando que “ha sido un estudio que han hecho por su cuenta y nos dicen que en otras zonas de medición, que han sido Paseo del Violón, Estación de Autobuses y todo el eje del centro, ha mejorado la calidad del aire. Espectacular en el eje de Gran Vía. En los otros se aprecia de una manera mucho más suave, pero sobre todo en Gran Vía.”

DETRÁS DE LOS DATOS

Que disminuir el tráfico en el viario de Granada mejore la calidad del aire se antoja un hecho incontrovertible, toda vez que es el tráfico -junto a las fuentes estacionarias como calefacciones de gasoil o biomasa- , la principal causa de la presencia en el aire de gases y partículas contaminantes en una ciudad no industrializada como la nuestra.

Sin embargo, si esa disminución o restricción del tráfico que trajo la LAC se reduce, senso estricto, al eje Reyes Católicos-Gran Vía, ¿hay razones para afirmar que la mejora de la calidad del aire es extensible a los 4,5 km del trazado de la LAC, incluyendo calles donde no existe ese nivel de restricción? y, por otro lado ¿hasta qué punto es cierto que la contaminación “se haya trasladado a los barrios”?. Granada Digital entrevista a los responsables del estudio citado por Telesfora Ruiz para conocer la metodología empleada, las conclusiones que de él se desprenden y responder así a esta y otras cuestiones.

EL ESTUDIO

CEAMA-1

Gloria Titos y Lucas Alados muestran un equipo medidor de “black carbon” en el CEAMA.

Visitamos a Lucas Alados y a Gloria Titos en el CEAMA -Centro Andaluz de Medio Ambiente-, donde desarrollan su actividad investigadora. Lucas es Catedrático de Física, Gloria es Doctora en Física y Máster en Geofísica y Meteorología. Ambos pertenecen al Grupo de Física de la Atmósfera -Dpto. Física Aplicada, Universidad de Granada-.

Gloria, bajo la supervisión de Lucas Alados, es la responsable del estudio citado por Telesfora Ruiz. Bajo el título “Impacto del cambio en el transporte público en la calidad del aire”, se trata de un trabajo, “específico para la LAC”, realizado en colaboración con  investigadores eslovenos de la Universidad de Ljubljana. Dicha colaboración ha consistido en la cesión al CEAMA de dos equipos medidores de la concentración en aire ambiente de partículas de hollín o “black carbon”, un tipo de partícula directamente relacionada con las emisiones de motores de combustión y cuya proporción es mayor en motores diésel -presentes en la totalidad de los autobuses-.

Para el estudio se realizaron mediciones de “black carbon” dos semanas antes y dos semanas después del 9 de junio, fecha de puesta en marcha de la LAC, con objeto de determinar la diferencia de niveles de concentración a raíz de la reordenación del transporte.

Como puntos de medición se eligieron dos localizaciones donde situar los equipos cedidos: el Centro de Transferencia Tecnológica de la UGR, situado en Gran Vía -antigua sede de la Caja Rural-, y el Palacio de Congresos, lugar que, en palabras de Lucas Alados, “precisamente se elegió porque no puedes afirmarlo -la variación de la contaminación- para todos los puntos de la línea, sobre todo porque en los extremos tiene un impacto completamente distinto porque ahí lo que has hecho es llevarte autobuses que no tenías“.

Contar con series de datos de ambas localizaciones permitiría por tanto evaluar la posible mejoría de la calidad del aire gracias a la LAC, pero sólo en los tramos del recorrido que esas localizaciones abarcan, es decir, para las zonas en que los datos son representativos. Sin embargo, un contratiempo alteró el estudio ya que sólo se ha podido disponer de datos suficientes para extraer conclusiones -dos semanas antes y después del 9 de junio-en el equipo situado en Gran Vía.

LAS CONCLUSIONES

Así las cosas, ¿qué conclusiones se extraen del estudio?.

1.- Tal y como dijo la concejala Ruiz, los resultados obtenidos permiten concluir que, desde la puesta en marcha de la LAC, existe una disminución del 37% en partículas “black carbon” y del 33% en partículas PM10. Sin embargo, y en palabras del Catedrático de Física, “los valores son válidos para Gran Vía, aunque es esperable la misma disminución de la contaminación en el tramo estrictamente restringido entre el inicio de Reyes Católicos y el final de la Gran Vía”.

Por su parte, Gloria Titos apostilla que “yo no puedo afirmar lo que pasa en Caleta porque no he medido”, y amplía los datos ofrecidos por Telesfora Ruiz ya que en Gran Vía “hay un pico de disminución” del 50% en partículas “black carbon”, en “las horas de tráfico intenso de por la mañana”.

2.- En Palacio de Congresos, a pesar de no contar con datos suficientes de concentración de “black carbon” para evaluar el impacto que la LAC ha tenido allí sobre este parámetro, sí se disponen de datos de monóxido de carbono -CO-, obtenidos en las cabina de medidas que allí posee la Junta de Andalucía. El CO es un gas también característico de las emisiones de los tubos de escape y, según apunta el profesor Alados, “presenta una buena conexión con el ‘black carbon'”. Ello significa que a mayor presencia de CO, mayor presencia de “black carbon” y viceversa.

Por tanto, y sirviéndose de los valores de CO, se ha observado que éstos no han variado a raíz de la puesta en marcha de la LAC, lo que para Alados significa que no ha supuesto “cambio ni para mal, ni tampoco para bien” en una localización, el intercambiador de Congresos, donde “ha habido una modificación negativa porque han trasladado allí paradas, o si quieres estaciones de arranque iniciales de líneas que no estaban”. Gloria Titos añade que “en PM10 Palacio de Congresos se mantiene también igual, antes y después”.

3.- En el CEAMA -donde también se realizaron medidas de black carbon- tampoco variaron “ni para mal  ni para bien” los valores de concentración tras la implantación de la LAC.

4.- En cuanto al veredicto en los barrios, afirman que “no lo tenemos” ya que “el resto de la ciudad sí que habría que verlo en un plazo más largo”. En el mismo sentido incide que  “para conocer realmente el devenir hay que seguir analizando los datos que mide la Junta regularmente”.

Pero quizá la conclusión más importante, más allá que los datos quiten o den razones a unos o a otros, radica en la necesidad de previsión en este tipo de estudios. Habla Gloria: “Nosotros nos enteramos de que se iba aponer la LAC y decidimos hacerlo y demás…” Por otro lado Lucas anuncia que “el estudio sigue, hemos intentado y ese es el esfuerzo, mantenerlo hasta junio”.

Comments

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  1. Sea como sea, lo cierto es que se ha perdido una oportunidad de haber puesto la LAC con autobuses eléctricos y eso sí que habría sido una manera muy eficaz de reducir la contaminación.