Martes, 17 Octubre, 2017

            

La última investigación sobre Lorca cree que fue fusilado en Alfacar, desenterrado y trasladado

Los expertos que trabajaron en la búsqueda de la fosa creen que Interior debe tener informes certeros que ayudarían a conocer el paradero del cuerpo

Búsqueda de la fosa de Lorca en Alfacar | Foto: Archivo
E.P.


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El equipo de expertos que trabajó el pasado mes de octubre en la búsqueda de la fosa común en la que podrían estar los restos de Federico García Lorca, en Alfacar (Granada), determina que el poeta fue asesinado en ese emplazamiento, enterrado allí mismo, desenterrado no mucho después de ser asesinado y trasladado a otra ubicación desconocida. Asimismo, los investigadores creen que el Ministerio del Interior debe tener informes exhaustivos de las circunstancias del asesinato y el posterior traslado del cuerpo a los que no han podido acceder.

Así lo han explicado este miércoles en Madrid varios de los actores participantes en la investigación, entre ellos, el arqueólogo Javier Navarro y el investigador Miguel Caballero, que coordinaron los trabajos junto en el Peñón del Colorado de Alfacar y que han presentado el informe con las conclusiones de la intervención arqueológica que se desarrolló entre el 19 de septiembre y el 20 de octubre del año pasado con el objetivo de encontrar el cuerpo del maestro republicano Dióscoro Galindo y, con ello, los de Lorca y los de anarcosindicalistas y cabecillas de la lucha campesina granadina Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

La investigación del año pasado refrenda la histórica realizada por Eduardo Molina Fajardo y el testimonio del general Nestares, que visitó la zona años después del fusilamiento con algunos de los guardias de asalto que participaron en el mismo y que trasladó directamente a los investigadores que en uno de los pozos abiertos para captación de agua y abandonados, el más cercano a Alfacar, fue donde los cuerpos de los fusilados fueron enterrados.

Pese a no haber encontrado los restos, los investigadores consideran que esta tercera campaña de excavaciones en Alfacar –que costó 17.000 euros y fue financiada enteramente con fondos privados– ha sido un “éxito” y supone “un avance muy importante” en el establecimiento de los hechos ocurridos en los Llanos de Corbera durante la Guerra Civil, ya que lleva a concluir que el espacio del enterramiento fue removido y los restos, exhumados antes de que llegaran a ser esqueletos –como evidenciaría la ausencia de botones, hebillas o restos que sí aparecen en zonas de las que ya se retiran cuerpos esqueletizados–; y trasladados a otra ubicación.

Además, los investigadores dan por localizado el escenario de la ejecución de Lorca y sus compañeros por el hallazgo y el profundo análisis balístico de un casquillo y una punta de proyectil, sin relación entre sí, pero que “probablemente” se usaron en la ejecución.

Tras obtener esas “evidencias”, Caballero incorpora a la investigación que los cuerpos fueran trasladados desde su enterramiento primero hasta una de las fosas grandes, para evitar que nadie pudiera encontrarlo, dado el impacto que había ocasionado su asesinato.

Para ello, se basa en el testimonio de una amiga de Lorca, de nombre Emilia, que ofreció a Agustín Penón esa versión del traslado del cadáver. “Los trabajos arqueológicos avalan esa posibilidad y por lo tanto, cabe deducir, que todos los restos que estaban en la fosa habrían sido exhumados al mismo tiempo y, tal vez, tuvieron el mismo destino”, han apuntado.

INFORMES DEL MINISTERIO DEL INTERIOR

Ante la pregunta de por dónde puede avanzar ahora la investigación y cómo localizar ese segundo destino de los cadáveres, Caballero ha trasladado que ordenará y analizará toda la información obtenida hasta ahora pero, además, señala que el Ministerio del Interior debe tener informes “certeros y detallados” sobre el asesinato y el posterior traslado de los cuerpos y que nunca han salido a la luz.

El investigador ha trasladado a los medios de comunicación que esos informes se archivaban en el expediente de su autor y que él, habida cuenta de que a los archivos de este tipo no tienen acceso directo los investigadores, los ha reclamado en ocasiones pero que siempre le han sido remitidos “despersonalizados” y de forma “incompleta”. Eso le lleva a considerar que “falta voluntad política” para conocer todo sobre la muerte de Lorca.

En cualquier caso, Caballero considera que “habrá que esperar al momento político propicio” para conocerlos y que cuando se hagan públicos “sabremos dónde mataron a Lorca y dónde lo trasladaron” pero que, por el momento, sigue siendo “un tema muy peliagudo, que genera mucha controversia y que abre heridas”.

Caballero también ha recordado que investigaciones anteriores suyas han corroborado que el asesinato del escritor se debió, fundamentalmente, a rencillas familiares, aunque ha apuntado a que en el traslado del cuerpo habrían pesado más los motivos políticos o de Estado y señala que ante la previsible llegada de investigadores internacionales, como ocurrió después, el Régimen podría haber promovido el traslado. En ese sentido, Navarro ha añadido que su percepción personal es que “Queipo del Llano no tuvo nada que ver en la muerte pero sí en el traslado del cuerpo”.

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