Miércoles, 23 Agosto, 2017

            

La sorpresa en el Primavera Sound

Todo se eclipsó con la aparición sorpresa de Arcade Fire que volverán a actuar el próximo sábado

Fuente: Organización del Primavera Sound
David Marín Román


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Barcelona, capital mundial de la música independiente por unos días. Arrancó un año más uno de los festivales musicales más importantes del panorama, con novedades, más escenarios, como es el Bacardí, dedicado exclusivamente a la música electrónica.

Fue una jornada intensa, donde los contrastes de estilos musicales opuestos fueron uno detrás de otro, haciendo que por ejemplo el bueno de Bon Iver, realizara un pensamiento en voz alta, comentando -”Es que detrás de mi va a tocar Slayer!!!!!!”. Sin arrugarse y tras el año pasado pasar el test de Los Chichos, la organización del Primavera se ha lanzado a una loca carrera por divertir al espectador y posiblemente a ellos mismos, alternando en distintos escenarios, pero unos detrás de otros, bandas de metal con folk con electrónica IDM con indie puro….un no parar vamos.
Como cada año, uno planea su line up y armado de excel en móvil, aplicación oficial, donde cada uno puede realizar sus preferencias, además de otras lindezas digitales, el camino de baldosas amarillas se pierde, se bifurca y finalmente uno acaba asistiendo a conciertos que no tenía previstos. La tarde noche fue más o menos así:

Una vez llegamos al recinto del Fòrum, nos dirigimos al escenario Ray Ban para ver la actuación de Soledad Vélez, la chilena afincada en Valencia, nos presentaba su nuevo trabajo “Dance and Hunt”, una nueva vuelta de tuerca a su carrera que pasa del folk y del pop a la electrónica más contundente, con guitarras convincentes, loops certeros y un sin fin de sintetizadores que acompañan a la peculiar e hipnótica voz de Soledad, voz que camina entre la sonoridad de Chrissie Hynde de The Pretenders y la solemnidad de P.J. Harvey. Una buena píldora para comenzar el festival.

Acto seguido, nos desplazamos al escenario Pitchfork para ver la actuación de Isabel Fernández, alias Aries. La de Getxo, derrocha buen rollito en directo, queda algo desangelada en el escenario, ya que se encuentra ella sola y sus cacharros electrónicos, controladores midi, pedales de efecto, etc… Lo que se viene llamando un concierto de sobremesa, concierto donde el artista sabemos que toca algo, pero no vemos que es. Isabel, Aries, nos proporciona temas con ritmos ensoñadores y mucha psicodelia que agudiza con su angelical voz.

Al termino de Aries, volvíamos al escenario Ray Ban para disfrutar del concierto de los catalanes Mishima. Uno de los grupos de pop catalán más laureados, puesto que ya tienen quince años de carrera. Actuación quirúrgica sin sobresaltos, tocan muy bien, lo hacen a la perfección, mezclando esa amalgama de estilos tan populares entre el pop català, folk, música tradicional y medieval. Gran voz en directo la de David Carabén.

De vuelta al escenario Pitchfork, era el turno para la americana Alexandra Savior. Todo un descubrimiento, ataviada con un recatado vestido negro al uso mormón, una actitud lánguida y deliberadamente desganada, con extrañas poses a la hora de cantar, como bajarse el pie de micro para retorcerse mientras cantaba excelentemente. Porque actitud no, pero voz le sobra. Dicen que a camino de Lana del Rey, si cierras los ojos damos fe de que es cierto y con un sonido impecable, gracias en parte a la magnífica banda que a compañía a Alexandra. También detectamos ciertos grados de “Lynch-eismo” en sus estructuras musicales. Muy buen futuro le auguro a la Saivor.

