Lunes, 10 de Diciembre de 2018

            

La negatividad se contagia tanto como la gripe: VACÚNATE

Imagen ilustrativa
Joan Carles March | @joancmarch


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El verano suele ser un buen periodo para la felicidad y el bienestar: desconectamos, nos relajamos y podemos disfrutar del tiempo libre. Aunque también ocurre que aparecen frecuentemente conflictos asociados a las personas que suelen tener comportamientos negativos y que al salir de la rutina se exacerban.

Y es que tanto las actitudes como los estados de ánimo resultan ser contagiosos. Se contagia lo positivo como lo negativo. Se contagia tanto la felicidad como la tristeza. Un estudio revela que las opiniones de los demás nos afectan e influyen en nuestro comportamiento. Los estados de ánimo de las personas cercanas pueden terminar teniendo un gran impacto en nuestras emociones y actitudes. Y además, han encontrado que las opiniones negativas tienen un mayor impacto y generan un cambio de actitud en comparación con las opiniones positivas.

Muchas veces, las personas negativas, creen que son superiores a las positivas a las que consideran más ingenuas, inocentes y débiles; creen poseer la verdad absoluta de la realidad y vivir sin vendas ni engaños. La realidad es que, al estar cubiertos con la venda de la negatividad, una venda que nos les permite ver la parte positiva de la vida, les lleva hacia un camino gris, triste y poco amigable.

La negatividad es insana y agotadora para quien la padece y su entorno y además nos impide avanzar, nos bloquea y nos deja estancados.  Gran parte de la responsabilidad depende de las neuronas espejo, fundamentales para la empatía y para poder ponernos en el lugar de los demás. Esta habilidad es positiva, pero también tiene un impacto negativo, porque podemos propagar fácilmente la negatividad de quienes nos rodean.

Y es que nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y éstas, en nuestra salud física.
La negatividad genera más negatividad

“Es imposible”, “No saldrá bien”, etcétera, son algunas de las frases que, mentalmente, las personas negativas suelen repetirse internamente de una forma que, casi, roza la inconsciencia. Son como una especie de “mantras” que aparecen en la mentalidad y que nos terminan convenciendo de que, realmente, no saldrá bien y que mejor que dejemos de intentarlo.

Seguro que cuando pensamos en qué cosas generan negatividad, sobre los propios pensamientos negativos, o incluso sobre una mala situación por la que pasamos, como cuando nos quejamos constantemente por algo (esta es una gran fuente de negatividad), cuando despreciamos a otros, cuando otros critican a otras personas a sus espaldas delante de nosotros, cuando señalamos todos los errores que tienen otros o al esperar siempre el peor resultado de todas las situaciones, son pensamientos automáticos que aparecen en determinadas ocasiones o ante algunos estímulos que desencadenan esos patrones de comportamiento.

Y es que la negatividad genera más negatividad y su propagación puede asemejarse a la de un virus. Cuando pensamos negativamente, justo antes de tomar una decisión o acontecimiento que creemos que finalmente saldrá mal, si sale mal, estaremos reforzando esa manera de pensar previa, “porque sabíamos que saldría mal“, pero si sale bien, creemos que ha sido gracias al azar o la suerte, o encontramos cualquier otra justificación, menos pensar que nos hemos equivocado. Las personas positivas, hacen justamente lo contrario. Y es que si la negatividad debilita el sistema inmunológico, la positividad lo fortalece.
Además, cuando una persona tiene la oportunidad de interactuar cara a cara con aquellas que tienen estas opiniones negativas, es más probable que fortalezca su actitud negativa y se aprecie una polarización aún mayor. Eso implica el poder de la negatividad.

La tristeza, la hostilidad y el mal humor se propagan como la gripe

En un estudio que analizaba el vínculo entre los estados emocionales y los modelos relacionales, descubrieron que las fuentes de contagio son mayores en el caso de la tristeza que de la felicidad. En otras palabras, cada amigo feliz aumenta nuestras posibilidades de ser felices en un 11%, pero solo necesitamos un amigo triste para duplicar nuestras posibilidades de ser infelices.

