Jueves, 30 Marzo, 2017

"La mayor parte de las fobias son de tipo benigno, y generalmente no influyen apenas en la vida de la personas"

Jesús Thomas, psiquiatra del hospital San Cecilio de la capital, nos explica su experiencia con pacientes que sufren fobias, y aconseja sobre cómo llevar una vida mental saludable

Rita M. Marín @marinruiz_rita


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Las fobias se definen como una angustia intensa, desplazada hacia objetos, actividades o situaciones específicas, que son vividas por el sujeto como temores irracionales, persistentes y exagerados. ¿Cómo identificar cuando se sufre una fobia? ¿Se puede curar una fobia? El psiquiatra Jesús Thomas, aclara a los lectores de Granadadigital algunas ideas claves respecto a esta patología. Con una amplia experiencia en el campo de las patologías mentales, el doctor Thomas, asegura que se dedicó a la psiquiatría porque “dentro de las especialidades médicas era lo humano entre lo humano“.

Fobias hay muchísimas, en realidad podría haber una para cada aspecto de la vida, y con nombres tan peculiares como enofobia, temor o asco al vino, basofobia, miedo a caerse, bromidrosifobia, miedo al mal olor corporal, o iatrofobia, miedo al médico, que quizás pueda ser algo más común. Luego hablamos de otras más conocidas, como claustrofobia, miedo a los espacios cerrados, o agorafobia, miedo a los espacios abiertos. Pero tanto unas como las otras son fobias, que “se pueden curar, en la mayoría de los casos, o se pueden mejorar sus síntomas”, ha explicado el doctor Thomas.

Las fobias son una patología dimensional. “Por ejemplo, una persona que tiene una alucinación, la tiene o no la tiene. Hay síntomas que son dimensionales, la ansiedad normal es fisiológica, que es consustancial a la vida, pero cuando pasa de una dimensión o intensidad o duración en el tiempo es cuando se hace patológica”, comenta el psiquiatra, que aclara que se habla de fobia, con necesidad de tratamiento cuando “esos miedos se relacionan con una situación concreta, son repetitivos en el tiempo, comienzan a ser patológicos, y además son desadaptativos y desproporcionados, es decir, cuando interfieren en la rutina diaria”.

También ha querido aclarar que la mayor parte de las fobias son de tipo benigno, y generalmente no influyen apenas en la vida de la persona. De hecho hay muchas fobias que son fisiológicas, normales, en determinadas épocas de la vida. “Los niños cuando son pequeños le tienen miedo o fobia a los animales grandes, como perros grandes o caballos, mientras que cuando tienen 6 o 7 años, este miedo se suele trasladar a los animales pequeños, como arañas o ratas”, comenta Thomas. Y es cierto, que muchas personas no consideran estas fobias como algo que afecte a sus vidas, porque tratan de evitar aquello que les causa ese malestar. “Por ejemplo, si alguien tiene fobia a los ascensores, normalmente siempre utilizará las escaleras, y no le supone una grave alteración de su rutina. Es decir, se evita aquello que provoca la ansiedad”.

Hay otras fobias que pueden aparecer más tarde. A veces relacionadas con alguna situación estresante, por ejemplo, “alguien puede tener miedo a los perros si en algún momento le ha atacado alguno, o a los coches si ha tenido un accidente, cosas así. Y eso es diferente en su génesis, con lo que necesita otro enfoque”, explica Jesús Thomas. Son fobias polifactoriales, porque no todo el mundo que tiene un accidente del coche, tiene una fobia. “Aquí, en lo mental, todo es mucho más complejo, intervienen personalidad, ambiente, recursos propios, fortaleza…”.

Las fobias, suelen ser bastante simples, y están categorizadas en espaciales, ambientales y personales.”Los tratamientos siempre son de tipo cognitivo conductual. La desensibilización, la exposición progresiva, la relajación funciona muy bien, y en algunos casos extremos puede ser necesaria la utilizaicón de medicamentos”.

Normalmente las fobias se suelen desarrollar entre los 20 y 30 años. Muchas mejoran con el tiempo cuando la gente aprende adaptarse o se ponen en tratamiento y desaparecen. “Los tratamiento suelen durar meses, dependiendo de la gravedad”, explica Thomas, que además asegura que para mantener una buena salud mental lo importante es “cuidar las relaciones familiares, a los amigos, fomentar la cultura, hacer ejercicio y tomar el sol que sube el estado de ánimo“.

 

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