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Viernes, 28 Julio, 2017

            

La faceta humana de Francisco Ayala, destacada en la despedida al escritor



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“Un modelo de dignidad”, “columna vertebral de la literatura española del siglo XX” o el hombre que “demostró que la inteligencia es preferible al encono” son algunos de los elogios con los que amigos y personalidades de la cultura y la política despidieron a Francisco Ayala en la capilla ardiente.


Desde la siete de la tarde hasta poco más de las diez de la noche, estuvo abierta la capilla, instalada en el tanatorio del Parque de San Isidro de Madrid, para decir adiós al decano de la Letras españolas que, con 103 años, falleció hoy en su domicilio.

Por encima de su obra, reconocida por los prestigioso galardones de España- desde el Cervantes hasta el Principe de Asturas-, quienes se acercaron a despedir al literato resaltaron su gran valor humano y el “privilegio” de haber compartido momentos con él.

“Nos enseñó a los demás que la autoridad sólo se logra por la pasión más la inteligencia y que la inteligencia es preferible al encono”, explicaba el vicedirector de la Real Academia de la Lengua -de la que Ayala era miembro- José Antonio Pascual.

“Era una persona ejemplar para la ciudadanía. Deberíamos coger su vida y su obra como modelo de dignidad”, resumió por su parte el cantante Miguel Ríos, con quien compartía origen granadino.

Otro músico andaluz, Joaquín Sabina, dejaba su mensaje en una corona de flores -entre las varias decenas que se acumulaban en la capilla ardiente- que rezaba: “Gracias por tu ejemplo”.

Y es que el autor de libros tan célebres como “El jardín de las delicias” era “para la literatura de este último siglo una de sus columnas vertebrales” pero también importante “por su pensamiento, por su experiencia vital”, según la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde.

Ese dilatado periplo vital “que nos hizo tener la ilusión de que nunca se marcharía”, según la consejera de Cultura de Andalucía, Rosa Torres, le llevó desde la generación del 27 a la Guerra Civil española. Desde el exilio hasta el entendimiento del español “como una unidad” más allá de las fronteras, según el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha.

“Nos dejó su testimonio de todo un siglo”, explicó Laura García Lorca, sobrina del poeta y presidenta de su fundación, quien definió a Ayala como “una persona lúcida e inteligente” que mantuvo mucha relación con su familia durante el exilio.

“Nunca perdió la patria de origen y volvió a reencontrase con España. Siempre demostró su compromiso con el país”, apostilló el director general del Libro, Rogelio Blanco.

“Comenzó con la vanguardia y quería poner el mundo patas arriba. Luego soñaba con la concordia”, explicaba emocionado García de la Concha, quien aseguró que Francisco Ayala había fallecido “como un patriarca del Antiguo Testamento”.

“Tenía una mirada humilde, dirigida a la tierra, al humus, y de ahí su compromiso con la realidad”, añadió Blanco.

“Era ponderado, equilibrado, sensato y nada arrebatado. Muy europeo”, sintetizaba el director de cine José Luis Borau, quien compartió con él “los últimos 25 ó 28 años de vida” en forma de una amistad que les llevó a “celebrar los cumpleaños juntos”.

Borau y González Sinde coincidieron en señalar que fue uno de los primeros escritores en entender la importancia del cine como arte, a través de ensayos como “Indagación del cinema”, que escribió en los inicios de su carrera, lo que demostraba su condición de “hombre con una acentuada visión de modernidad” y de “reflexión constante”.

“Era un intelectual sereno y consecuente con su búsqueda de la verdad, la libertad y la belleza”, resumió una de las primeras en llegar a la capilla ardiente, la portavoz del Partido Popular Soraya Sáenz de Santamaría.

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado, concluyó que el legado de Ayala “es un lujo” y que ahora habrá que conseguir que “el mundo cultural tenga un referente en la fundación”. También se acercó al tanatorio el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada, Juan García Montero.

Asimismo, estuvieron presentes la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel -“echaré de menos sus observaciones certeras”, afirmó-; el presidente-consejero de Círculo de Lectores, Fernando Carro; el director del Círculo de Bellas Artes, Juan Barja; el presidente de esta institución Juan Miguel Hernández de León, y escritores y críticos como Miguel García Posada, Fanny Rubio, Marcos Ricardo Barnatán y el editor Chus Visor.

La capilla ardiente se abrirá de nuevo mañana poco antes de las nueve y al mediodía los restos de Francisco Ayala serán trasladados para ser incinerados en una ceremonia íntima.

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