Lunes, 11 Diciembre, 2017

            

La penicilina en dosis bajas en la primera infancia induce cambios de comportamiento a largo plazo

Un análisis previo en 2014 planteó preocupaciones similares

FOTO: PIXABAY
E.P.


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Investigadores de St. Joseph’s Healthcare Hamilton y McMaster University, en Canadá, han descubierto que el suministro de dosis clínicas (bajas) de penicilina a ratones hembra preñadas y sus descendientes da lugar a cambios de comportamiento a largo plazo, como niveles elevados de agresión y niveles más bajos de ansiedad, acompañados por cambios neuroquímicos característicos en el cerebro y un desequilibrio en sus microbios intestinales.

Dar a estos ratones una cepa de bacterias ‘Lactobacillus’ ayudó a prevenir estos efectos, según explican los investigadores en un artículo sobre el trabajo publicado en ‘Nature Communications’ y financiado por la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos.

“En este artículo, informamos de que la penicilina en dosis bajas tomada a finales del embarazo y en la primera etapa de vida de la descendencia, cambia el comportamiento y el equilibrio de los microbios en el intestino. Aunque estos estudios se han realizado en ratones, apuntan a preocupaciones comunes cada vez mayores acerca de los efectos a largo plazo de los antibióticos”, dice el doctor John Bienenstock, director del Instituto de Cerebro-Cuerpo en ‘St. Joseph’s Healthcare Hamilton’ y profesor distinguido en la Universidad de McMaster.

“Además, nuestros resultados sugieren que un probiótico podría ser eficaz en la prevención de los efectos perjudiciales de la penicilina”, añade. Otros estudios han demostrado que grandes dosis de antibióticos de amplio espectro en animales adultos pueden afectar al comportamiento, pero no se han probado los efectos de las dosis clínicas de un antibiótico de uso frecuente y de espectro estrecho, como la penicilina, en las bacterias intestinales y el comportamiento.

“Casi no hay bebés en Norteamérica que no hayan recibido un tratamiento antibiótico en su primer año de vida –subraya Bienenstock–. Los antibióticos no sólo se prescriben, sino que también se encuentran en la carne y los productos lácteos. Si las madres están pasando los efectos de estos medicamentos a sus hijos aún no nacidos o niños después del nacimiento, esto plantea más preguntas sobre los efectos a largo plazo del consumo de antibióticos en nuestra sociedad”.

Un análisis previo en 2014 planteó preocupaciones similares después de encontrar que dar dosis clínicas de penicilina a los ratones hembra en la última fase del embarazo y en la vida temprana condujo a un estado de vulnerabilidad a la inducción dietética de la obesidad.

El equipo de investigación seguirá su trabajo analizando los efectos de la penicilina sobre la descendencia, si se administra sólo a las madres embarazadas. También planean investigar la eficacia de diferentes tipos de bacterias potencialmente beneficiosas en la protección de la descendencia contra los cambios de comportamiento que resultan del uso de antibióticos.

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