Domingo, 28 Mayo, 2017

La exposición Iuxta Crucem repasa el arte y la iconografía de la Pasión de Cristo en la Granada Moderna

El presidente de la Diputación, Sebastián Pérez, resalta que el medio centenar de obras religiosas reunidas simbolizan que la provincia “siempre ha estado a la vanguardia de lo mejor y para lo mejor”



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El Palacio de los Condes de Gabia acoge desde hoy y hasta el próximo 17 de mayo la exposición Iuxta Crucem sobre arte e iconografía de la Pasión de Cristo en la Granada Moderna (siglos XVI-XVIII), con casi medio centenar de obras, granadinas sobre todo pero también de otras procedencias especialmente flamencas e italianas. Han sido cedidas para la ocasión por el Arzobispado en su mayoría y por instituciones civiles y colecciones particulares.

La muestra reúne joyas pictóricas que van desde La Oración en el Huerto de Fray Juan Sánchez Cotán a un Nazareno obra de Juan de Sevilla, procedente de la parroquia de Santos Justo y Pastor, un Crucificado de Alonso Cano, o la pequeña tabla de Calvario de la Abadía del Sacromonte. Además hay piezas de orfebrería como la magna cruz parroquial de Santa Fe, de la segunda mitad del siglo XVI, bustos como el de la Dolorosa de José de Mora, y esculturas de Pablo de Rojas como el impresionante Crucificado del Seminario Mayor, y el Nazareno de la basílica de las Angustias, encargado hacia 1584 con fines procesionales, o una representación de la Flagelación de Alonso de Mena.

El presidente de la Diputación de Granada, Sebastián Pérez, ha informado hoy sobre los detalles de esta muestra que reúne “auténticos tesoros del patrimonio de la ciudad y la provincia” que es “heterogénea por la cantidad de cultura, tradición y devociones que de forma colegiada y compartida ha tenido” a lo largo de su historia. Por ello, ha explicado el presidente, la Diputación promueve el arte contemporáneo “simbolizado en la figura épica y por todos querida y respetada de José Guerrero” a la vez que trabaja por “rescatar las obras de esa Granada también moderna que simboliza esos tesoros de nuestra tierra”.

Esta exposición, que es ejemplo de “granadinismo ilustre”, simboliza que la provincia “siempre ha estado a la vanguardia de lo mejor y para lo mejor”, ha indicado Pérez que ha resaltado el trabajo en el Realejo de los hermanos de la Amargura con los que surgió la idea de esta exposición en el año de la Coronación Canónica de su titular mariana.
“Granada es una tierra hermosa que no tiene nada que envidiar a ninguna otra de España o el mundo sino todo lo contrario”, ha añadido el presidente de la Diputación que se ha congratulado de la expectación que en grupos de fuera de la provincia ha despertado esta exposición.

“Habrá quien acuda desde la devoción y el fervor, y quien lo haga desde el conocimiento estético o artístico” para disfrutar de una propuesta que llega “en unas fechas muy singulares como es nuestra Cuaresma como estará también en nuestra Semana Mayor”, ha indicado Sebastián Pérez en presencia del diputado delegado de Cultura, José Torrente, y el comisario de la exposición, Lázaro Gila.

Según ha explicado el diputado José Torrente, la delegación de Cultura de la Diputación Provincial viene desarrollando desde hace cuatro años una “singular línea expositiva que ha estado dedicada a examinar el patrimonio artístico granadino de la Edad Moderna reuniendo un destacado conjunto de obras locales y foráneas que demuestran la vitalidad creadora de los artistas y talleres granadinos en el Renacimiento y el Barroco”.

Así mismo, permiten contextualizar a Granada como un centro abierto y receptor de las principales tendencias de cada momento gracias a la permanente importación de obras llegadas de los principales centros artísticos nacionales, europeos y americanos.

El historiador Lázaro Gila vuelve a Condes de Gabia para comisariar esta exposición que, bajo el lema Iuxta Crucem (junto a la Cruz), se divide en tres grandes secciones (se adjunta tríptico de la exposición). Las dos primeras se dividen, tomando prestado el título de las series grabadas de Alberto Durero, en La Gran Pasión y La Pequeña Pasión. En ellas se establece un desarrollo temporal del relato de la Pasión de Jesús agrupando las obras en función de su tamaño. Este impulso narrativo se detiene en la última sección, dedicada a uno de los géneros granadinos por excelencia, el de los bustos del Ecce Homo y Mater Dolorosa, con un importante elenco de obras de los más afamados maestros del Barroco andaluz.

La exposición finaliza con cuatro bustos, tres eccehomos y una Dolorosa, que son “sin duda, obra de José de Mora, el más sublime y dotado miembro de esa compleja familia de escultores de origen mallorquín”, según las palabras de Lázaro Gila que ha hecho hincapié en que Granada está “a la altura de Madrid, Sevilla y los grandes centros artísticos” de la Edad Moderna si bien no siempre “vendemos bien nuestro producto”.

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