Sábado, 22 Septiembre, 2018

            

La UGR lidera la revisión más completa sobre la provisión e intercambio de ámbar en la Prehistoria de Iberia

Se confirma una “conexión siciliana” de la península en el 4º milenio a.C. gracias al hallazgo de ámbar de este origen

Ámbar | Foto: Gabinete
E.P.


image_print

El ámbar era en la Europa de la Prehistoria un producto clave en el trueque, en las redes de intercambio, debido a sus fascinantes propiedades y la facilidad con la que se convertía en objetos ornamentales, según expone la Universidad de Granada (UGR), que lidera la revisión más completa hasta la fecha sobre la provisión e intercambio de este material en la Prehistoria de Iberia.

La reciente investigación liderada por Mercedes Murillo-Barroso de la UGR, en la que ha colaborado el investigador Enrique Peñalver, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), expone que la “llegada del ámbar siciliano a la Península Ibérica ocurrió al menos en el 4º milenio antes de Cristo y que, probablemente, se integró en redes de intercambio mediterráneas más amplias que se intensificaron durante el tercer milenio a.C.”.

Una afirmación a la que los citados investigadores, junto a otros de las Universidades de Alcalá de Henares y Cambridge, han llegado tras varios años de investigación.

“Presentamos nuevos análisis estandarizados de espectroscopia de infrarrojos de 22 muestras arqueológicas y geológicas de un gran número de contextos en toda Iberia, así como una revisión a gran escala de todos los datos previos disponibles”, relata Mercedes Murillo-Barroso.

Siempre se ha creído que el ámbar en la Península era extremadamente raro en sus depósitos geológicos y nada más lejos de la realidad, según los investigadores.

Por otra parte, “todas las muestras arqueológicas analizadas, con una edad atribuible entre 4.000 y 1.000 años a. C., se hallaron vinculadas a contextos funerarios, como el del Dolmen de Montelirio en Valencina de la Concepción, Sevilla, en donde se encontraron 19 mujeres enterradas”, señala Murillo-Barroso.

Los arqueólogos y los paleontólogos/geólogos están colaborando estrechamente para determinar de dónde procedía el ámbar que se encuentra en los enterramientos prehistóricos, pues si su origen es muy lejano entonces no hay duda de que los humanos lo transportaron de un lugar a otro.

Gracias a gran cantidad de datos y a este tipo de análisis, integrados con otros cuerpos de información arqueológica, el estudio confirma que en el norte de Iberia los humanos del Paleolítico hasta la Edad del Bronce encontraban ámbar en las rocas cerca de sus asentamientos o poblaciones y lo aprovechaban para elaborar objetos de adorno.

Una de las evidencias sutiles es que el ámbar siciliano, también llamado simetita, aparece en Iberia con una distribución concentrada en el sur, de forma similar a como ocurre con objetos elaborados con marfil, lo que sugiere a los investigadores que ambos materiales llegaron siguiendo los mismos o parecidos canales, a través del norte de África.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.