La campaña sobre raíles

La semana pasada fue tan granadina que llegas a cogerles cariño viendo cómo se tiran las notas de prensa a la cabeza. La inauguración triunfalista de la A7 ha sido el pistoletazo de salida de la campaña a las generales, mucho sapo para el PSOE que responde abriendo fuego con el retraso del AVE y le amarga la semana al PP. Ciudadanos acelera metiendo el dedo en la llaga de Rules pero como la campaña parece que va sobre raíles sube la apuesta y desempolva el tren a la costa para asegurarle el escaño a Luis Salvador. El Partido Popular, encorajinado, responde con el Metro a unos y con un brindis al sol sobre Rules a otros. Mientras, el alcalde libre de la presión de naranja, sigue erre que erre con la Alhambra y los dos chavicos para el Albaicín.

Que el ferrocarril, en cualquiera de sus modalidades, ocupe el debate electoral en una tierra como Granada no deja de tener su gracia pero es una materia perfecta para desenmascarar el poco peso que tenemos ante la Junta y el Estado. No es necesario echar mano del desmantelamiento de la mayor red de tranvías que hubo jamás en Andalucía ni del cierre de la línea Guadix-Baza-Almendrícos salida natural hacia el levante y Europa, y si de política sobre raíles va a ir esta campaña hagámoslo en serio, basta con tirar de la hemeroteca de estos diez últimos años.

En 2004 Estado y Junta de Andalucía aprobaron un plan que parecía romper definitivamente con esa estructura radial tan miope que ha diseñado carreteras y ferrocarriles durante el último siglo. Con el nombre Eje Ferrovial Transversal de Andalucía se decidía la modernización del ferrocarril andaluz anclado en el siglo XIX. Sevilla-Málaga en 55 minutos, Sevilla-Granada en 75 minutos y otros 75 más para llegar a Almería. El sueño era perfecto. El ministerio de Fomento se encargaba de la línea Bobadilla Granada, 126 km, y la Junta se hacía cargo de los 129 km que separan Sevilla de Bobadilla. En una segunda fase Huelva y Almería entraban en juego. Incluso entre líneas se podía entender que, en un futuro no muy lejano, la salida natural al levante por Baza sería de nuevo una realidad.

Once años más tarde y como viene siendo habitual en nuestra tierra el EFT es otro gran proyecto fracasado que empezó a descarrilar por el flanco de la Junta. En 2011 devolvió al BEI los 180 millones prestados como prueba de su fracaso y el estado ha desnaturalizado todo lo necesario su parte del trato con tal de cortar la cinta en esta campaña. ¿El tramo Granada-Almería? De eso ya tal.
La imagen de la impotencia es una obra abandonada por la provincia de Sevilla y el by pass que han acordado entre las líneas del AVE a la altura de Almodóvar del Río. De Málaga y Granada a Sevilla dando la vuelta por Córdoba. La campaña sobre raíles mientras nos la cuelan por la escuadra y es que en nuestra tierra la política con mayúsculas ni está ni se le espera.