Lunes, 11 Diciembre, 2017

            

La política como funcionalidad

Pedro Vaquero del Pozo | @pvaqdp


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Ante el acuerdo de investidura de PP y C’s uno se pregunta muchas cosas. La mayoría expresada –o sea, a la que los medios de comunicación le han comido el coco- se pregunta si servirá para tener por fin el deseado gobierno que nos falta (o les falta). Dicen que una vez se logre tener un gobierno en condiciones se podrán resolver los males que le aquejan a este país, a la innombrable España. Se ha convertido en un axioma: no podemos llegar a unas terceras elecciones. El acuerdo puede lograr 170 votos del tirón, y solo falta que once diputados se ausenten en la segunda votación para conseguir la tan esperada presidencia de Mariano Rajoy. Los W.C. del Congreso pueden estar petados ese día a esa precisa hora.

No está garantizado que haya once abstenciones. El PSOE no quiere perder el liderazgo de la izquierda. Total, para nada, salvo para darle margen de presencia a Podemos. Podemos no es el enemigo político del PSOE. Tan solo es su rival. Pero ya se sabe que a veces la lucha entre rivales es más encarnizada que entre enemigos declarados. Y además están las elecciones vascas y gallegas en septiembre. Por eso el PSOE no se va a abstener, pese a las voces internas (González, Susana…) y externas (Ibex 35, UE, etc) que se lo indican. Menos se van a abstener los partidos nacionalistas que han virado hacia el soberanismo secesionista de un tiempo a esta parte.
O hay una alternativa a la izquierda PSOE-Unidos Podemos después del fracaso de Rajoy, o vamos a las terceras elecciones en diciembre. ¿Y a las cuartas en primavera del 2017?

De este panorama se deducen múltiples preguntas. Pero yo me quedo con una: ¿Qué razón última mueve a Ciudadanos a pasar de un pacto con PSOE en la legislatura fallida a suscribir ahora con PP otro acuerdo también presentado como la panacea de todos los males? ¿Acaso el contenido de ambos acuerdos son el mismo en esencia? Dice Rivera que de los 150 puntos, 100 son sacados del acuerdo PSOE-C’s. Y tiene razón en algo. Me explico. Los caminos de ambos acuerdos son diferentes. Por ejemplo, tanto la reforma laboral de Rajoy, como la ley Wert y la ley mordaza no se tocan en lo esencial (315.3 del Código Penal seguirá castigando los piquetes huelguísticos). Lo que podríamos la herencia de Rajoy no se cuestiona. Faltaría más, si Rivera ha tenido que tragarse su intento de que fuera el mismo PP el que arrinconara a don Mariano presentando a otro candidato que no estuviera presuntamente contaminado con la corrupción. Pero los dos acuerdos (PSOE-C’s y PP-C’s) asumen varios ejes incuestionables: en lo institucional, el respeto a la Constitución del 78 (con una reforma que en el pacto con PP se cuestiona en calidad y cantidad); en lo económico y social, el pacto de estabilidad y el Bruselas dixit sin rechistar que hay que recortar unos 10.000 millones para logar el 3% del déficit en 2019.

Lo esencial para el sistema es que no fragüe una alternativa a los 150 puntos. Por eso se sigue vendiendo desde los voceros del sistema que no hay alternativa desde la izquierda, que el PSOE debe revestirse de “responsabilidad” y dejarle gobernar a Rajoy, y que el entendimiento con Unidos Podemos es imposible.

La política es el arte de lo posible, no de lo imposible. Ciudadanos ha sabido captar el mensaje del sistema: la política concreta está en función del objetivo a lograr, no en función de principios inamovibles, sino de intereses variables en el espacio y en el tiempo. Groucho Marx lo definió magistralmente: tengo estos principios, pero si no le sirven, tengo otros. Ciudadanos es la política de la posmodernidad porque asume la funcionalidad absoluta de la política, la política no como participación del pueblo sino como profesión de los representantes-sustitutos del pueblo soberano.

Cuando se dice que Ciudadanos es el partido del Ibex 35 se está aludiendo a esta concepción de la política como burkini pudoroso de los inconfesables intereses de los privilegiados del capitalismo neoliberal.

Detrás de estos acuerdos y de ese gobierno tan imprecindible están los nuevos recortes en sanidad, educación, independencia, pensiones, el falseamiento de la democracia, el endurecimiento de las medidas represoras. Urge que el PSOE supere sus traumas internos y se posicione decididamente en la izquierda, pues solo de la unidad por la izquierda puede venir la alternativa. Y urge que Unidos Podemos vuelva a ocupar el espacio ahora vacío de la calle.

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