Lunes, 17 de Diciembre de 2018

            

La biblioteca de la UGR logra mantenerse entre las 20 más rentables de España gracias al aumento progresivo de su presupuesto

La institución granadina llegó a su máxima posición en el 2011, cuando ocupó el número 12 de la lista formada por 54 centros | La Universidad Rovira i Virgili, la Politécnica de Valencia y la Autónoma de Barcelona, las más eficientes

Foto: Archivo
Sarai Bausán García | @Sarai_Bausan


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La Universidad de Granada mostraba el pasado mes de diciembre uno de sus últimos logros: algunos de sus investigadores, pertenecientes al grupo Secaba-Lab, habían diseñado la primera herramienta científica que permite averiguar la rentabilidad y eficiencia de una biblioteca. Con un instrumento así, ¿cómo resistirse a estudiar la posición que ocupa la propia UGR?

Desde 2007, año en el que la base de datos coteja estos parámetros de las 54 bibliotecas que pertenecen a la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas (REBIUM), la Universidad de Granada se ha mantenido siempre en la misma posición de la lista, en su ecuador, al ocupar de forma continua los escalones superiores e inferior del puesto 20.

A pesar de que la cifra mejoró en el 2015 -último año estudiado por los investigadores-, cuando ocupó el puesto 18, fue en 2011 el año en el que logró situarse en su mejor marca, la posición 12 de la lista.

Lo contrario que sucedió en el 2007, donde tuvo la peor puntuación en cuanto a rentabilidad y eficiencia, lo que le llevó a ser relegada al eslabón 21.

Para conseguir hacerse con las zona más alta de la tabla, la institución educativa de la ciudad nazarí deberá adelantarse a las universidades de Jaén, Málaga y Oviedo y Universidad Politécnica de Catalunya, que se encuentran entre los puestos 14 y 17 del estudio.

El centro que ha sido catalogado como el más eficiente es la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Tras ella se sitúan la Universidad Politécnica de Valencia, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Autónoma de Madrid.

En la cola de la clasificación se encontrarían las bibliotecas de las Universidades Cardenal Herrera-CUE, junto a la Universidad Internacional de Andalucía y la Antonio de Nebrija. Tal y como muestran los investigadores, se da la circunstancia de que la mayoría de las bibliotecas menos eficientes de España pertenecen a universidades privadas.

Los investigadores de la UGR también han aplicado su herramienta al análisis de las bibliotecas públicas españolas por comunidades autónomas, determinando que las más eficientes son las de las Islas Baleares, Castilla y León y Navarra, y las que menos, las de Canarias, Andalucía y País Vasco

LA APORTACIÓN ECONÓMICA SUBE CADA AÑO

Para conocer qué factores han hecho que las distintas universidades de España consigan ese grado de eficiencia, los investigadores han observado factores como el presupuesto invertido. Para calcularlo, han sumado los gastos destinados al personal y a nuevas adquisiciones o a los recursos de información y lo han dividido entre el número de estudiantes y docentes de la UGR.

Así, han podido averiguar que esta dotación alcanzó su máxima el pasado año 2015, cuando llegó a los 181.60 euros por “alumno o profesor”. La inversión llevada a cabo para tales efectos ha sufrido una continúa subida año tras año, siendo la inversión de 2007 de 151.69 euros por cada uno de los usuarios de la Universidad. Asimismo, entre el ejercicio del 2014 y del 2015, la UGR aportó 9,74 euros más por cada individuo que participa en la actividad educativa del centro.

Al igual que ocurre con el listado de las universidades con mejor eficacia, los primeros puestos de las que mayor presupuesto per cápitat tienen es ocupada por la Universidad de Navarra, la Pompeu Fabra, la Universidad Rovira i Virgili y la Autónoma de Barcelona.

A pesar de que la Universidad de Granada no consigue colarse en el punto más alto de la cima de las bibliotecas españolas, el estudio deja claro que la rentabilidad y la eficacia de su acción es un valor positivo constante.

Para llevar a cabo este listado, se ha aplicado por primera vez una metodología del campo de la Biología al ámbito de las Ciencias Sociales, basada en la denominada Teoría de Sistemas, que mediante una simple fórmula matemática relaciona el presupuesto de una biblioteca con el número de préstamos que realiza, determinando así si es o no eficiente.


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