Jueves, 23 Noviembre, 2017

            

La finca ‘de las piedras encantadas’ de El Fargue que podría desaparecer

El doctor granadino Roberto Pérez lleva 20 años construyendo, en su tiempo libre, desde un pequeño torreón hasta un mirador e incluso una capilla. Lo hace solo, con elementos que encuentra en su propio terreno y con los conocimientos de arquitectura que se ha enseñado él mismo | Problemas administrativos con el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Granada podrían provocar el derribo de este 'sueño' de piedras

Roberto Pérez junto a algunas de sus esculturas | Foto: F.W. Alanzor


image_print

[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Pasado El Fargue, al final del término municipal de Granada en su extremo más septentrional, se encuentran algunas de las construcciones más exóticas que se pueden ver en la provincia de Granada. Recogiendo las serpenteantes formas de Gaudí y con la inspiración de toda una vida ligado al mundo del arte, las estructuras de Roberto Pérez son difícilmente calificables. Están elaboradas con materiales reciclados, ingenio y algo de tiempo libre a lo largo de dos décadas. Algunos ya le han puesto nombre a esta y otras construcciones similares: lo llaman arte margivagante, por aquello de unir lo marginal con lo extravagante. Y tal vez por ahí se puede comenzar a explicar el extraño proyecto de este doctor, al que algunos ya han apodado ‘el encantador de piedras’. Sus inquietudes artísticas le han ido “liando”, con ese punto de locura a lo Dalí, para que una finca de apenas 2.300 metros cuadrados se haya convertido en un museo de lo original. Pero ahora ese esfuerzo podría desaparecer por los problemas administrativos que Roberto arrastra desde 2012 con el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Granada. Pidió los permisos de construcción, pero tarde, y eso hace que desde el consistorio hayan pedido un derribo que, por el momento, está paralizado.

EL HOMBRE QUE LE HABLABA A LAS PIEDRAS

Pasear por el terreno de Roberto Pérez es sorprenderse a cada paso. Aunque la construcción lleva detenida tres años por los problemas burocráticos y el deterioro comienza a ser importante, es imposible no sorprenderse con los miles de detalles que habitan cada rincón de la finca. Que si un taller de esculturas en mármol, que si un mirador de piedras que se enrosca para ofrecer una vista envidiable de Sierra Nevada… las rocosas estructuras salpican un lugar que hace poco más de dos décadas era prácticamente un yermo, tal y como ‘el encantador de piedras’ muestra en unas fotografías tomadas cuando aquello no era más que una entelequia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text][/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Su aventura hacia lo margivagante comenzó una fría tarde ya perdida en el tiempo, cuando él y su entonces novia se acurrucaban en dos sillas de plástico, envueltos en una manta de intemperie a la que este doctor quiso darle la vuelta. Ahí nació lo que él llama “el mirador”, una estructura de dos plantas en la que apenas caben un puñado de personas. En el minúsculo rellano de la escalera reposan un sofá y un pequeño telescopio, “todo muy mágico”, incide Roberto, quien explica que su trabajo nace con la intención de compartirlo con sus amigos y familiares.

Luego llegaría el torreón, congelado en el tiempo y con su base apenas construida. El recinto se concibió para ser utilizado como una suerte de observatorio, con su réplica del sistema solar a una escala todavía por acuñar; pero el tiempo de espera y las inclemencias meteorológicas no perdonan; de retomar las obras, Roberto Pérez tardará algún tiempo en arreglar lo que la naturaleza ha ido marchitando. Y lo hace él solo, como pasatiempo cuando no está en la oficina de Sanidad Exterior de Almería, actual destino de este galeno.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_images_carousel images=”88399,88398,88397,88396,88395,88394,88393,88392,88391,88390,88389,88388,88387,88386,88385,88384,88383,88382,88381,88380,88379″ onclick=”link_image” custom_links_target=”_self” mode=”horizontal” speed=”5000″ slides_per_view=”1″ title=”La finca de las piedras encantadas” img_size=”700×450″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Pero no sólo el tiempo y la meteorología han sido inclementes con las ‘piedras encantadas’ de Roberto; también los vándalos y ladrones han asaltado hasta en cuatro ocasiones la finca, llevándose materiales, herramientas y arrasando con cristaleras como las de la ‘capilla’, un lugar destinado al culto de la naturaleza, como lo demuestra el árbol al que abraza la estructura.

LA BUROCRACIA

Roberto tiene en esta tierra de lo margivagante buena parte de su vida, como lo demuestran los recuerdos que saltan al pasar por una pequeña explanada, en donde él y su novia se dieron el sí quiero en un rito tan original como las propias estructuras que lo contemplaron: “nos casamos por lo gitano, por lo hindú, judío…” comenta entre risas. Todo eso podría desaparecer si finalmente no se arreglan sus problemas con la administración del Ayuntamiento de Granada, a la que pidió los permisos de construcción aunque lo hizo cuando ya había comenzando la obra, lo que por el momento le ha valido una multa de casi 100.000 euros y la orden de derribo, que todavía no debe ejecutar. “Pensé que me darían un premio a mi esfuerzo”, dice Roberto, quien defiende que sus construcciones no son habitables.

Por el momento sus amigos y conocidos han iniciado una campaña en Change.org para pedirle al Ayuntamiento que ‘perdone’ las obras de Roberto. Incluso los técnicos municipales, con los que el arquitecto amateur ha mantenido numerosos encuentros, reconocen que las suyas no son unas construcciones destinadas a convertirse en viviendas, uno de los problemas de este rocambolesco lío burocrático.

ARTE MALGIVAGANTE

Las de El Fargue son unas de las pocas construcciones margivagantes que existen en Andalucía y en España, donde tal vez el ejemplo más significativo sea la catedral de Justo Gallego, quien se hiciera famoso a raíz de un anuncio de una conocida marca de bebidas. Mucho más humildes, las estructuras de Roberto Pérez se encuadran en esa corriente artística, en esa inquietud por construir de quienes adolecen de formación académica en el campo pero exceden en ganas e ilusión.

Una ilusión que ‘el encantador de piedras’ quiere continuar para que sus nietos se puedan perder en este pétreo universo al final de Granada.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Comments

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Es indignante que no se aprecie una obra de arte y se pierda por pura burocracia .mi apoyo incondicional para que su obra perdure y sea reconocida

  2. Todo mi apoyo para conservar la obra de Roberto.
    Es indignante que no se aprecien estas iniciativas y todo se reduzca a burocracia y, sobre todo, dinero.

  3. Todo mi apoyo para Roberto desde Murcia. Espero que se den cuenta del arte y magia que hay en este rinconcito, tan maravilloso, que no hace mal sino enriquecernos a todos a nivel cultura.

  4. Todo mi apoyo para Roberto, devería tener un premio, no solo por lo artístico, sino tambien por reciclaje y respeto del entorno.
    Con la burocracia hemos topao, otra vez, y sus intereses que nunca podran llenar sus almas vacias.