Jueves, 25 Mayo, 2017

La “epidemia” del matrimonio infantil entre las niñas de Bangladesh

Según HRW, el alto riesgo de desastres naturales en el país contribuye a que los padres casen más jóvenes a sus hijas



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El matrimonio infantil es ilegal en Bangladesh desde 1929 y la edad mínima para casarse quedó fijada en los años 1980 en los 18 años para las mujeres y los 21 años para los hombres. Esto no impide que este país del sureste asiático sea el cuarto con la tasa más alta de matrimonios infantiles a nivel mundial, solo precedido por Níger, República Centroafricana y Chad.

De acuerdo con los datos del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), el 65 por ciento de las niñas de Bangladesh se casan antes de cumplir los 18 años. Además, el país tiene el dudoso honor de ser el que cuenta con la tasa más alta de matrimonios de niñas menores de 15 años a nivel mundial, el 29 por ciento. A esto se suma el que el 2 por ciento de las niñas son casadas en el país antes de cumplir incluso los 11 años.

Estos datos están recogidos en un informe publicado esta semana por Human Rights Watch (HRW) que, bajo el título ‘Cásate antes de que tu casa será arrastrada’, pone de manifiesto la realidad del matrimonio infantil en Bangladesh y cómo uno de los factores que más contribuye al elevado índice es que allí los desastres naturales son frecuentes.

“El matrimonio infantil es una epidemia en Bangladesh y solo empeora con los desastres naturales”, explica la investigadora sobre derechos de las mujeres de HRW, Heather Barr. “El Gobierno de Bangladesh ha dicho algunas cosas correctas pero su propuesta de rebajar la edad de matrimonio para las niñas envía el mensaje contrario”, lamenta, defendiendo que “el Gobierno debería actuar antes de que se pierda otra generación de chicas”.

Según HRW, el Gobierno de Bangladesh aún no ha adoptado medidas suficientes para acabar con el matrimonio infantil pese a que en julio de 2014 se comprometió a hacerlo antes de 2041. Al contrario, incide la ONG, la primera ministra, Sheij Hasina, ha tratado posteriormente de rebajar la edad de matrimonio para las chicas a 16 años.

EL GOBIERNO NO ACTÚA

De acuerdo con el informe, la falta de acción por parte del Gobierno central, unida a la complicidad de las autoridades locales, permite que muchas niñas, algunas muy pequeñas, sean casadas por sus familias a edad temprana, en muchos casos ante la situación de pobreza a la que se ven abocadas tras los frecuentes desastres naturales que azotan al país. En ocasiones, para facilitar los enlaces, los funcionarios locales acceden a falsificar las actas de nacimiento a cambio de sobornos de 1,3 dólares.

El informe se basa en más de un centenar de entrevistas realizadas en todo el país, muchas de ellas a niñas casadas, algunas de tan solo 10 años. En él se documentan los factores que mueven al matrimonio infantil: pobreza, desastres naturales, falta de acceso a la educación, presión social, acoso y dote.

Asimismo, HRW detalla el daño que el matrimonio infantil provoca en las vidas de las niñas y sus familias, incluido el abandono de la educación secundaria, graves consecuencias sanitarias incluida la muerte como resultado de embarazos tempranos, abandono y violencia doméstica tanto por los maridos como por la familia política.

La falta de recursos para mantener a las hijas es uno de los principales argumentos que llevan a las familias a casar a las niñas. Si a esto se une la pérdida de los recursos de subsistencia y la vivienda por un desastre natural, las probabilidades son mucho mayores.

“Los terrenos que tenía mi padre y la casa que teníamos quedaron bajo el agua por la erosión del río y, por eso, mis padres decidieron casarme”, explica en el informe Sultana M., que se casó a los 14 años y que ahora, con 16, está embarazada.

“Este es un lugar afectado por la erosión del río”, fue la explicación que le dieron sus padres a Azima B. para casarla a los 13 años. “Si el río se lleva nuestra casa será complicado que te puedas casar así que es mejor que te cases ahora”, le dijeron.

EDUCACIÓN

Esa misma falta de recursos complica el acceso de las niñas a la educación, ya que las familias no pueden permitirse pagar los exámenes, los uniformes y otros costes asociados pese a que la educación es “gratis”, explica HRW. Además, las niñas que abandonan la escuela son casadas con más frecuencia por sus padres.

Ese fue el caso de Mariam A., a la que casaron con 15 años. “Me casé porque dejé la escuela”, señala, aclarando que no pudo continuar su formación porque sus padres no podían pagar los costes más altos y además tendría que caminar 3,5 kilómetros cada día.

Pero también las presiones sociales y las tradiciones, además de frecuentes casos de acoso, juegan un papel clave. Además, la práctica extendida de pagar dotes más bajas en los casos de las niñas de menor edad potencia el que las familias con escasos recursos quieran casar a sus hijas cuanto antes.

“Los ancianos en la zona podrían decir que tu hija se está haciendo vieja”, es la explicación que da Rekha H. de por qué sus dos hermanas se casaron con 11 años y ella misma con 12. “Nadie dijo nada, pero (mis padres) tenían miedo, así que antes de que alguien pudiera (abusar) nos casaron”, añade. “Ahora es bonita y joven y podemos entregarla de forma gratuita”, fue la justificación del hermano de Ruhana M. para casarla con 12 años.

HRW lamenta particularmente que la práctica esté tan extendida en Bangladesh, un país que a menudo es citado como una historia de desarrollo de éxito en lo que se refiere a las mujeres. Así, el país ha alcanzado la paridad en la asistencia a educación primaria y secundaria y ha visto retroceder la mortalidad materna un 40 por ciento entre 2010 y 2010. Igualmente, el país redujo la pobreza del 56,7 por ciento en 1991-1992 al 31,5 por ciento en 2010.

“La falta de actuación del Gobierno de Bangladesh frente al matrimonio infantil está provocando un perjuicio devastador a una de las grandes bazas del país: sus mujeres jóvenes”, lamenta Bar. “El Gobierno y sus donantes deberían hacer más para mantener a las niñas en la escuela, ayudar a las chicas en riesgo de matrimonio infantil, combatir el acoso sexual y suministrar acceso a información sobre salud reproductiva y métodos anticonceptivos”, añade.

“Y lo que es más importante, el Gobierno debería llevar a la práctica su propia ley contra el matrimonio infantil”, es el mensaje de la investigadora de HRW.

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