Miércoles, 24 Mayo, 2017

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La música quema en la mejor jornada del Primavera Sound

St. Vincent, Queens Of The Stone Age, Arcade Fire, Moderat protagonizan un día de conciertos para recordar

David Marín Román


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Ayer jueves, técnicamente, era la primera jornada como tal del Primavera Sound 2014, esquivadas las tormentas del interior de Cataluña, el buen tiempo se instaló para deleite de los allí presentes. Algunas nubes y un poco de viento pero nada que ver con la jornada de lluvia del miércoles. El cartel del día era posiblemente el más complicado del festival, una maraña enredada de buenos artistas y grandes bandas de las que había que hacer o mejor dicho deshacer cual amante con su margarita. Grupos como Standstill, Caveman, Midlake, Future Islands, Neutral Milk Hotel, Bo Ningen, etc… se caían de nuestro lineup bajo el pesar del que ha encontrado un tesoro pero debe elegir solo una alhaja de entre todas las existentes.

Arcade Fire 04 Dani CantoLa tarde empezaba bien pronto con un susto o extraño suceso y era la espera en el escenario Vice para ver a los australianos Gangs of Youths y la cara de incrédulos que se nos quedaba al conocer en ese preciso instante que habían cancelado. Ninguna nota al respecto. Pero como los recursos hay que ponerlos en marcha, caminamos a penas unos metros en el escenario Pitchfork para ver a una banda de Barcelona, Wind Atlas. Canciones oscuras y enigmáticas, folk experimental con buena voz de Andrea Pérez y pasajes sonoros de pop flotante, bastante duro de digerir a primera hora de la tarde.

A continuación en el mismo escenario tras realizar la reglamentaria visita al press lounge, algo espartano esta edición, aunque perdonamos dicho retroceso por el aumento en otros privilegios que no vamos a desvelar aquí, salía a escena Glasser, Cameron Mesirow la mujer que hace posible ese espacio de ensoñación electrónica en el que sobresale su voz hipnótica. Tan sola acompañada de un músico a los mandos de controladores y su Macbook, Glasser desprende ritmos tribales y es comparada como la reencarnación sintética de Kate Bush. Excelente resultado pero muy molestos los chillidos que realiza para rellenar pasajes en los que sería mejor realizara esas danzas tan suyas.

Breve descanso y siguiendo en el escenario Pitchfork, recibíamos a Pond, una escisión o satélite con el que la banda Tame Impala comparte dos miembros y su antiguo bajista. Si Tame Impala es una banda detallista y de nueva psicodelia, Pond podemos describirlos como el reverso alucinado o la psicodelia alocada o la faceta más canalla del rock. Gran directo, descubrimiento de la tarde, aunque ya habíamos estudiado sus temas y como los lleva al directo, la interpretación de hoy nos ha dejado con la boca abierta. Podemos afirmar que en Australia todo son colores, flores y felicidad musical. “Cangubuén rollo”.

Emprendida la marcha desde el punto más septentrional, hasta el más meridional del Parc del Fórum, vamos una “alpargatada”, arribamos al escenario Heinecken donde ya había comenzado su actuación las americanas Warpaint. Las californianas se han convertido en un referente del art-rock y pop atmosférico. Pero adolecen de extrema indolencia en escena, su música se resiente, lánguida, plana, sin sobresaltos. Demasiado premio tocar en uno de los escenarios más grandes del festival delante de una verdadera artista como St. Vincent.

 

Lo hacía justo en el escenario enfrentado, el Sony, con un perfecto sonido, voz en plena forma y con el eco aún reciente de su colaboración con David Byrne, Annie Clark retoma su senda como St. Vincent y vuelve a la carga con su álbum homónimo en el que sigue experimentando y apartándose de las autoras pop convencionales. Maravillosa y majestuosa actuación, teatrillos y coreografías de salón incluidos.

St Vincent 02 Dani Canto

De nuevo en el Heinecken, para vivir sin duda el momento de la noche. Muchas son las bondades de quien ha visto a Queens Of The Stone Age y sabemos de su buen hacer, pero nada más lejos de la realidad, tener a Josh Homme encaramado al escenario, con esa grandeza, corpórea y etérea, impresiona, deslumbra. Precisamente a Josh Homme y su banda se les veía hoy felices, entusiasmados con su actuación, la conexión con el público ha sido inmediata y la noche alcanzó tintes mágicos con la soberbia interpretación de todos sus éxitos y de los temas de su último trabajo “…Like Clockwork”. Toda la banda entregada para regalarnos unos instantes de verdadera belleza sonora, de verdadero rock del desierto acariciando el Mediterráneo.

Si uno pensaba que ya estaban todas las emociones de la noche echadas, se equivocaba por completo. Llegaba el turno para Arcade Fire. Los canadienses hacía ya más de tres años que no acudían a la ciudad Condal y se presentaban en el Primavera con su espectáculo Reflektor. Una parafernalia de luces y color espectacular, como la misma banda, con violín, saxo alto y bajo, clarinete, etc.. Un derroche de eficiencia y gran sonido en directo, sonido que por cierto en este último trabajo se aleja de la épica y los sonidos oscuros para adentrarse en los ritmos disco y hasta ochenteros. Con su tradición de grupo festivo en vivo, esta vez no dejaron ninguna perla ofensiva para nadie ni burda imitación, tan de moda y que tanta promoción les ha dejado últimamente.

Queens Of The Stone Age 05 Dani Canto

Cerrando este lineup de jueves, Moderat, la liga alemana al completo. Las entrañas de la electrónica de Berlín a la disposición de las masas. La colaboración entre Modeselektor y Apparat, o lo que es lo mismo, entre Gernot Bronsert y Sebastian Szary por un lado y Sascha Ring por el otro. Si Dj Koze o Pantha Du Prince son la exquisitez dentro de la marca alemana en la música electrónica, Moderat reivindica el músculo y la frialdad germánica aderezado con las melodías pop y ecos futuristas. Un concierto que aparentemente podría ser frío, dados los condimentos, música electrónica, alemanes… pero nada más lejos de la realidad, lo allí vivido y bailado no dejó frío a nadie. Tienen tanta calidad y los temas son tan buenos, que si sumamos su puesta en escena con las tenues luces, su disposición a lo Kraftwerk y toda la parafernalia de pantallas, el resultado es excelso, como la jornada de ayer sublime.

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