Martes, 30 Mayo, 2017

La presión arterial alta puede ser tan devastadora para la salud mundial como el VIH

Ambas enfermedades pueden también ser tratadas y manejadas como enfermedades crónicas a través de una combinación de tratamiento farmacológico y cambios de estilo de vida

Agencia


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La respuesta de la mayoría de gobiernos y agencias internacionales para combatir la presión arterial alta o hipertensión es un poco mejor que la reacción ante el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)/sida hace 20 años, que fue escasa y tardía, según un grupo de expertos. Sin embargo, a su juicio, hay una “negación” y malentendidos sobre el impacto de la hipertensión, a pesar de que el número de muertes atribuibles a esta condición a nivel mundial en los próximos 20 años puede esceder sustancialmente la cifra de VIH/sida.

Ambas enfermedades pueden también ser tratadas y manejadas como enfermedades crónicas a través de una combinación de tratamiento farmacológico y cambios de estilo de vida, pero los autores de un nuevo informe, expertos en política social, desarrollo internacional, salud pública y VIH, plantean que la hipertensión podría ser la nueva epidemia como lo fue el VIH.

“Se ha sugerido que valiosas lecciones para la hipertensión podrían ser tomadas de políticas sobre el VIH/sida. Sin embargo, hay pocos indicios de que están siendo tenidas en cuenta. Nuestra respuesta a la epidemia mundial de la hipertensión parece poco mejor que nuestra respuesta al VIH/sida hace dos décadas: demasiado poco y demasiado tarde ¿Podemos despertarnos antes esta vez, antes de que millones de personas hayan muerto?”, escriben en su artículo titulado ‘¿Es la hipertensión la nueva epidemia de VIH?’.

“El VIH es una de las principales prioridades de la salud mundial y es reconocida como una seria amenaza a la salud pública y muchos países pobres en desarrollo. La hipertensión es vista como una enfermedad de Occidente, de la prosperidad y, por tanto, de poca relevancia para los países más pobres. Esto a pesar del creciente cuerpo de evidencia de que la prevalencia en los países más pobres están avanzando rápidamente“, argumentan.

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