Jueves, 19 Octubre, 2017

            

La parte de mi culpa

Imagen ilustrativa
Juan Pablo Luque


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¿Qué me corresponde decir a Dani acerca de las convulsiones políticas de estas fechas? ¿Debo decirle que abra bien los ojos y recuerde lo que sin duda será un hecho histórico, como para mí lo fue la muerte de franco, la constitución española, nuestra incipiente democracia o el golpe de Tejero? Pero a mí me tocó un péndulo que iba hacia delante, e él en cambio le dejo el que retrocede….

¿Debo decirle que España, o al menos la España que me despertó a la vida, se nos escapa de las manos? ¿Debo decirle que se acabó la herencia de derechos y libertades, y que lamento dejarle un lugar tan complicado, con sensación de lejano Oeste, donde la democracia ya no se mide en votos sino en manifestaciones callejeras, donde la asamblea es más importante que el resultado electoral?

Esta es la mierda de democracia que quieren dejar a nuestros Danis. Democracia de cocheras, de barrios bajos, de oscuras redes sociales, donde, a Dios gracias, ocultamos una y otra vez nuestras vergüenzas… soy de los que piensa que ha sido la nuestra indolencia, nuestra inacción, nuestro respeto a las reglas de juego, la culpable de este caos. Así vamos: otros se aprovechan  para ocupar Puerta del Sol, el barrio de Gracia, la Plaza del Duque, la del Carmen, la calle Larios, la caleta… acabarán convirtiendo al mundo en idiota…

Mientras, Dani duerme. Mejor así. Porque aún no sé qué leches de educación le estamos dando entre todos. Por cierto, señores populares y socialistas… tanto comprar con dinero el silencio nacionalista, tanto comprar voluntades con transferencias de competencias estatales, terminaron vendiendo en cada presupuesto aprobado, lo más sagrado de una democracia: la educación de nuestros hijos. La que es sinónimo de igualdad. La que no percibe fronteras ni territorios. La que aprecia y fomenta lo desigual como algo que con orgullo enriquece el acervo cultural de una España que hoy medita, crece y se educa bajo un devastador sentimiento que anquilosa lo universal y regresa a los límites feudales de cada región. Vdes. tienen gran parte de culpa.

Y me duele España. Dani lo sabe. Lo percibe. Quizás ese dolor que en ocasiones manifestamos su madre y yo le hace posicionarse de nuestro lado. Menos mal. Algo habremos ganado en esta batalla, digo yo. Hemos sido tan asépticos en la educación, hemos querido ser tan neutros, que nos retornamos incapaces de transmitir algunas nociones esenciales de respeto e igualdad, del deber de pertenecer y cuidar esta hermosa nación, donde todos cabemos, donde todos, nos guste o no, debemos ser de los dispuestos a defenderla de cualquier ataque, desde fuera o desde dentro. Porqué es tan fácil percibir esta idea en otras naciones, y aquí  es tarea imposible. Porqué la gente se emociona al oir su himno y aquí miramos a uno y a otro lado por si alguien nos dice que somos  fachas… si algo me ha gustado estos días es ver a muchos, de izquierdas y de derechas, lucir la bandera de nuestro país. Otra crítica a la derecha que un día se la apropió. Otra crítica a la izquierda que un día la repudió.

Comencé en Cataluña y terminé haciendo un canto a lo que perdimos, a lo que de cuajo se nos arrebata en estos días. Esto me pasa por escribir en cuartillas mientras Dani se despierta y desayuna con su hermana. Lo mismo resulta que una cosa nos lleva a la otra. O no. Quién sabe.

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