Martes, 21 Noviembre, 2017

            

La mamografía anual a partir de los 40 años, lo que más reduce las muertes por cáncer de mama, según un estudio

Los descubrimientos pueden proporcionar valiosa orientación a las mujeres ya sus médicos sobre la elección de un régimen de cribado

Imagen ilustrativa | Foto: Archivo
E.P.


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Cuándo iniciar la detección del cáncer de mama, la frecuencia con la que se debe hacer la prueba y cuánto tiempo deben pasar entre los cribados son preguntas que siguen suscitando debate. Un nuevo estudio compara el número de muertes que podrían prevenirse como resultado de tres de las recomendaciones más discutidas para la mamografía de cribado.

Los descubrimientos, publicados en la edición digital temprana de ‘CANCER’, una revista revisada por pares de la Sociedad Americana del Cáncer, pueden proporcionar valiosa orientación a las mujeres ya sus médicos sobre la elección de un régimen de cribado.

Los investigadores, dirigidos por Elizabeth Kagan Arleo, de ‘Weill Cornell Medicine’ y ‘New York-Presbyterian’, y R. Edward Hendrick, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, utilizaron modelos informáticos para estimar los posibles efectos de tres esquemas: exámenes anuales a partir de los 40 años, exámenes anuales entre los 45 y 54 años y luego revisión bienal de los 55 a 79 años y exámenes bienales entre los 50 y los 74 años.

CASI UN 40 POR CIENTO MENOS DE MUERTES

Los investigadores calcularon cuántas muertes por cáncer de mama podrían prevenirse con los diferentes esquemas de cribado. El equipo encontró que la recomendación de un examen anual a partir de los 40 años de edad resultaría en la mayor reducción en las muertes específicas de cáncer de mama: una reducción de casi 40 por ciento en las muertes por cáncer de mama, en comparación con el 23 al 31 por ciento con otras recomendaciones.

“Nuestros hallazgos son importantes y novedosos porque es la primera vez que las tres recomendaciones más discutidas para la mamografía de cribado se han comparado cara a cara –subraya Arleo–. Nuestra investigación tendría un buen uso si, debido a nuestros hallazgos, las mujeres optaran por iniciar la mamografía anual de cribado a partir de los 40 años. A largo plazo, esto sería importante porque menos mujeres morirían de cáncer de mama”.

El modelado de los investigadores también consideró los riesgos asociados con el cribado, incluyendo que se les vuelva a llamar a las mujeres para realizarles imágenes adicionales y, en algunos casos, una biopsia con aguja, que pueden revelar la ausencia de cáncer de mama a pesar de un hallazgo sospechoso en una mamografía.

“Nuestros resultados muestran las diferencias en las tres recomendaciones actuales para la mamografía de cribado en términos de beneficios y riesgos. Las mujeres y sus médicos pueden utilizar estos resultados para guiar las opciones de cuándo una mujer comienza la mamografía de cribado y con qué frecuencia se somete a la detección”, dice Hendrick.

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