Miércoles, 22 Marzo, 2017

“La Mar de Cosas”, una oportunidad para la dignidad

El proyecto de economía solidaria “LMC”, de Cáritas, innova su espacio con diseños propios y creando puestos de trabajo para personas en exclusión social

Fachada de "La Mar de Cosas", en Plaza de Trinidad (Granada) | Foto: Alex Cobreti
Daniel Sánchez-Garrido | @Danisgr


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“Vamos a una tienda de Cáritas”. Esa es la primera frase que te sale cuando hablas del sitio al que nos dirigíamos, donde teníamos una cita a las 12:30. Ya ubicados en la Plaza de la Trinidad, nos costó dar con el establecimiento, pero allí estaba: “La Mar de Cosas”. La primera imagen es muy gratificante: innovadora y atractiva, alejada de lo que suele ser el clásico ropero de ropa usada de Cáritas.

“La Mar de Cosas” es la nueva tienda que Cáritas Diocesana de Granada ha re-abierto al público. “Es una tienda social, enfocada a crear puestos de inserción, darle una oportunidad a la gente en el mercado laboral, cogiendo experiencia como dependiente de comercio, y tener luego más oportunidades”, nos comenta Irene Estévez.

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Irene Estévez, Responsable del Proyecto “La Mar de Cosas” | Foto: Alex Cobreti

Irene Estévez es quien nos atiende al llegar a este comercio. Granada Digital se ha puesto en contacto con ella, la responsable de este proyecto de economía solidaria. Nuestra charla, amena y distendida, nos sirve para conocer algo más sobre un espacio novedoso en Granada y dentro de la misma Cáritas.

La intención es clara. Irene comenzó hace tiempo, encargándose del ropero para Cáritas, un ropero al que había que darle una salida, otro camino, una vía diferente. Así nace “LMC”, la marca registrada de “La Mar de cosas”, donde por encima de todo se busca dignificar a la persona. “No podremos crear muchos puestos, pero sí algunos para crear oportunidades que son muy importantes para las personas”, nos comenta Estévez.

    “  Es una tienda social, enfocada a crear puestos de inserción y dar una oportunidad en el mercado laboral   ”

La tienda sigue viviendo de donaciones, tanto de los contedores de ropa usada, como también ropa y cesiones de particulares, fábricas o excedentes de otras tiendas. “Hay mucha ropa que ni siquiera es usada, sino que la compran y la donan”. Pero todo no acaba ahí, Irene nos enseña una camiseta, una de esas que cualquier universitario se pondría y a la que nosotros atendemos detenidamente. Se trata de un diseño propio, un diseño “LMC”. “También tenemos nuestra propia línea de camisetas con diseños. Tenemos un diseñador, gente que ha terminado su FP o de escuelas de diseño, que a través de beca o contratos temporales, le damos la oportunidad de que trabajen con nosotros. Esta colección en concreto es la que sacamos para otoño y ya se está agotando, se ha vendido todo lo que hemos hecho. Ahora trabajamos en la de primavera”, asegura con orgullo y una gran sonrisa Irene.

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Camiseta diseñada con la marca LMC | Foto: Alex Cobreti

Diez es el número de trabajadores que hay detrás de este proyecto, siempre con el objetivo preferente de dar oportunidades. “Hay dos dependientes en formación, como inserción laboral, y Enrique, que tiene un puesto de dependiente fijo, y ayuda en las labores de formación, guía…”. Además, los trabajadores tienen a su disposición un equipo con orientador laboral, educador social y psicológo.

OPORTUNIDADES A PERSONAS EN EXCLUSIÓN SOCIAL

Los trabajadores de “LMC” están al orden de todos los trámites. Se someten a una especie de cursillo de aprendizaje de un oficio, pero cobrando, un privilegio al alcance de pocos en España. “Tienen su remuneración, su contrato, su sueldo. Pueden estar desde tres meses hasta dos años. Es un proceso desde cero, son gente sin experiencia ni formación. Se les enseña a maquillarse, atención al público, vender…”, nos seguía contando Irene, repasando todo el nacimiento y objeto del proyecto.

En la misma tienda hablamos con una de las trabajadoras que están dentro del marco de inserción laboral que pretende este proyecto de Cáritas. Ella es Andrea, y nos atiende muy risueña, aunque algo nerviosa. A medida que hablas con ella, te das cuenta del porqué de su sonrisa. “La Mar de Cosas” le ha brindado una oportunidad, no sólo para trabajar”, es una oportunidad para la dignidad.

“  Llevaba siete años en el paro, Cáritas siempre me ha ayudado  ”

La situación de Andrea, anterior a entrar a LMC, era límite. “Tanto mi marido como yo estábamos en el paro. Siete años llevaba en el paro, desde que nació mi primer hijo. Desde un principio, Cáritas fue quien me ayudó en todo: comida para mis niños, calzado, ropa…”, nos contaba Andrea, agradecida a un apoyo que Cáritas siempre le brindó.