Tras caminar hasta la zona del escenario Heineken, conocida por todos como Mordor, comenzaba su actuación el americano Miguel. Todo un prodigio del R&B contemporáneo hasta llegar a la comparación con el desaparecido Prince. Miguel tiene talento en escena, una actitud tremenda que se lleva de calle al respetable y nos lo ha demostrado moviendo a todos los espectadores a su antojo. Gran sonido del americano, que toca todos los palos, atreviéndose con la electrónica, el pop y el hip hop.

En el preciso instante en el que nos dirigíamos a ver el concierto de los franceses Gojira, hemos visto en la lejanía un escenario en el que ¡sorpresa!, Arcade Fire estaban actuando. Carreras, histeria, por ver a los ídolos canadienses que tienen su cita el próximo sábado. Cierto es que un servidor tenía la información de ese concierto relámpago o sorpresa, las fuentes concretaban que el concierto se produciría hoy jueves a las 20:30 en un parking cercano o dentro del Fòrum y que se produciría en un escenario cuadrangular o cuadrilátero como un ring de boxeo. Pues bien, agradezco y agradeceré a mi fuente dichos datos, puesto que todo ha sido verídico, no solo verídico, ha sido festivo y emocionante como todo lo que hacen Arcade fire.

Cuando la adrenalina ya había descendido lo suficiente para digerir la espectacularidad de la aparición de Butler y los suyos, justo delante en el escenario Primavera, comenzaba la actuación de los sorprendentes Gojira. Banda francesa, death metal, trash metal o rock progresivo son los ingredientes de esta fabulosa banda de metal. Directo arrollador, voz sublime, ritmos cuasi de metrónomo a velocidades de vértigo. Sin duda el descubrimiento del día. Muy recomendable y ciertamente da gusto ver como grupos como Gojira impiden la caída del metal.

Al termino de los metaleros, volviendo a hacer kilómetros hasta el Heineken, Bon Iver, el de Wisconsin, nos ofrecería una delicia de concierto. Un rompecabezas sonoro, Bon Iver tiene la creatividad de establecer métricas absolutamente desconcertantes en la composición de sus temas, ayudado probablemente por el uso de la tecnología. Voces en loops, bases electrónicas, folk, pop, en realidad Bon Iver es inclasificable. Lo de ayer fue una exquisitez de una calidad sublime a la que pocos artistas pueden llevar. A destacar su final de concierto, con una versión solo su voz y su guitarra de Skinny Love, desgarradora que hizo emocionar a los espectadores. Bravo Bon Iver.

Reconocemos que deseábamos ver a Slayer, toda una curiosidad en el Primavera, pero en esos momentos el estomago mandaba y hubo que realizar un paro en la zona de avituallamiento.

A continuación, de nuevo en el Heineken era el turno de Apex Twin. El irlandés Richard D. James un mito viviente de la electrónica y uno de los más influyentes ofrecía un concierto a camino entre el IDM, el jungle, el ambient y probablemente más estilos que ahora no concretaremos.
Excelente sonido y acompañamiento visual decoraron lo que actualmente solo pueden hacer tres personas sobre la faz de la Tierra, Amon Tobin, Squarepusher y Aphex Twin. El caos llevado a la electrónica y liberado de su condición propia.

Ya en Ray Ban, entre bostezos, la edad no perdona, nos disponíamos a ver el último concierto de la noche, el de Tycho. Un proyecto del músico Scott Hansen, con un pié en la fotografía y en el diseño gráfico, cuidando todo lo que rodea a este proyecto en su faceta visual y además ofreciendo un sonido brillante, electrónica atmosférica o electrónica amable (todo lo contrario de Apex Twin). Cuidada puesta en escena, Scott mezcla los colchones de sintetizadores con ritmos analógicos, bajo y guitarra, otorgándole credibilidad al sonido final. Un acierto traer a los de San Francisco.

La jornada finalizaba para un servidor y compañía. El viernes deparará nuevas sorpresas, confiemos en que ninguna decepción, como ha sido el día de ayer. Continuamos con el homenaje musical que el Primavera nos ofrece cada año, para deleite de nuestros sentidos.

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