Viernes, 20 enero, 2017

La pequeña 'revolución' vegana de Granada

Granada Digital se va de tapas con tres adeptos a la filosofía vegana, una “cuestión ética” que rechaza cualquier tipo de consumo o explotación animal | Una mirada hacia los planteamientos del veganismo y las opciones que Granada propone en torno a este emergente estilo de vida

Foto: Pablo Núñez


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Al contrario de lo que la sabiduría – a veces ignorancia- popular dicta, el veganismo no es solo una dieta. Es una cuestión ética que defiende a los animales como seres de derecho. Esencialmente se puede definir como una actitud de empatía con todo ‘ser sensible’, restringiendo así cualquier tipo de consumo de alimentos o uso de productos que conlleven “explotación u opresión animal”. Según estadísticas de 2011, el 4% de los europeos practica una filosofía que, desde sus cimientos, se aleja del vegetarianismo, aunque muy a menudo se confunda.

Aún así hay gente que se inicia por cuestiones de salud, “suelen ser personas que al principio no saben si son vegetarianos, veganos o cualquiera de sus variantes”. Esto es una equivocación, pues “ en los principios del veganismo no se incluye la etiqueta de dieta saludable” reconoce Chuck, historiador, natural de Barcelona y residente en Granada desde hace 14 años. Y vegano, claro. Mientras degustamos una hamburguesa en uno de los bares granadinos adaptados a esta ‘actitud’, -‘El Ojú’-, ratifico que el veganismo no es lo que algunos piensan. Comparto mesa con él y dos ‘activistas’ más.

EL PERIPLO VEGANO

“Cuando me hice vegetariano , la gente me dijo que moriria”, comenta Chuck, entre risas. “Empecé hace veinte años siendo ‘ovolactovegetariano’ -una variante del vegetarianismo que no elimina de la dieta ni el huevo ni la leche-, pero por una cuestión de coherencia, convicción y evolución personal, llegué al veganismo”. Reconoce que al principio no le costó. “Nunca he sido muy ‘carnaca’, además me gusta experimentar, soy muy ‘cocinillas’, por lo que adaptar la dieta mediterránea a la dieta vegeterania con la que me inicié, me resultó sencillo”. Como curiosidad, explica que, en términos dietéticos, solo tuvo un problema: dejar el queso, “tiene una proteina, la caseina, que es muy adictiva”, subraya.

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Empecé siendo vegano por una cuestión ideológica. Considero que al veganismo se debe llegar por convicción. Soy anarquista y por tanto rechazo frontalmente la opresión dentro de cualquier ámbito”, señala, enseñando orgulloso su tatuaje de la ‘A’ circulada en su brazo derecho y desmontando -o dando forma- a algunos mitos edificados sobre el estilo de vida que profesa.

 

No tardo en darme cuenta que Chuck, no es solo un vegano convencido si no que dedica gran parte de sus esfuerzos a propugnar su particular filosofía de vida. Lo noto en su discurso, consciente y cuidado hasta el más mínimo detalle. Comienza a hablar de su próximo proyecto y se confirma gran parte de mis sospechas. “A final de este mes, voy a emprender, saliendo desde Granada, lo que llamo ‘el periplo vegano’. Voy a recorrerme España provincia por provincia, 7000 kilómetros de aventura, un paseo a pie por todas las provincias de la España peninsular con la intención de promocionar el veganismo”.

DESMONTANDO MITOS

El veganismo, en última instancia, conlleva una dieta que puede ser más o menos saludable, llevada con responsabilidad y consumiendo correctamente los suplementos adecuados -la carencia de vitamina B12 es una de las mayores problemáticas de la dieta derivada de esta filosofía-. Pero es importante saber que este no es su fin principal. Ser vegano es un concepto extenso, que considera no solo la eliminación del consumo de cualquier alimento de origen animal, sino también la restricción de productos cosméticos en los que durante su elaboración, se ha experimentado con alguna especie.