Tras siete años en el paro, Andrea ha dado la bienvenida a otra etapa en su vida, con un contrato y la opción de entrar al mundo laboral. “Cuando me ofrecieron la oportunidad de trabajar en una tienda de cara al público me ayudó muchísimo tanto psicológica como económicamente. Llevo sólo tres semanas, pero estoy muy contenta y feliz”.

La intención de este proyecto de dar cabida a todas aquellas personas en exclusión social no contempla contratos de larga duración, como máximo dos años, algo de lo que Andrea es consciente. “Me encantaría seguir, no sé si podré renovar porque sé que hay mucha gente con las mismas necesidades que yo, así que le tienen que ofrecer esta oportunidad a mucha más gente en mi misma situación”, seguía explicando Andrea a Granada Digital, e insistiendo en una cosa: “Estoy muy feliz”.

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Entrada interior de LMC | Foto: Alex Cobreti

Andrea lleva tiempo en contacto con Cáritas. La última vez que tuvo la opción de aprender cosas de cara al trabajo fue en un cursillo impartido por este organismo. “Me enseñaron a hacer currículum, ir a las entrevistas de trabajo, cómo contestar, siempre estaba en contacto con Irene Bueno”.

Irene Bueno fue quien le comentó a esta trabajadora de “La Mar de Cosas” la opción de entrar a trabajar en la tienda. “Ella me dijo que había posibilidad de participar en este proyecto. Levanté las manos y dije ¡yo quiero ser la primera! Me llamaron para una entrevista  y a los siete u ocho días empecé a trabajar”, comentaba escenificando aquel momento, uno de los mejores momentos en siete años en los que se le negó el trabajo.

Andrea es de Rumanía, una circunstancia que, por desgracia, le ha impedido avanzar laboralmente. “Por el hecho de ser de Rumanía estoy muy discriminada de cara al futuro laboral. La gente de Rumanía tiene muy mala fama y por ello nunca te ofrecen un puesto de trabajo, tienen miedo. Para eso estoy aquí, para demostrar que sí valgo, y que soy una persona honrada y trabajadora”, decía, segura de sí misma y a sabiendas de que iba aprovechar una gran oportunidad para ella y su familia.

Este es un ejemplo de lo que ofrece “La Mar de Cosas”. Productos artesanos, de la calle, de la generosidad y solidaridad de la gente granadina. Ellos buscan desde ese pretexto, regalar oportunidades, abrir unos caminos inexplorados a personas que ya los veían muy a lo lejos desde el prisma de lo imposible. Ahora vuelven a creer. “Son tres meses de contrato, donde puedo adquirir un poquito de experiencia por si en un futuro me la piden”.

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Diseños LMC en tazas | Foto: Alex Cobreti

IMAGEN DE LA TIENDA

El espacio que se ha querido implantar es distinto a todo lo demás que se ha hecho en Cáritas. Así nos lo explicaba Irene Estévez: “Se ha querido romper un poco con la típica tienda de segunda mano, una imagen que se tiene a nivel nacional. Nosotros nos hemos querido salir de esa idea, innovar y ofrecerle a la gente un comercio diferente, como cualquier otra tienda de ropa. En la tienda se le da oportunidad a todos esos talleres que hay en las parroquias tanto de madera como de costura o similar”.

“   A veces ellos aprenderán de mí; Otras, yo aprendo de ellos   ”

Un lugar donde tienen cabida toda esa gente que hace productos, pudiendo lucirlos en esta tienda y obteniendo el beneficio íntegro para ellos. “También tenemos productos de cooperación internacional con otros países como Bolivia o Perú. Somos un puente para revertir dinero para ese proyecto internacional”, añadía Irene.

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Enrique Vílchez atiende a Granada Digital |Foto: Alex Cobreti

Por último, no queremos perder la oportunidad de hablar con “el profe” de todos ellos. Tras atender una duda de Andrea sobre el precio de unas zapatillas, Enrique Vílchez, el dependiente fijo del establecimiento, nos contaba su función en este proyecto como responsable de la tienda. “Yo tengo que hacerles saber el funcionamiento de una tienda, es una rutina muy constante, desde cómo vender,  atender a la gente, limpiar, tener el almacén en condicione…”.

Enrique nos comentaba que la intención es dar una especie de “cursillo pagado, para que cuando ellos salgan al mercado laboral tengan experiencia”. Enrique, que ya lleva 10 años en Cáritas, lo hace a su forma. “Yo intento guiarles. Aquí viene gente que nunca ha tratado con el público. Mi misión es que aprendan todo lo relacionado con ello. Hay veces que ellos aprenderán de mí y yo de ellos”, reconocía.

Es un proyecto para la gente, con el trasfondo de misión social que pretende Cáritas, pero con el objetivo de ir a más allá en el mundo laboral y comercial. Una tienda abierta al público como cualquier otra, que pueden visitar y hacer compras, pero con ‘la mar de oportunidades’ para dignificar a la persona por encima de todo.

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