Miércoles, 17 de Octubre de 2018

            

La dicción de nuestros políticos

José María Aznar | Foto: E.P.
Eva Tarancón


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Curiosamente, el otro día, en uno de esos escasos momentos de relax que te da la vida puse la televisión y vi una rueda de prensa de nuestro expresidente José María Aznar. La verdad es que podría haber elegido algo mejor para relajarme que un discurso político, lo sé, pero me llamó la atención un detalle. No llevaba bigote.

José María Aznar y su bigote. Solo ese tema daría para una tesis social. Continué atenta a lo que decía, no al contenido, sino a la forma ¡Realmente no se le entendía nada! Un farfulleo de palabras continuas en el que, o arrimabas bien el oído o te perdías la mitad del discurso.

¿Así son nuestros políticos? Podría decirle alguien al señor Aznar que debería trabajar un aspecto de la comunicación como es la dicción y la vocalización ¿Alguien podría decirle a ese labio huérfano de bigote que se moviera un poco? Señor Aznar, le voy a presentar al músculo orbicular (Musculus orbicularis oris), dícese del músculo de la cara ubicado alrededor del orificio bucal; en forma de elipse y constituido por dos porciones: la porción marginal y la Porción labial. Este músculo nos permite besar, hablar o fruncir los labios.

Me comprometo personalmente, si hace falta, a darle 3 o 4 ejercicios solamente para que pueda desde casa mejorar la hipotonía de ese labio que se esconde entre los dientes como con miedo a hablar enmascarando la claridad del discurso.

Son 43 los músculos que tenemos en la cara. 17 los que necesitamos para sonreír, 43 para fruncir el ceño. El músculo cigomático es el responsable de elevar nuestras comisuras labiales para sonreír, y el músculo bucinador para silbar, tocar la trompeta o soplar velas. Señoras y señores, somos músculo, así de sencillo .Queremos mejorar nuestros bíceps, triceps, cuadríceps y nos matamos en el gimnasio para ello pero ¿somos conscientes que en la cara también hay músculos?¿somos conscientes de que para poder dar un discurso inteligible es necesario que la musculatura, la voz y la respiración funcionen en sincronía?

¿Son conscientes nuestros políticos, desde el alcalde de una pequeña aldea hasta el presidente del Gobierno, que para poder transmitir un mensaje con claridad y elocución también es necesario conocer las técnicas y el funcionamiento de la fonación?

Cuántas veces hemos oído un discurso, una ponencia, una charla y hemos sucumbido al aburrimiento y los bostezos porque su voz era monótona, su vocalización fallida, su respiración entrecortada. Que eso le ocurra a un viandante cuya única exigencia de hablar en público en la vida sea hablar en la boda de un hermano tiene un pase, pero, que un político que se presupone debe ser un líder se lo permita…

Y siguiendo con los políticos ¿Rajoy, Felipe González, Susana Díaz? ¿Consideran señores lectores que su articulación y discurso es convincente? ”Muy sheñores míos” me encanta esa /sh/ “rajoyana” que dista mucho de ser una consonante apicoalveolar.

Os cuento una pequeña anécdota personal. Mi hija de 3 años no sabía decir la /s/, así que le di un punto de articulación más fácil, “la /sh/ rajoyana”. Funcionó, pero ahora tengo una pequeña Rajoy persiguiéndome por casa todo el día. En fín, una vez adquirida, seguimos puliendo el punto de articulación. Como cuando los niños aprenden la /rr/ y parecen pequeños rusos.

Es tan fácil pulir estos pequeños detalles que no concibo como un líder político no se esfuerce por mejorar su fonación, articulación y en general su oratoria para comunicar más efectivamente.

Vemos en las películas americanas como los niños ya en la escuela tienen clases de debate, vemos como en las universidades se les exige tener las herramientas necesarias para exponer discursos. La oratoria es una práctica que se debería hacer desde bien pequeños.

En España, ni nuestros líderes la practican.“Spanish is different”, lo sabemos, pero también sabemos que actualmente la vida se hace cada vez más competitiva y sólo aquellas personas que sepan transmitir su mensaje en una entrevista de trabajo, una ponencia o un discurso serán las que marquen la diferencia.

La voz, la dicción, la elocución y la oratoria son elementos imprescindibles para cualquier persona que deba hablar en público, transmitir un mensaje y sobre todo que quiera transmitir convicción.

Hablar en público no es un don, es una técnica que se aprende. Tan sencillo como eso ¿Quién dijo miedo entonces?

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