Viernes, 19 de Octubre de 2018

            

Las fortalezas que defendían Granada en el pasado

Este trayecto que une a seis pueblos de la provincia, anteriormente constituía un bastión que se comunicaba estratégicamente de forma visual

Torreon de Albolote | Jesús González
Jesús González Márquez | @JesusGzlzMrqz


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La ruta de las fortalezas es un trayecto que une seis pueblos de la provincia granadina y que en otra época formaron un bastión. El camino comienza en la localidad de Santa Fe y termina en Atarfe pasando por Láchar, Romilla, Colomera y Albolote. La longitud del recorrido es de unos 76,5 kilómetros, perfectamente realizable en bicicleta, o a pie para los más atrevidos o mejor preparados, y que nos permite conocer un poco mejor la historia de nuestra provincia.

El inicio de la ruta se encuentra en la localidad granadina de Santa Fe. Originalmente, donde se encuentra el pueblo, se erigió un campamento militar amurallado con cuatro puertas de entrada y salida que son las que hoy aún perduran, aunque con un uso religioso

Primero nos encontramos con el Arco, o Puerta, de Jaén, ubicada en la calle Cristóbal Colón, que hoy en día alberga una capilla dedicada a Nuestra Señora de Belén y que en otro tiempo constaba con dos escaleras edificadas para conceder indulgencia plenaria a los fieles que se confesaran pecadores.

Otra de las Puertas es la de Sevilla, dedicada a la Virgen de la Aurora, se encuentra en la calle Isabel La Católica, al lado opuesto del Arco de Jaén. Uno de los detalles más llamativos que se encuentran en esta Puerta es un belén napolitano que fue otorgado como presente a Carlos III y posteriormente donado por él mismo a la capilla. Aquí se encuentra la oficina de turismo de Santa Fe

La Puerta de Loja, levantada en 1798, aunque reconstruida en 1952, en la que es ahora la calle Real del municipio, es la más pequeña de las cuatro. En su fachada se puede ver una inscripción en latín que viene a decir lo siguiente: “El Rey Fernando y la Reina Isabel, esta ciudad que veis, construyeron rápidamente para luchar contra los enemigos de la fe. Es por eso que decidieron llamar a esta ciudad Santa Fe”

En el lado opuesto del anterior arco se encuentra la Puerta de Granada, que es posiblemente la más detallista y de mayor riqueza de todas en cuanto a decoración se refiere, muy a la manera del barroco, con llamativos colores, motivos vegetales en las paredes y ocho ventanas que aportan luz y alegría a la estancia en días claros. En su interior alberga una capilla dedicada a la Virgen del Rosario.

Las murallas y sistema defensivo de Santa Fe | Luis José García Pulido y Antonio Orihuela Uzal

El siguiente destino de la ruta de las fortalezas nos lleva al Castillo de Láchar, en la localidad de dicho nombre, el cual alberga una curiosa historia. Aparece en las crónicas del año 709, la construcción de un palacete visigodo por parte del conde Don Julián. El conde llevó a su hija, Florinda la Cava al palacio real de Toledo, como dama de compañía de la Reina Egilona, donde fue ultrajada, supuestamente, por el Rey Don Rodrigo; entonces Don Julián mandó construir el palacete en Láchar para ocultar a su hija del rey. Pero deseoso de venganza, Don Julián dejó pasar a los árabes a la Península Ibérica, quienes derrotaron a Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete, dando inicio así la invasión musulmana y al surgimiento de Al-Ándalus.

Castillo de Lachar | Archivo GD

Seguimos el recorrido y llegamos a la pedanía de Romilla, perteneciente a la localidad de Chauchina. Allí podremos encontrar la Torre de Roma, ubicada en los terrenos denominados como Soto de Roma. La construcción actual data del siglo XIV. La torre fue levantada entre los siglos XIII y XIV, cumpliendo la doble función de una torre de alquería; por un lado, era un elemento defensivo de vigilancia y alerta ante la llegada de enemigos, y por otro, servían de refugio de los campesinos y de sus cosechas. La puerta de acceso se encontraba en el lado este, a dos metros de la base, protegiendo la atalaya de las continuas inundaciones y dificultando la entrada a los enemigos. Además, la torre, de unos 14 metros de altitud actualmente, tenía comunicación visual con la Alhambra y el Castillo de Moclín. A pesar de haber sufrido numerosos ataques, hoy en día sigue en pie gran parte de este monumento declarado en 1985 Bien de Interés Cultural.

Torre de Roma | Fuente: Turgranada.es

Continuamos nuestra senda y el camino nos lleva al municipio de Colomera. Sus orígenes se remontan a la época de los visigodos, siglo VII, según puede comprobarse por la necrópolis visigoda encontrada en el cortijo de El Chopo. Para defenderse de los rebeldes eligieron un espolón rocoso al norte del pueblo, en lo alto de un cerro. Desde aquí arriba se domina todo el pueblo, y el valle circundante, además, tiene conexión directa con el Torreón de Albolote.

El Castillo de Colomera fue construido durante el siglo X, sin embargo, no fue hasta el XV cuando terminó de ser reforzado y ampliado. A pesar de que hoy en día solo quedan vestigios de lo que fue una gran fortaleza, se puede saber que esta construcción contaba con un recinto exterior donde se asentaba la población, un recinto intermedio que servía como zona de defensa del recinto superior, donde se encontraba la alcazaba, la cual se situaba en lo alto del cerro, constituyendo de esta manera un sistema defensivo inexpugnable.

Runas del Castillo de Colomera | Foto: Ayto. Colomera

Siguiendo nuestro camino, subimos a Sierra Elvira, donde nos encontramos con el majestuoso Torreón de Albolote. Situado estratégicamente en la cima del Collado de los Pinos, constituía un elemento de comunicación y vigilancia desde donde se realizaban señales de advertencia a la Alhambra y otras fortificaciones en caso de movimiento de las tropas castellanas. Su altura es de nueve metros y medio debido a la importancia de su localización y a la amplia zona que debía ser vigilada. Esto hace que sea probablemente una de las la torres árabes mejor conservada de toda la provincia.

Torreón de Albolote | Jesús González

Finalmente, y no muy lejos del Torreón de Albolote, nos encontramos con el final de la ruta de las fortalezas, la Ermita de los Tres Juanes de Atarfe. Construida en 1942 sobre los restos de lo que fue un castillo árabe, se realizó con el fin de dar culto a San Juan Evangelista, San Juan Bautista y San Juan de Dios, aunque finalmente no fuera así. Actualmente en su interior alberga un museo de ciencias naturales y constituye, junto a la anterior parada, uno de los sitios con mejores vistas de la provincia desde donde se puede contemplar toda la Vega de Granada y disfrutar de los característicos atardeceres de la provincia nazarí.

Vistas de la Ermita de los Tres Juanes desde el Torreón de Albolote | Jesús González

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  1. Faltan dos torres: la Torre del Boldonar en Cijuela, la cual tenía y tiene visión de defensa desde el paso de Illora al paso de Chimeneas por Castillo de Tajarja y se comunicaba con la Torre de Romilla y otra, ya derruida que se encontraba por el este de Fuente Vaqueros en dirección Atarfe. Entre todas hacían un semicírculo para defensa por el Oeste de la Vega de Granada y sus pasos.