Sábado, 16 Diciembre, 2017

            

La exposición ‘Raja y grieta’ del Centro Guerrero se prolonga hasta el 2 de octubre

Luis Zurita, el autor de las obras, establece un particular diálogo entre su propia obra y la muestra pictórica de Guerrero

El artista plástico Jesús Zurita
E.P


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La exposición ‘Raja y grieta. El aire en Guerrero’, de Jesús Zurita, en el Centro José Guerrero de la Diputación de Granada, enfila sus últimos días permaneciendo abierta hasta el próximo 2 de octubre.

Según ha informado la Diputación en una nota de prensa, el artista plástico Jesús Zurita (Ceuta, 1974) ha sometido a revisión y análisis la obra del pintor granadino José Guerrero (1914-1991) que forma parte de la colección del centro, mediante la creación de tres grandes murales, que ocupan tres de las cuatro plantas del museo y que funcionan como espejos de los cuadros del pintor granadino.

Zurita establece un particular diálogo entre su propia obra y la muestra pictórica de Guerrero.

“Mi exposición no es un acercamiento a José Guerrero, no es un acercamiento a mi obra, es el dialogo de mi trabajo con Guerrero hacia el espectador, porque la relación de la obra con el espectador es una parte muy importante para mí, que el espectador esté en la obra”, ha explicado Jesús Zurita que ha añadido que “por eso no traigo apenas cuadros, solamente tres dibujos en toda la exposición y el resto es pintura mural”.

En esta voluntad de vincular al espectador espacial y emocionalmente en el diálogo artístico con José Guerrero, el ambiente, el aire, aquello que vincula la obra con la experiencia del espectador toma gran importancia y da título a la exposición.

“Siempre me había preguntado cómo funcionarían los guerreros como una imagen total, el hecho de que los forzases a abrirse a izquierda y derecha en diálogo inmediato con su misma obra, ¿a qué da lugar?, ¿cual es la tercera obra?, ¿qué ocurre ahí?”, ha asegurado el artista ceutí en referencia al montaje inédito de la primera planta del museo titulado ‘Fragor hacia chasquido’, donde varios cuadros de José Guerrero se colocan a ras de suelo creando un especie de friso.

En la segunda planta, bajo el lema ‘Chasquido hacia vibración’, Zurita cita simbólicamente uno de los cuadros más conocidos de José Guerrero, ‘La brecha de Víznar’ (1966), y logra envolver al espectador en una gran mancha negra usando las esquinas de la sala como “rajas y grietas” para recrear la brecha ensangrentada.

Por último, la tercera y última planta del Centro Guerrero, abierta como un mirador sobre las cubiertas de la Capilla Real, es la que sirve de contrapunto de la exposición.

Según el propio autor, “es la que se aleja más de Guerrero, porque quería un cambio de registro respecto a la contundencia de las otras salas, algo más perdido, más incierto y con otra sonoridad”. Sobre sus paredes blancas se exponen los tres únicos dibujos de la muestra.

Jesús Zurita, afincado en Granada desde que era estudiante en su Facultad de Bellas Artes, reconoce también su importante vínculo con el Centro Guerrero, primero como visitante y montador de exposiciones y luego por su amistad personal con el arquitecto responsable del museo, Antonio Jiménez Torrecillas.

“La exposición es, en definitiva, una singular ascensión por el museo, a través de sus cuatro plantas”, ha resumido Zurita.

La exposición ‘Raja y grieta. El aire en Guerrero’ ha supuesto el broche final de esta relación de Jesús Zurita con José Guerrero y con el propio museo, que se remonta a una exposición colectiva en 1999, pasa por su colaboración en la muestra ‘El efecto Guerrero’ en 2006, junto a Simón Zabell y despunta en el ciclo de conferencias ‘Cuarenta pinturas en busca de voz’ en 2014.

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