Sábado, 21 Octubre, 2017

            

“La terapia ocupacional es la profesión más humana que existe”

Varias terapeutas del Hospital Virgen de las Nieves explican los pormenores de su labor y defienden su importancia dentro del ámbito sanitario

Manuel Herrera @manuelherrerapr// Foto: Román Callejón


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En los laberínticos pasillos del Hospital Virgen de las Nieves de Granada resulta sencillo perderse. Vueltas, giros y corredores que parecen repetirse conducen a una de las zonas más recónditas del centro: En ese lugar escondido, en lo que constituye una metáfora de la situación de sus ocupantes, se halla el espacio dedicado a la terapia ocupacional, una disciplina, para muchos, desconocida que facilita y mejora la vida de miles de personas cada día.

La joven terapeuta ocupacional Alba Romero dirige la visita al Hospital: “La terapia ocupacional es, para mí, la profesión más humana que existe. La implicación con los pacientes es total a todos los niveles”, afirma, mientras la estrechez de los pasillos da paso a las salas donde se atiende a personas con distintas lesiones, la mayor parte de ellas en los brazos o en las manos. Alba explica que “la terapia ocupacional lo abarca todo; desde encaminar la reinserción en la sociedad de una persona adicta a las drogas, mejorar la memoria y funciones cognitivas de un paciente con alzheimer, reeducar a un paciente con daño cerebral para que vuelva a vestirse por sí mismo e incluso ayudar al retorno laboral de una persona con trastorno  mental”.

TRABAJANDO CON EL PACIENTE

En una de esas salas, oculta tras una cortina de un color amarillento, se encuentra Ángela López, una de las terapeutas más veteranas que trabajan en el Virgen de las Nieves. La pregunta para ella es directa: ¿Qué es la terapia ocupacional? “Es una profesión con un amplio espectro de actuación. Se engloba tanto en lo sanitario como en lo social y permite tratar a personas con lesiones provocadas por accidentes, por lesiones neuronales o por patologías tendinosas, por poner algunos ejemplos”, narra la terapeuta ocupacional López, mientras realiza el tratamiento sobre la mano dañada de una mujer.

Para esta experimentada terapeuta ocupacional, la formación del terapeuta es o debe ser “holística”, es decir, que abarque todos los contenidos de otras profesiones sanitarias para entender al ser humano de manera integral. “En nuestro trabajo en el Virgen de las Nieves tratamos de conseguir que una parte del cuerpo que es afuncional pase a ser funcional y lo hacemos a través del ejercicio activo de esa zona mediante la actividad . Eso es lo que nos diferencia”, sostiene Ángela López, sin dejar de tratar la mano de su paciente. Aunque matiza: “Es cierto que, en algunos aspectos, los objetivos de nuestra profesión y otros como los de la fisioterapia se solapan”.

 

 

En la sala anexa, María del Ángel Gamarra, otra de las terapeutas ocupacionales más experimentadas, trata a una mujer de mediana edad con rigidez en el codo provocada por un injerto: “Realizamos tratamientos mediante la ocupación. El objetivo final es conseguir que la parte afectada recupere la funcionalidad y vuelva a ser útil para la vida”, apunta la trabajadora del Virgen de las Nieves, que, además, aporta un ejemplo ilustrativo: “Aquí tenemos a un joven que sufrió la amputación de cuatro dedos y que, gracias a la terapia ocupacional, ya va agarrando cosas con los muñones”.

El recorrido por las diferentes salas continúa de la mano de Inmaculada García Montes, jefa de servicio de Medicina Física y Rehabilitación del hospital. Los talleres de carpintería y de costura muestran a varios pacientes practicando la rehabilitación mediante una actividad de la vida diaria, mientras que, al otro lado del pasillo, un pequeño habitáculo sirve como improvisado espacio para fabricar, moldear y adaptar las férulas que muchos de los pacientes necesitan.

TAMBIÉN CON LOS PEQUEÑOS

La última estancia es la de pediatría. Allí, una niña de unos dos años traslada varias piezas de una caja a otra con la supervisión de dos terapeutas ocupacionales. “Nuestro trabajo con estos niños es desde que nacen hasta los tres años. Suelen ser casos de parálisis cerebral infantil”, explica Patrocinio Ariza, la responsable de esta parcela. Y añade: “Se trabaja el manejo de la mano porque no les sale a ellos solos y, a medida que van creciendo, se fomenta la actividad y se incide en los aspectos sensitivos”. Con los niños se trabaja otro tipo de actividad más encaminada al juego, para que así la rehabilitación la asocien a algo divertido.

La visita concluye en el Centro de Día, ya en una zona más amplia, unos pisos más arriba. Allí, Elena Ruiz trata a un hombre de avanzada edad con el que parece tener una relación que supera a la cordialidad: “Aquí salen muchas emociones y tratamos de lograr, entre todos, que la persona esté cómoda. Realizamos terapias grupales y otras que son en grupo, pero con objetivos individuales”, narra la terapeuta ocupacional, que también reconoce, como la mayor parte de sus compañeros y compañeras “la importancia del aspecto psicológico.

El viaje por el desconocido mundo de la terapia ocupacional en el Virgen de las Nieves finaliza con los buenos deseos de García Montes: “Espero que volváis por aquí solo de visita”, apunta con una sonrisa. La sonrisa que es perenne en los rostros de los terapeutas ocupacionales, que defienden a capa y espada su profesión, aunque sea una lucha que parezcan tener perdida. Es un reto más. Otro. Como los que tienen día a día con sus agradecidos pacientes.