Jueves, 14 Diciembre, 2017

            

La Alhambra abre al público las Habitaciones del Emperador durante el mes de diciembre

Este lugar es conocido también como las habitaciones de Washington Irving (1783-1859), escritor norteamericano, autor de los famosos Cuentos de la Alhambra

Habitación del Emperador | Foto: gabinete
Gabinete


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La Alhambra abre al público las Habitaciones del Emperador durante el mes de diciembre. Todos los martes, miércoles, jueves y domingos, de 8:30-18:00 horas, se podrá acceder a este espacio, cerrado habitualmente a la visita por motivos de conservación.

Este lugar es conocido también como las habitaciones de Washington Irving (1783-1859), escritor norteamericano, autor de los famosos Cuentos de la Alhambra, que se hospedó en la Sala de las Frutas, en 1829. En la puerta de entrada se conserva una placa de mármol, colocada por el primer Patronato de la Alhambra, en 1914, en su recuerdo.

Las Habitaciones del Emperador unían el Palacio de los Leones con el de Comares y su construcción se atribuye a la época de Carlos V, aunque algunos investigadores han señalado unas posibles intervenciones en la época de los Reyes Católicos.

En estas habitaciones y sus dependencias contiguas se encuentra uno de los ejemplos iconográficos más destacados del Renacimiento español. Entre las primeras, destacan las Salas de las Frutas, cuyos techos fueron pintados hacia 1537 por Julio Aquiles y Alejandro Mayner, discípulos de Rafael Sanzio y de Giovanni de Udine. Esta representación pictórica, con los productos de las huertas que rodean la Alhambra, enlaza con la tradición de los bodegones en las grandes residencias italianas contemporáneas.

Desde 1870, se accede a este espacio directamente, a través de la ventana de una de las alcobas del palacio de los Leones, transformada en puerta. La primera estancia, conocida como Despacho del Emperador, conserva una chimenea y un artesonado, realizado en 1532 por Pedro Machuca, y, a continuación, una antecámara por la que se accede a los dormitorios reales.

Esta integración de lo musulmán y lo cristiano con el paisaje circundante, tan habitual en la Alhambra, puede apreciarse desde uno de sus más bellos miradores hacia el Albaicín y el Sacromonte, situado en la galería abierta que sigue a la antecámara de las Habitaciones del Emperador.

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