“Pero al final lo importante para nosotros es que la gente adopte verdaderamente la filosofía, ya llegue por unos cauces u otros”, matiza Elena, una de las invitadas que acompaña a Chuck, que explica que es “vegetariana de nacimiento”, algo que posteriormente desembocó en la adopción del estilo de vida vegano que practica actualmente. “ Sí, y estoy viva, he crecido y tengo una vida normal”, comenta irónicamente, haciendo alusión a los “prejuicios que la sociedad suele tener con este tipo de temas”. Demostrando que al veganismo se puede llegar como consecuencia de un sin fin de motivos diferentes, Elena reconoce que para ella “hay razones espirituales”. “La idea de comer a otro ser y matarlo, con el estrés y el miedo que eso conlleva para el animal, es algo que de alguna forma, se transmite”, opina.

La granadina, de 30 años, estudiante de psicología por la UNED, llega cargada de referencias que defienden el veganismo como un estilo de vida saludable y válido en todos los aspectos. “Más allá de todo esto, hay multitud estudios científicos y evidencias que sustentan el veganismo”. Es el caso, por ejemplo, de ‘Trofologia practica y Trofoterapa’, de Nicolás Capo, -uno de los libros de cabecera del veganismo, donde se le añade una base científica al rechazo de las dietas occidentales-.

Elena nos cuenta que en dicha publicación se explican, entre otras cosas “las reacciones que tiene el PH de la saliva con ciertos alimentos y la agresión a nuestro cuerpo que conllevan muchas de las mezclas que hacemos diariamente”. Tras recomendarme una serie de documentales para “concienciarme” me cuenta, con un tono casi defensivo, que el hombre ‘más fuerte’ de Alemania es vegano, que hay un ciclista español, Pedro Jesús López-Toribio, que recorrió los 800 kilómetros del camino de Santiago sin consumir productos de procedencia animal.

El veganismo está cuestionado contastemente, -algunos defienden que no es del todo saludable- y eso se nota en el discurso de personas que, como Elena, están convencidas de su idoneidad.

‘OCIO VEGANO’ EN GRANADA

Más allá de polémicas, ser vegano está cada vez más extendido y resulta un estilo de vida menos sacrificado. Queda patente al echar un vistazo a la cantidad de restaurantes y bares que hacen gala de un apartado en su carta específico para productos de esta índole. ‘El Ojú‘, primer bar de tapas de la ciudad íntegramente vegano, oferta un gran número de platos que por su sabor bien podrían rivalizar con las recetas más clásicas, desde hamburguesas de avena a montaditos de seitán.

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Chuck explica que en los 14 años que lleva viviendo en nuestra provincia ha notado una evolución en cuanto a posibilidades e información, muy acentuada, sobre todo en los últimos años. “El veganismo está bastante extendido en Granada y de esto tienen mucha culpa los estudiantes extranjeros que visitan la ciudad. Esta comunidad, con la introducción de ideas nuevas, ha hecho mucha presión para que esto sea posible”. El resto del trabajo , explica “lo ha hecho Internet y las redes sociales” la suma de todos estos factores propicia que “ser vegano sea más fácil que nunca. Hay mucha información y muchas recetas que facilitan todo el proceso”.

¿ES CARO SER VEGANO?

La proliferación de la filosofía vegana y las dietas vegetarianas ha propiciado la aparición de numerosos establecimientos de “productos ecológicos”.

Tienda ecológica

“Si te dedicas a consumir productos de tiendas ecológicas, es posible que todo esto no te salga rentable. Dentro de nuestra dieta, como en todo, hay ‘delicatessen’y alimentos más normales. Estos establecimientos venden productos caros, así como hortalizas y frutas de calidad” algo que generalmente los veganos “no pueden permitirse”. “Yo vivo con 400 euros”, argumenta Chuck, que reconoce que “compra en el supermercado, como una persona cualquiera”, asegurando, finalmente que “afirmar que ser vegano es caro, es una falacia

 

 

UNA ALTERNATIVA SOSTENIBLE

“La filosofía vegana será una solución para el futuro”.

