Lunes, 23 enero, 2017

La deshidratación al volante incrementa un 60 por ciento la posibilidad de tener un accidente

Además de beber líquido, se aconseja elegir ropa holgada, cómoda y que permita la transpiración adecuada

Imagen de archivo de una persona conduciendo
E.P


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La falta de hidratación incrementa un 60 por ciento la posibilidad de tener un accidente, por ello, beber agua antes, durante y después de un viaje en coche, especialmente en verano, es importante para mantener la capacidad de reacción, la atención y la concentración, advierte la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

“Diversos estudios señalan que la deshidratación puede tener consecuencias similares a la ingesta de alcohol, ya que producen fatiga, reducción de la capacidad de reacción, cansancio, etc”, ha señalado el especialista en medicina del trabajo de Previlabor, Antonio Pérez.

La relación entre el nivel de hidratación y el rendimiento cognitivo se demuestra porque cuando disminuyen los niveles de agua en el cuerpo, la sangre que alimenta las células del cerebro lleva menos oxígeno, por ello el cerebro no funciona de forma óptica, según afirman los expertos en la materia.

“Cuando se alcanza un grado de deshidratación del 3 por ciento hay una disminución del flujo sanguíneo cerebral, suficiente para inducir desorientación y dolores de cabeza. Además con un 4 por ciento de deshidratación, la velocidad aritmética y motora muestran una disminución aún más acusada. A partir del 6 por ciento es frecuente que se produzcan delirios o alucinaciones”, según detalla un informe científico elaborado por especialistas el Instituto de Investigación Agua y Salud.

“El agua cumple una función similar a la de un lubricante en las articulaciones, de forma que cuando sus niveles en el organismo están por debajo de los que se consideran óptimos es posible experimentar sensación de rigidez o incomodidad, algo que puede desviar nuestra atención de la carretera”, ha señalado el profesor de la autoescuela Lara, Javier Martínez.

El especialista afirma que se puede vigilar el grado de deshidratación por propia cuenta vigilando el color de la orina. Si esta es amarillo claro, es síntoma de que hay una correcta hidratación, mientras que ocurre al revés si se oscurece.

RECOMENDACIONES PARA REALIZAR UN VIAJE MÁS SEGURO

El profesor Javier Martínez, aconseja prestar atención a nuestra alimentación antes y durante el viaje, evitando alimentos que produzcan deshidratación y los que dificulten la digestión. Es importante llevar una dieta sana rica en vegetales, verduras y frutas.

Además, recomienda elegir ropa holgada, cómoda y que permita la transpiración adecuada. Los expertos del instituto de investigación Agua y Salud advierten que no es suficiente con beber la cantidad de agua recomendada (150 mililitros), si no que es importante asegurar su calidad, por ejemplo consumiendo “agua mineral porque es pura y sana de origen, libre de tratamientos químicos y mantiene una composición mineral constante”, han asegurado.

Hacer una pausa cada 200 kilómetros o cada 2 horas de viaje para estirar las piernas, descansar la vista y rehidratarse. Si el viaje se realiza con niños, mayores o embarazadas, hay que prestar especial atención a su ingesta de agua, ya que tienen más riesgo de deshidratación.

Recomiendan elegir los formatos y las cantidades que más se adapten a las necesidades de cada persona. Asimismo, es imprescindible descansar antes de comenzar el viaje y evitar alterarse frente al volante, para ello se puede disminuir el volumen de música o de otro dispositivo. No esperar a tener sed y mantener la calma en todo momento, no fijarse una hora de llegada, y nunca conducir más de ocho horas al día, son otros consejos que ofrecen los especialistas.

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