Miércoles, 13 Diciembre, 2017

            

La esclavitud sexual y la trata de personas, fuente de ingresos para grupos terroristas

Estado Islámico habría obtenido más de 30 millones de dólares (más de 25 millones de euros) en 2016 gracias a sus secuestros

Imagen ilustrativa | Foto: Reuters / Joe Penney - E.P.
E.P.


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Grupos terroristas como Boko Haram en Nigeria y Estado Islámico en Siria utilizan el tráfico de personas, los secuestros, el abuso sexual –incluida la violación a mujeres– y el matrimonio forzoso para retener a sus miembros, atraer a nuevos adeptos y financiar la organización, según revela un informe elaborado por un comité de expertos británico.

“Hacer gala de la esclavitud sexual es un incentivo para posibles nuevos miembros y para los milicianos que están en el extranjero, a los que se les hace la promesa de que tendrán esposas y esclavas sexuales como factor motivacional”, indica el informe ‘Traficando el Terror’ de Henry Jackson Society, un ‘think tank’ con sede en Reino Unido.

Boko Haram ha secuestrado a muchas mujeres y niñas desde que inició sus actividades en 2009 y el caso más famoso se remonta a abril de 2014, cuando raptaron a 200 chicas de su colegio en Chibok. Estado islámico sigue la misma hoja de ruta, que ha secuestrado, torturado y abusado sexualmente de cientos de mujeres.

Los especialistas de Naciones Unidas estiman que más de 5.000 yazidíes han sido perseguidos y ejecutado y que alrededor de 7.000 mujeres y niñas se han visto obligadas a ejercer la esclavitud sexual por parte de organizaciones terroristas.

El informe advierte de que existen vínculos entre traficantes, criminales y terroristas, que usan el blanqueo de dinero, el contrabando de inmigrantes, el tráfico de drogas y de armas y la trata de personas para obtener recursos económicos.

“Las fuentes de ingresos tradicionales, como el cobro impuestos y la venta de petróleo, de Boko Haram o Estado Islámico están cayendo. Están siendo reemplazadas por la toma de rehenes y la exigencia de rescates”, ha indicado una de las autoras del informe, Nikita Malik.

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