De la conversación con Chuck y Elena, extraigo conceptos muy interesantes que invitan a la reflexión sobre la viabilidad de nuestro modelo de vida actual. En el ocaso de la entrevista explican que “la dieta generalizada en el mundo occidental conlleva una agresión brutal al medioambiente. Los cultivos de miles de hectáreas, que explotan el ecosistema para abastecer a cientos y cientos de cabezas de ganado, no tienen mucho más tiempo de vida” por lo que “la carne va a ser cada vez más cara” y en la situación económica actual “la filosofía vegana se puede convertir en una solución”, aunque reconocen que lo ideal sería “no haber llegado a este punto ”.

En otras palabras, argumentan que en el futuro tendremos que volver a hábitos del pasado, a los huertos familiares y al abastecimiento con cultivos propios. Quizás, para algunos esta situación torne quimérica, pero es una alternativa que se adhiere a los valores más puros de la filosofía vegana y que algunas personas ya ponen en práctica.

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Es el caso de Olmo, químico y empresario, que 10 años después de fundar una empresa de suplementos nutricionales, le dio un giro radical a su vida. Ahora, centra sus pretensiones en adecuar la empresa que le da de comer al discurso naturista que profesa para “ofrecer productos que beneficien al ser humano y perjudiquen lo mínimo a la naturaleza”.

 

Mi cita con Olmo, lejos del bar de tapas en el que conversé con Chuck y Elena, se produce en un entorno mucho más natural. Nos citamos en el Sacromonte con la intención de visitar un huerto particular que comercializa hortalizas ecológicas a un precio más reducido que las tiendas dedicadas. Esto, “economiza y purifica el proceso”, ya que “se eliminan intermediarios”, explica Olmo.

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Tras casi 3 kilómetros de camino, llegamos al ‘Huerto de los Moronta’. Allí, Paco, el hombre que cuida el cultivo, nos espera haciendo sus labores de labranza y recogida. Por poco más de cinco euros, Olmo tiene una cesta llena de hortalizas ecológicas. “Algo que en tienda, me hubiese costado el doble”, sentencia.

LA ESTIMULANTE EXPERIENCIA DE SER VEGANO EN GRANADA.

Durante la vuelta, charlamos sobre la aventura que a veces, supone adoptar esta actitud de respeto hacia la naturaleza y empatía con los animales. Esto supone, en consecuencia, la puesta en práctica de actividades al aire libre “muy recomendables“ para la salud “física y mental” de las personas. Algo que va implícito en el veganismo “como estilo de vida naturista”, explica Olmo. La belleza de los parajes de los que presume Granada, pone el resto.

Ser vegano es una experiencia estimulante. Una filosofía, por desgracia rupturista, que partiendo de la base clara que supone el respeto a los animales, ofrece alternativas que dentro de poco se tendrán que valorar seriamente. Nuestra sociedad, enfermiza e irresponsable en muchas ocasiones, condena al ostracismo y por ende considera sectarias filosofías de vida que promueven prácticas que ayudarían, en gran medida, a aliviar parte de las heridas que nuestro ecosistema acumula.

No digo que todos debamos ser veganos. De las conversaciones con Chuck, Elena y Olmo, me queda claro que es algo que debe constituir el culmen de un proceso de evolución personal, pero al menos, abramos la mente, respetemos y observemos con ánimo reflexivo.

Comments

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  1. Buenas noches,
    Tengo 42 años.
    Gracias por toda la información
    Invito a la gente a estar prioritariamente informada.
    Hace más de 15años que soy vegetariana y más de 2 que sólo consumo leche y huevos de pequeñas granjas ecológicas que son de mi confianza.
    Mi hija también lo es, desde el embarazo.
    Os puedo asegurar que fue la mejor decisión de mi vida.
    Soy máster en dietética y nutrición (lo del título es lo de menos), y si tuviera alguna duda, jamás habría crado a mi hija con esta filosofia de vida.
    También os digo que hay que comer “de todos los nutrientes”, es fácil, y apasionante, sólo hay que buscar bien la información. Si gente como yo lo hacemos, podemos hacerlo todos.
    Por nosotros, por los animales y por el planeta. Vida sana,gente sana (y que conste que no conozco de nada a los entrevistados)
    Fuerte abrazo a todos!