Lunes, 22 Mayo, 2017

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La fórmula del músculo no funciona



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El sábado, a las tres de la tarde, cuando el departamento de comunicación del Granada dio a conocer el once que ponía en liza Caparrós contra el Madrid, más de uno y de dos se llevaron las manos a la cabeza. Músculo y más músculo para meterle mano al equipo más en forma de Europa en estos momentos. La idea es muy propia del libro de estilo de Caparrós, y en alguna que otra ocasión le ha dado réditos en su extensa carrera en los banquillos de Primera División. Pero lo normal es que contra un equipazo como el Madrid, si solo apuestas a plantearle un partido muy físico y te olvidas de la portería contraria, es que pierdas. Y por unos cuantos, como así fue. El gol de Ronaldo, el primero, llegó a los noventa segundos y eso puso cuesta abajo el encuentro para el conjunto blanco, pero daba igual. Esa justificación es pobre. La realidad es que antes o después el Madrid acabaría marcando y el Granada, una vez por debajo en el marcador, poco o nada tenía en el campo para intentar revertir esa situación.

Con Fran Rico sancionado y Piti lesionado, Caparrós decidió que los otros tres jugadores con más talento de la plantilla nazarí, Javi Márquez, El Arabi y Rochina, presenciaran como suplentes la goleada de los de Ancelotti. Curiosamente, cuando el Granada mejor juego desplegó y más oposición le puso al Madrid fue cuando estos tres futbolistas saltaron al verde de Los Cármenes. Fabricaron fútbol y dispusieron de varias claras ocasiones para perforar la portería de Casillas, pero la mala suerte o las buenas intervenciones del mostoleño lo evitaron. Y aunque el resultado ya era el que era y nada se podía hacer, creo que el mensaje de la última media hora de partido es el que debería captar, recoger y poner en práctica Joaquín Caparrós. Nadie le pide al utrerano que el Granada sea el Brasil de Pelé pero, al menos, que intente mezclar el duro fajador con el fino estilista. Lo primero sin lo segundo ha colocado al equipo andaluz al borde del precipicio de la zona de descenso. Ese 1 de 18 es lapidario. Es hora de probar otras opciones como, por ejemplo, intentar jugar algo al fútbol y menos al anti-fútbol. Con cariño y sin ánimo de ofender, pero urge señor Caparrós.

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