Miércoles, 29 Marzo, 2017

La comida rica en grasa altera a los músculos en tan sólo 5 días

Esto provoca que el cuerpo no sea capaz de metabolizar la insulina, lo que supone un factor de riesgo para el desarrollo de la diabetes y otras enfermedades.



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Científicos del Instituto Tecnológico de Virginia, en Estados Unidos, han descubierto que una dieta rica en grasas tarda apenas cinco días en alterar el proceso por el que los músculos metabolizan los nutrientes, según los resultados de un trabajo publicado en la revista ‘Obesity’.

“Mucha gente cree que puede permitirse comer alimentos ricos en grasas sin consecuencias pero tan solo cinco días son suficientes para que los músculos del cuerpo noten el cambio”, ha reconocido Matt Hulver, autor de este trabajo.

En su estudio, según informa Sinc, Hulver y su equipo vieron que la capacidad de los músculos para oxidar la glucosa en la sangre, después de las comidas, se interrumpe tras cinco días llevando una dieta rica en grasas.

Esto provoca que el cuerpo no sea capaz de metabolizar la insulina, lo que supone un factor de riesgo para el desarrollo de la diabetes y otras enfermedades.

El proceso se entiende porque los músculos son un centro importante de metabolización de la glucosa en el cuerpo –cuyas cantidades en sangre se elevan al comer– donde se transforma en energía o es almacenada como reservas.

LA GRASA PUEDE AFECTAR AL RESTO DEL CUERPO

Además, apuntan los autores, teniendo en cuenta que los músculos constituyen el 30 por ciento del peso del organismo, una alteración en el metabolismo puede tener consecuencias directas con el resto del cuerpo.

Para llegar a estos resultados se alimentó con una dieta rica en grasas a estudiantes universitarios que normalmente tenían hábitos saludables. La dieta incluía galletas saladas, macarrones con queso y alimentos cargados de mantequilla para aumentar su porcentaje de consumo diario de grasa.

Mientras las dietas normales suelen tener alrededor de un 30 por ciento de grasas, los menús de estos participantes tenían en torno a un 55 por ciento. Además, la ingesta calórica total de los estudiantes siguió siendo igual que era antes de la prueba.

Tras cinco días, se recogieron muestras de músculo para ver cómo se había metabolizado la glucosa. Y además de los cambios en el proceso de oxidación de la glucosa, se observó que el peso de los estudiantes no había variado.

Ahora, los investigadores están interesados en examinar la forma en la que estas variaciones pueden afectar negativamente al cuerpo a largo plazo y en la rapidez con que estos cambios perjudiciales pueden revertirse después de consumir una dieta baja en grasas.

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