Jueves, 23 Marzo, 2017

La prohibición de fumar en lugares públicos reduce los nacimientos prematuros

Menos de una sexta parte de la población mundial está actualmente protegida por las leyes antitabaco

Gabinete


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La prohibición de fumar en lugares públicos ha contribuido a reducir los nacimientos prematuros en un diez por ciento y ha provocado una caída del diez por ciento en la asistencia hospitalaria para los ataques de asma en la infancia, según un nuevo estudio con datos de partes de América del Norte y Europa. Los resultados revelan que el impacto de las leyes contra el tabaco varía según los países pero que, en general, el efecto sobre la salud infantil en todo el mundo es muy positivo.

Las leyes que prohíben fumar en lugares públicos, como bares, restaurantes y lugares de trabajo ya han demostrado proteger a los adultos contra las amenazas de la salud asociadas con el tabaquismo pasivo. Ahora, esta investigación, que se publica este jueves en ‘The Lancet’, analiza cómo las leyes contra el consumo de tabaco en diferentes países y zonas están beneficiando la salud de los niños que viven en esas regiones.

Menos de una sexta parte de la población mundial está actualmente protegida por las leyes antitabaco. Como resultado, el 40 por ciento de los niños de todo el mundo está expuesto regularmente al humo de segunda mano, que se cobra unas 160.000 vidas jóvenes cada año y causa significativamente más discapacidad.

El tabaquismo pasivo puede provocar que los bebés nazcan muertos o prematuramente y está vinculado a defectos de nacimiento, asma e infecciones pulmonares. La investigación también ha sugerido que la exposición al humo de segunda mano durante la infancia puede tener consecuencias para la salud a largo plazo, contribuyendo al desarrollo de patologías crónicas como la enfermedad cardiaca y la diabetes en la edad adulta.

Este estudio, dirigido por la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, junto con investigadores de la Universidad de Maastricht, en Holanda; la Universidad de Hasselt, en Béliga y la Escuela de Medicina de Harvard y el Hospital Brigham y de Mujeres, en Estados Unidos, analizó más de 2,5 millones de nacimientos y cerca de 250.000 asistencias hospitalarias por ataques de asma.

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