Viernes, 20 enero, 2017

La Policía de la Junta interviene 260.000 kilos de piñas recogidas ilegalmente con un valor de130.000 euros en el mercado

Esta actividad clandestina atenta contra el equilibrio natural de esta especie, reduce su calidad y afecta al desarrollo económico de este sector estratégico



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La Unidad del Cuerpo Nacional de Policía adscrita a la comunidad autónoma de Andalucía ha intervenido más de 260.000 kilos de piñas recogidas de forma ilegal desde que se abriera la campaña de recogida de este fruto el pasado 1 de noviembre, una incautación que habría alcanzado un valor de más de 130.000 euros con su venta en el mercado negro.

 

Las labores de inspección de los agentes de la Policía de la Junta, dependientes de la Consejería de Justicia e Interior,  tienen como objetivo luchar contra este delito que provoca perjuicios ambientales y también económicas al sector que desarrolla su actividad legalmente.  Esta recogida clandestina supone una práctica que puede alterar el equilibrio natural de la especie, disminuyendo la calidad de la piña y bajando su cotización. Además, esta actividad clandestina provoca daños en el pino con la consiguiente disminución de las cosechas posteriores.

 

Los agentes han realizado en esta campaña un total de 57 inspecciones a partir de las que han identificado a 69 personas y han levantado 46 actas de denuncia. La mayoría de estas actividades se han desarrollado en la provincia de Huelva, que acapara el 90% de las piñas incautadas.

 

Las principales infracciones detectadas son la recogida de piñas sin la autorización válida para el pinar, la recolección en lugar no autorizado, carecer de la documentación oportuna  y también de los libros de control exigidos. Cuando la Policía adscrita detecta alguno de estos supuestos, interviene dichos frutos y la piña incautada pasa a disposición del instructor del expediente sancionador que incoa la Administración.

Esta actuación forma parte del dispositivo especial de prevención de este tipo de delitos desplegado por el equipo especializado en medio ambiente de la Policía adscrita a la Comunidad Autónoma para garantizar un correcto aprovechamiento de los recursos forestales.

En una gran parte de Andalucía se registra en los últimos años un alto índice de sustracción de piña, que llega en algunas zonas a ser de un 90% de la producción, lo que dificulta enormemente que la actividad empresarial que se genera pueda ser viable económicamente

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio regula la recogida de la piña y fija los periodos hábiles para estas labores, adoptando una serie de medidas relativas al sistema de control tanto en la recolección como en el trasporte y comercialización del producto con el objetivo de garantizar la trazabilidad y la calidad del mismo.

La Policía de la Junta, junto a otros cuerpos y servicios de las Administraciones públicas, se encarga de la vigilancia y del control de la recogida de la piña, tanto durante la época hábil como en fechas anteriores, impidiendo la recogida temprana del producto, realizando inspecciones y controles. Estas actuaciones consisten en el control de la labor de los recolectores y en la comprobación de las autorizaciones y documentación obligatorias.

Líderes en producción de piñas

España es el primer productor de pino piñonero del mundo y posee la mayor reserva con un tercio de la superficie mundial,  mientras que Andalucía es la comunidad autónoma con mayor superficie.

En Andalucía se pueden recoger unos 10 millones de kilos de piñas, según la campaña, que son compradas al recolector por el industrial a unos 50 céntimos de euro el kilo, precio que se multiplica por tres y que alcanza los 50 euros el kilo de piñón, una vez el fruto se ha pelado. Para la obtención de 3,5 kilos de piñón pelado es necesario recolectar hasta 100 kilos de piña.

El piñón es un producto renovable, escaso en el mundo, de calidad muy apreciada y, a pesar de su producción variable, tiene un mercado bastante estable. Por tanto, se trata de un recurso estratégico para Andalucía y un factor de desarrollo de las zonas rurales, ya que la importancia de estos aprovechamientos reside en la creación de un verdadero tejido productivo.

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