Lunes, 23 Octubre, 2017

            

La Guardia Civil desmantela el mayor entramado de tráfico ilícito de medicamentos para su exportación

Se han realizado 28 registros en farmacias, almacenes de distribución de medicamentos y domicilios de Zaragoza, Teruel, Barcelona, Granada, Málaga y Valencia

Foto: Guardia Civil


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La Guardia Civil, en el marco de la operación CONVECTOR, ha desmantelado el mayor entramado criminal dedicado al tráfico ilícito de medicamentos a nivel nacional. Solo en las farmacias investigadas de esta Comunidad Autónoma se ha detectado la venta ilícita de más de 123.000 envases, con una facturación superior a 1.460.000 euros.
Se ha detenido a 30 integrantes de la red y se ha imputado a otros 2 por delitos contra la Salud Pública (Tráfico de Medicamentos), Falsedad Documental, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social, y de pertenencia a Grupo Criminal. Asimismo, se han llevado a cabo 28 registros en Zaragoza, Teruel, Barcelona, Granada, Málaga y Valencia ,de farmacias, almacenes de distribución de medicamentos y domicilios de los ahora detenidos.

La investigación se inició tras conocer el tráfico ilícito de medicamentos que se detectó en el informe elaborado por el Servicio de Farmacia del Servicio Aragonés de Salud a raíz de la explotación de la operación PHARMAKON, llevada a cabo también por la Guardia Civil en Teruel. Según este informe se estaban practicando actividades ilícitas en la venta de fármacos a través de recetas falsas. Este delito podría suponer un riesgo para la salud pública, ya que, los medicamentos deben contar con una cuantía fijada por las autoridades sanitarias en el mercado español. Si una parte de estas dotaciones son exportadas de manera irregular existen riesgos de desabastecimiento en España, provocando que los pacientes no puedan acceder a su medicación y poniendo en riesgo su salud.

14 FARMACIAS Y 7 ALMACENES IMPLICADOS EN EL ENTRAMADO DELICTIVO

Tras analizar la actividad económica y los suministros de medicamentos de las 739 farmacias de la Comunidad Autónoma de Aragón, los agentes sospecharon de la implicación de 14 farmacias de Teruel y de Zaragoza en el tráfico ilícito de medicamentos.

Por ello, se registraron farmacias de las localidades de Cariñena y Aguilón (Zaragoza); así como en las localidades turolenses de Peñarroya de Tastavins y Monroyo, y se comprobó que estaban implicadas en el tráfico ilícito de medicamentos.

Estas farmacias actuaban junto con dos almacenes de distribución mayorista de medicamentos, ubicados en Granada y Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), que tras registrarlos se precintaron.

Posteriormente, se registraron farmacias implicadas de Alloza, Villafranca del Campo, Mosqueruela, Alcalá de la Selva y Arcos de las Salinas (Teruel).Se abastecían de dos almacenes mayoristas de medicamentos, ubicados en la provincia de Valencia, que ya habían sido registrados por hechos similares tras la denuncia de una farmacia de Pamplona (Navarra). Asimismo, se detuvo al encargado de captar a los farmacéuticos y facilitar los contactos necesarios para desviar los medicamentos del canal legal que residía en Tortosa (Tarragona).

Por otro lado, se registraron las oficinas de farmacia ubicadas en la provincia de Zaragoza y se localizaron en Granada y Málaga tres almacenes mayoristas de medicamentos que utilizaban distintos procedimientos para justificar la salida de los medicamentos. Estos almacenes constituían el último escalón dentro de la estructura de cada grupo detectado antes de la salida del medicamento hacia el exterior del país.

El modus operandi utilizado en dicha actividad delictiva era el conocido como “distribución inversa”, consistente en la venta legal de un número determinado de medicamentos que un almacén distribuidor o laboratorio realizaría a una o varias farmacias. Estas últimas, junto con otro almacén distribuidor, se quedaban con un pequeño número de los medicamentos para su dispensación a los pacientes. El resto eran enviados al almacén distribuidor a través de diferentes procedimientos, quienes los depositaban en almacenes legales o ilegales, los cuales tras su almacenamiento, se encargarían a la venta países de la UE (Alemania, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Austria y Grecia) y terceros países.

La red obtenía los medicamentos en las farmacias, puesto que el precio de los fármacos dispensados en España es mucho más barato que los que se destinan a la venta mayorista en el extranjero.

LAS FARMACIAS DERIVABAN LOS MEDICAMENTOS CAMUFLANDO SU VENTA

Las farmacias recibían del almacén mayorista implicado en la “trama” el listado de medicamentos a conseguir (estos listados varían mensualmente, donde se modifican los márgenes de beneficios obtenidos, según los precios de venta de los medicamentos fuera de España). Posteriormente y una vez conseguido los medicamentos procedentes del laboratorio o almacén mayorista mediante la vía legal, la farmacia deriva estos medicamentos al almacén implicado, camuflando estas ventas mediante diferentes procedimientos. A su vez, este almacén se encargaba de venderlos fuera de España, llegando en algunos casos a obtenerse un beneficio del 800% sobre el precio de venta en España.

Utilizaban diferentes formas para camuflar las ventas ilícitas de los medicamentos:

– Camuflar las ventas de medicamentos como productos de parafarmacia y ortopedia.

– Ocultar estas ventas, mediante la simulación de devoluciones de estos medicamentos al almacén. En este caso se devuelven los medicamentos a un almacén de la “trama”, el cual no es el que originalmente efectuó la venta.

– Efectuar las ventas de los medicamentos a través de otros almacenes intermedios, mediante el procedimiento de “triangulación”, que se encargaban de venderlos a los almacenes que exportaban los fármacos, evitando así la conexión directa entre éstos y la farmacia.

En otras ocasiones, utilizaban a intermediarios, conocidos como “bolseros”, que una vez que las farmacias conseguían los medicamentos solicitados por el almacén implicado, efectuaban la compra de los medicamentos (como venta libre sin receta, o mediante receta falsa), y posteriormente se encargaban de transportarlos hasta a los almacenes de la “trama” para su posterior venta en el extranjero.

Entre los efectos potenciales del comercio inverso se encuentran los siguientes:
• Desabastecimiento del mercado interior, ya que para satisfacer las necesidades del sistema de salud español, los laboratorios farmacéuticos deben mantener en el mercado español una cuantía de medicamentos fijada por las autoridades sanitarias. Si una parte de estas dotaciones son exportadas de manera irregular y sin control al exterior, existen riesgos de desabastecimiento en España, provocando que los pacientes no puedan acceder a su medicación y poniendo en riesgo su salud.

• Riesgo para la salud de los consumidores de los medicamentos operados, puesto que no pasan las medidas de conservación y seguridad adecuadas.

• Perjuicios económicos para el sector privado fabricante. Los fabricantes surten el mercado español a un precio tasado, mientras que en otros países compiten en un mercado libre que frecuentemente les reporta mayores beneficios.
• Perjuicios para la Hacienda Pública, como la evasión de impuestos, fraudes de IVA, delito fiscal y blanqueo de capitales. La mayoría de estas tramas operan en dinero negro sustrayendo al fisco los impuestos correspondientes, ya que habitualmente no existen facturas ni justificantes para evitar dejar constancia del comercio irregular.

En la operación, dirigida por el Juez titular del Juzgado de Instrucción nº 3 de los de Teruel, han participado agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Teruel, en colaboración con el Servicio Aragonés de Salud, la Agencia Tributaria en Teruel, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

 

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