Lunes, 29 Mayo, 2017

La diferencia la pone el colectivo

Un colosal Andrés y un gran Success tumbaron al Athletic de Bilbao|Peñaranda, gran protagonista | Rubén Pérez, fundamental en la victoria

Rubén Pérez, durante el partido ante el Athletic de Bilbao | Foto: Álex Cobreti


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Y ganaron. Los tres puntos se quedaron rondando por El Zaidín por primera vez en la temporada. Sandoval respira y su grupo sale reforzado con un Granada CF que escala posiciones en la clasificación con el Málaga (actual colista) en el horizonte.

El mayor protagonista del partido fue Adalberto Peñaranda. Con la ausencia de El-Arabi, el técnico nazarí metía en escena al venezolano, en detrimento de otras posibilidades del primer equipo como Thiévy, Édgar, Piti o Rochina. El atacante de 18 años debutó de titular con el primer equipo y cuajó una gran actuación. A la victoria del equipo se une su incansable trabajo peleando y presionando a los centrales. Además, estuvo presente en sendos goles rojiblancos. El pase que Laporte metió en su propia portería tenia como destinatario a Peñaranda. El segundo tanto paso por sus pies, se marchó de su par poniendo muy bien su cuerpo y luego ya saben cómo acabó la jugada. A punto estuvo de redondear su actuación con un robo de balón, escapada por potencia y remate de cansado que no vio puerta. “Más adelante la meteré”, comentaba en zona mixta, seguro de sus posibilidades.

Success sigue siendo el jugador más determinante, con diferencia, del Granada. Cuando se marchó lesionado, el ataque granadinista se acabó. Todo el espectáculo de los rojiblancos pasa por sus botas. La superioridad con los rivales es abismal y él lo sabe. De mejorar su definición frente al portero y poner su cabeza en orden puede dar recital tras recital esta temporada.

Success y Peñaranda brillaron, pero Rober no fue menos. El extremo valenciano repitió titularidad tras un mal partido en Vallecas. Sandoval le está brindando la confianza que le quitó no tantas jornadas atrás. Frente al Athletic Club mostró su versión más generosa y de sacrificio. Ayudó en defensa y estuvo muy atento a las subidas de Balenziaga por la banda. Dejó buenos detalles en el regate y fue clave en el segundo gol, ya que él fue quien interceptó el balón en el envió de Laporte.

La clave del partido la puso Rubén Pérez. Su prodigiosa acción de parar un remate de Aduriz a puerta vacía tirándose al suelo salvó al Granada de marcharse 1-1 al descanso. Los peores recuerdos hicieron acto de presencia en Los Cármenes en esa acción. Fue la última jugada de la primera mitad y hubiera sido un golpe fatal para los rojiblancos. Los fantasmas hubieran reaparecido, y el Granada se autoproclamaría como un mal de ojo andante. El gafe de Primera División. Menos mal que el de Écija apareció para salvarle el ‘culo’ a Andrés, que había fallado en la salida de puños. Rubén no hace ruido, no atrae a los focos, pero es de los jugadores más importantes del equipo. Ayer, sin Krhin, esto se acentuó más si cabe. Controló el centro del campo junto Fran Rico y Márquez, y barrió todo lo que pasó por allí con mucho coraje y esfuerzo ocupando toda la medular y salvaguardando la zaga.

Si hay que mencionar a algo otro jugador por encima del resto es Andrés Fernández. Paró todo lo que le lanzaron (si no estaba Rubén) y fue clave en la victoria. Se le vio seguro a medida que avanzaba el partido, algo importantísimo para el futuro nazarí. De hecho, el partido de ayer fue el primero que el Granada acabó con su portería a cero.

Miguel Lopes mostró a las cámaras con su abrazo con Sandoval la unión que hay dentro del vestuario. A pesar de las últimas semanas de tensión que se han vivido por el club nazarí. Los jugadores creen en el proyecto con Sandoval al frente.

Frente al Athletic de Bilbao la diferencia la puso el colectivo. Todos corrieron, todos jugaron, todos se mostraron concertados y sabiendo lo que hay en juego. Los últimos minutos dieron paso a ese ‘otro fútbol’ que tanto demandaba en otros encuentros Sandoval. Márquez se lanzaba al suelo, se iba al córner, Andrés terminaba con tarjeta y el Athletic ni si quiera se acercó a la meta del guardameta rojiblanco, por lo que el equipo al completo hizo posible que los últimos minutos dieran un dolor de cabeza al aficionado de Los Cármenes.

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