Miércoles, 29 Marzo, 2017

La FEC asegura que los dispositivos de asistencia ventricular podrían salvar más de 3.000 vidas al año

Ofrecen nuevas esperanzas como alternativa al trasplante para pacientes con insuficiencia cardiaca severa

FOTO: FLICKR/BRICK RED
E.P.


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La Fundación Española del Corazón (FEC) ha asegurado que los dispositivos de asistencia ventricular (VAD, por sus siglas en inglés) podrían salvar más de 3.000 vidas al año, ya que ofrecen nuevas esperanzas como alternativa al trasplante para pacientes con insuficiencia cardiaca severa.

Y es que, tal y como ha advertido, los datos de insuficiencia cardiaca (IC) aumentan a niveles epidémicos debido al envejecimiento de la población y a los avances médicos que consiguen una mayor supervivencia tras un infarto agudo de miocardio. De hecho, actualmente, la IC es la primera causa de hospitalización en los mayores de 65 años en España, afectando al 6,8 por ciento de la población mayor de 45 años.

Ante esto, los VAD aportan nuevas esperanzas ya que, mediante una bomba conectada al corazón, que se implanta en el tórax, un pequeño ordenador que porta el paciente controla el flujo sanguíneo y da soporte a los ventrículos a la hora de bombear sangre. Así, en función del área afectada, los VAD pueden ayudar al ventrículo izquierdo (LVAD), al ventrículo derecho (RVAD) o a ambos a la vez (BiVAD), aunque el izquierdo es el más común. Al contrario que los llamados corazones mecánicos, los VAD no requieren extirpar el corazón.

Los enfermos en un estado avanzado de la enfermedad forman parte a menudo de las listas de espera para trasplante, tras haberse realizado mejoras en el tratamiento médico y otras terapias habituales, como la revascularización (también llamada ‘bypass coronario’). No obstante, según la FEC, la oferta limitada de donantes y el “fuerte desequilibrio” entre el número de donantes y el número de receptores hace plantearse que el trasplante “no puede ser la única solución” para estos pacientes.

Desde 2009 el número de trasplantes realizados con VADs continuos ha crecido de un 2 por ciento a un 15,7 por ciento, según datos del Registro Español de Trasplante Cardiaco de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). En este caso, los VAD se utilizan como un puente al trasplante hasta que llega un corazón.

“Cada vez más se están utilizando los dispositivos de asistencia ventricular independientes al trasplante, tanto de corta como de larga duración. Se utilizan para shocks cardiogénicos, miocarditis, o incluso como puente a otra asistencia de mayor duración. Los criterios de exclusión para trasplante son muy rígidos, y muchas veces el paciente está demasiado enfermo como para poder recibir un corazón. Sin embargo, sí puede ser buen candidato para una asistencia ventricular permanente”, ha comentado el secretario general de la FEC, Lorenzo Silva.

LA ASISTENCIA MECÁNICA PARA LA IC “VA GANANDO TERRENO” EN ESPAÑA

Por esta razón, la asistencia mecánica para la IC crónica en España va “ganando terreno” como terapia definitiva, aunque de manera lenta. “Para la insuficiencia cardiaca, la asistencia ventricular de larga duración es el futuro. A corto plazo, no parece que las células madre puedan ofrecer la solución, por lo que los cardiólogos debemos mejorar en la implantación de las asistencias ventriculares como ya se consiguió con el trasplante, que ahora es una operación rutinaria”, ha apostillado el experto.

Dicho esto, Silva ha recordado que en España todavía no existe un registro exhaustivo de VADs, pero el registro ESPAMACS estima que se implantan entre 250 y 300 asistencias ventriculares al año. A diferencia de otros países, solo unas 3 o 4 se usan como terapia de destino.

Tras otros estudios previos, en 2015 se publicaba en ‘The American Journal of Cardiology’ un nuevo estudio que corroboraba que los VAD logran similares resultados de supervivencia y calidad de vida a los conseguidos mediante el trasplante, contribuyendo así a validar el uso de VAD como alternativa al trasplante.

En concreto, el ratio de mortalidad tras 2 años era de 27,3 por ciento para los trasplantes, mientras que de solo un 11,2 por ciento en el caso de los VAD, a pesar de presentar más complicaciones. “Es una tecnología que ya está muy desarrollada, pero todavía le queda mucho por recorrer. Por ejemplo, actualmente se están haciendo estudios para implantar asistencias ventriculares en pacientes con insuficiencias cardiacas más leves. Con el tiempo, se irá reduciendo su tamaño, será más fácil ponerlas, habrá materiales más biocompatibles y resistentes, mejores fuentes de energía y se controlarán mejor las complicaciones. Además, esperamos que se abaraten, ya que aún es una terapia muy cara. Pero el trasplante también lo es, y limitado”, ha zanjado Silva

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