Miércoles, 24 Mayo, 2017

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La superpoblación de la cárcel de Albolote provoca situaciones de riesgo para sus trabajadores

Desde hace tres años no se cubren las plazas que quedan vacantes por jubilación y los funcionarios temen que la masificación acabe en algún incidente "de gran envergadura"

Jaime Martín S. | @jmartinreporter


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Que la Justicia sigue saturada un año más y el problema va a peor es algo que reconoció el propio presidente del TSJA, Lorenzo del Río, quien ofreció hace unas semanas un revelador cuadro en el que la comunidad tiene 461.008 asuntos judiciales pendientes. Esas son las cifras con las que el ciudadano de a pie lucha cada día y que, sin embargo, no reflejan una realidad abrumadora a la que la sociedad vive de espaldas: los centros penitenciarios de Andalucía se encuentran en una “peligrosa situación de hacinamiento”. Así lo han venido denunciando sindicatos como Acaip, cuyo último informe de 2014 revela que, a pesar de contar con alrededor de 2.000 reclusos menos que en 2010, la comunidad autónoma tiene un grave problema de superpoblación penitenciaria -la ocupación media de las cárceles está en el 145%– espoleado por la nula tasa de reposición de los funcionarios en excedencia o jubilados. 

LOS EFECTOS DEL HACINAMIENTO EN GRANADA


En Granada, la prisión de Albolote se encuentra ocupada en un 40% más de su capacidad con un total de reclusos de 1.463 para 1.008 celdas, una sobre población que provoca que en ocasiones dos funcionarios tengan que ocuparse de un módulo en el que se encuentran 140 reclusos. “Nosotros prevenimos, conocemos a las internos y sus movimientos pero no somos el Capitán Trueno”, se queja Gregorio Rodríguez, trabajador en la prisión de Albolote, quien revela los insultos y las amenazas abiertas a las que de tanto en tanto tienen que hacer frente estos funcionarios; porque a pesar de que el número de reclusos se ha ido reduciendo en los últimos años, también lo ha hecho el de trabajadores penitenciarios, al no reponerse los compañeros jubilados, en exención o incluso fallecidos. “Faltan 2o funcionarios y no se reponen desde hace tres años”, explica José Antonio Molina , perteneciente al sindicato CSI-F y trabajador de la prisión. Él ya ha perdido la esperanza de ver alguna de esas plazas respuestas, por lo menos a corto plazo: “este año van a salir 80 plazas para toda España”. 

La denuncia de sindicatos y trabajadores no es gratuita. En el año 2013 hubo 105 incidentes en la prisión, entre ellos 30 insultos y amenazas a funcionarios, 21 agresiones directas e incluso un conato de incendio. “Ese temor de que en cualquier momento pueda pasar algo de envergadura siempre está ahí”, asegura Gregorio Rodríguez, quien revela que con la llegada del calor se suelen dar más episodios de violencia, por lo que los trabajadores de la prisión deben estar más alerta que nunca.

Repasando los problemas a los que se han tenido que enfrentar tanto él como sus compañeros, José Antonio Molina recuerda la complicada situación de una reclusa que agredió al director de su antigua prisión y, tras recalar en Albolote, ya ha protagonizado varios intentos de agresión: “la superpoblación resulta peligrosa para nosotras”, resume por su parte Gracia González, una veterana trabajadora del área dedicada a las reclusas.

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Año 2013

  • Agresión con resistencia activa: 21
  • Insultos y amenazas a funcionarios: 30
  • Desobediencia activa: 41
  • Conato de incendio: 1
  • Posesión de pincho: 5
  • Intento de agresión a funcionario: 7
  • Intento de agresión e insulto a Guardia Civil: 1

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Por otro lado, las peleas e incidentes entre internos “son comunes y se deben, en parte, al ajuste de cuentas por tráfico de drogas, préstamos de dinero o problemas de convivencia”, unos asuntos con los que los funcionarios deben lidiar, según revela el informe de Acaip, que data en más de 100 el número de incidentes entre internos durante la primera mitad de 2013 y a falta del recuento de este año.

LA SITUACIÓN EN ANDALUCÍA


Por comunidades autónomas, Andalucía es la región con mayor población presidiaria del Estado, con 15.190 presos distribuidos en 22 centros, seguida de Cataluña con 9.797 y Madrid con 8.916; según denuncia Acaip, la comunidad ha perdido más de 300 trabajadores en los últimos años con lo que las tasas de presos por funcionario se han vuelto incluso peligrosas para los propios trabajadores de los centros penitenciarios.

Por sexos, la población presidiaria es eminentemente masculina, con el el 92,78% de los reclusos varones, mientras que el reducido porcentaje de mujeres – 7,22%-, suele protagonizar algunos de los altercados más violentos, como asegura Gracia González y reafirma Molina: “en España sólo hay tres centros que acogen primer grado femenino y Granada es uno de ellos”, lo que quiere decir que algunas de las internas más peligrosas del país se encuentran en la prisión de Albolote. “Hay mucha gente que está inadaptada. Tienen muchos problemas mentales y les falta tratamiento a consecuencia de la falta de psiquiátricos. La cárcel no es su medio”, concluye Molina, no sin antes hacer una última reivindicación: “nos falta mobiliario y medios… el sistema de cierra y apertura de celdas depende de Windows 95″. 

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