Miércoles, 16 Agosto, 2017

            

La realidad virtual podría simplificar el diagnóstico precoz de la esclerosis múltiple y el Párkinson

Una persona sana se adaptaría rápidamente a la realidad virtual y mantendrían una posición estable mientras que, en caso contrario, perdería el equilibrio

Una persona con unas gafas de realidad virtual | E.P
E.P


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Científicos de la Universidad Politécnica de Tomsk y la Universidad Estatal de Medicina de Siberia, en Rusia, han desarrollado un sistema experimental de diagnóstico precoz de enfermedades neurodegenerativas basado en la realidad virtual que permitiría simplificar el abordaje de la esclerosis múltiple o el Parkinson, entre otras.

En esta herramienta el paciente se encuentra inmerso en un entorno virtual para llevar a cabo algunas pruebas funcionales y los investigadores van introduciendo cambios para modificar los parámetros del entorno y registrar sus movimientos virtuales.

El sistema incorpora unas gafas de realidad aumentada, un controlador de sensor sin contacto y una plataforma móvil, y en los experimentos los investigadores han probado con dispositivos ya existentes como las ‘Google Glass’ o los sensores ‘Kinect’.

La persona en la que se pretende diagnosticar la enfermedad neurodegenerativa se coloca las gafas para entrar en el entorno de realidad virtual, donde se utilizan los sensores de movimiento para detectar sus cambios posturales medidos a través de 20 puntos.

Una persona sana, según los autores de este sistema que ya ha sido probado en 50 voluntarios, se adaptaría rápidamente a la realidad virtual y mantendrían una posición estable mientras que, en caso contrario, presentarían indicios de pérdida del equilibrio.

“Hemos integrado los dispositivos existentes y desarrollado modelos matemáticos para el análisis de datos. Y también hemos creado un modelo de esqueleto humano, identificando 20 puntos importantes a través de los monitores Kinect. El diagnóstico se produce cuando hay desviaciones en los 20 puntos”, ha explicado David Khachaturyan, uno de los autores del estudio.

Cada evaluación dura unos 10 minutos y, aunque todavía no es posible realizar un diagnóstico con precisión, los autores admiten el potencial de esta técnica para determinar si hay algún problema en el sistema nervioso.

Los investigadores continuarán la parte técnica del proyecto durante un año más y, si los resultados son positivos, darán comienzo los ensayos clínicos y la certificación técnica necesaria.

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