Las emociones negativas son como la gripe: cuantos más amigos tengas que padezcan gripe, mayores serán las probabilidades de infectarse, lo mismo se aplica a la tristeza y la desesperación.
También los momentos de mal humor y la hostilidad, generan cambios en nuestro cerebro, cambios en nuestra forma de percibir el mundo, al interpretar las interacciones más groseramente. Así, en un estudio, se descubrió que aquellas personas que habían estado expuestos a actitudes groseras eran más propensas a ser groseras. En un segundo momento, se pidió a los participantes que identificaran palabras y se vió que aquellos que habían sido expuestos a una actitud grosera eran más propensos a encontrar palabras relacionadas con emociones negativas. Esto muestra que las interacciones que mantenemos actúan como un filtro, por lo que si estamos expuestos a interacciones negativas, tenderemos a analizar todo desde un punto de vista más negativo. Y es que el término culpa está cagada de negatividad, mientras que el término responsabilidad, no necesariamente.
“Vacúnate”, rodeándote de personas que sacan lo mejor de ti

Hemos dicho que los estados de ánimo de las personas que nos rodean pueden terminar teniendo un gran impacto en nuestras emociones y actitudes y que estar constantemente expuestos al mal humor y la negatividad terminará presentando una factura para pagar, por lo que es crucial estar rodeado de personas que puedan sacar lo mejor de nosotros, una energía positiva.

La buena noticia es que cuando somos conscientes del hecho de que existe un contagio emocional, podemos actuar como equilibradores al alentar a los demás a centrarse en el lado más positivo de las cosas. Es cierto que las emociones positivas son mucho menos contagiosas, pero sigue siendo el mejor regalo que podemos hacerle a alguien cuando está pasando por un mal momento.

Las personas pesimistas suelen creer que “pensar de manera positiva no sirve para nada“. Las personas negativas o pesimistas suelen ser muy exigentes con ellos mismos, de manera que pueden pensar que el pensamiento positivo no sirve para rendir más.

Ante ello, es importante hacer cosas que ayuden al cambio:

1. SER AGRADECIDO
2. DEJAR EL DRAMA y dejar de andar con personas que hacen un drama por todo.
3. RODEARSE DE GENTE QUE DÉ APOYO y no de quién es una mala influencia en tu vida.
4. TOMAR LA RESPONSABILIDADES ante aquellas cosas que a veces van mal en tu vida y tomar TÚ las decisiones que pueden hacer que todo mejore.
5. SER AMABLE con otros genera sentimientos positivos para ti y para las otras personas con quien eres bueno.
6. RESERVAR “TU” TIEMPO para ir más lento y absorber dentro de nuestros propios pensamientos.
7. DIVERTIRSE y eliminar los pensamientos negativos. Divertirse lleva a la risa, la emoción y el disfrute.
8. APRENDER A PERDONAR: Se necesita ser una persona fuerte para perdonar. Aprender a perdonar puede ser difícil de lograr, pero una vez lo hagamos podremos seguir adelante con nuestros propios errores y con los de los demás. La felicidad y pensamiento positivo no pueden ser logrados o mejorados si nos quedamos en lo que hicimos en el pasado.
9. PENSAR QUE EL VASO ESTÁ MEDIO LLENO, cambiando tus pensamientos como a los de aquel día que si era bueno. Pensar de manera optimista es pensar positivamente.
10. DEJAR DE PENSAR TANTO: Si pasamos por algún miedo en tu vida y pensamos que no podemos hacer nada para superarlo, es fundamental seguir luchando. Mientras estemos haciendo algo para mejorar no gastemos energía preocupándonos por lo que vendrá.

Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta, y disfrutamos poco de lo mucho que tenemos. Buen verano (a poder ser, sin conflictos).


Comments

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  1. La gran paradoja a tu planteamiento, que comparto plenamente, es que los maximos generadores de opinión, los medios de comunicación, se alimenten continuamente de lo negativo….

  2. Muy de acuerdo Joan. Con muchas similitudes a la Teoría de la Atraccion; lo que pidamos positivamente se nos dará, siempre que creamos en ello. Pensamiento positivo atrae cosas positivas. Y ser agradecido.
    Me ha gustado mucho. Un abrazo.