Lunes, 29 Mayo, 2017

La acusada de asesinar a su vecino incendiando su casa sólo reconoce haberle drogado para robarle

La mujer acusada de asesinar a su vecino incendiando su casa en Almuñécar por "venganza", ya que éste le había prendido también fuego a su vivienda diez años antes, ha negado este lunes ser la responsable de su muerte

Fachada de la Audiencia Provincial de Granada | Autor: Archivo GD
E.P


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La mujer acusada de asesinar a su vecino incendiando su casa en Almuñécar (Granada) por “venganza”, ya que éste le había prendido también fuego a su vivienda diez años antes, ha negado este lunes ser la responsable de su muerte y sólo ha admitido que le introdujo tranquilizantes en la cerveza con la intención de que se durmiera para robarle una televisión.

En la primera sesión del juicio con jurado que se celebra desde este lunes en la Sección Primera de la Audiencia provincial de Granada, la procesada, María Victoria M.G., ha admitido que, cuando declaró tras lo ocurrido en la Guardia Civil, confesó haberle prendido fuego a un trapo para provocar un incendio en su vivienda pero ha aclarado que lo hizo tras ser “maltratada psicológicamente” por los agentes que, según ha dicho, le amenazaron con que su hijo cargara con la responsabilidad si no lo hacía ella.

La Fiscalía solicita para ella un total de 26 años y once meses de prisión por dos delitos de robo, y otro de asesinato en concurso ideal con incendio, una petición de pena que la acusación particular, que ejercen los hermanos de la víctima, eleva a los 57 años de cárcel, por los delitos de asesinato, incendio, dos robos, amenazas y lesiones. Su defensa reclama su libre absolución.

En el caso, además de la mujer, de 39 años, están procesados otras cuatro personas, acusadas de delitos de robo con violencia consumado o en grado de tentativa y de omisión del deber de socorro, por los que se enfrentan a penas de entre cinco y seis años y once meses de prisión, además de multas, para cada uno de ellos, de 4.320 euros.

Se trata del sobrino de la principal acusada, Juan F.R.P., de 24 años; y la pareja sentimental de éste, Carolina F.P., de 20, los dos sin antecedentes; su pareja, José N.P., de 30; y su hijo Juan M.R.M., de 25, con antecedentes penales.

La inculpada ha explicado que siempre tuvo “buena relación” con el fallecido, “salvo alguna pelea”, y que lo que pasó hacía diez años era “cosa del pasado”. Sí ha admitido sin embargo que en la madrugada del 24 al 25 de abril de 2014, cuando todos bebían en la plaza que habitualmente frecuentaban en Almuñécar, le robaron la tarjeta de crédito y la cartilla al que supuestamente era su amigo. Ella, y otros dos procesados, Juan F.R.P; y José N.P. intentaron sacar dinero de un cajero, pero no lo consiguieron.

Al día siguiente, del 25 al 26 de abril, estuvieron bebiendo desde la noche. Fue su sobrino, según ha afirmado la procesada, quien tuvo la idea de “meterle pastillas de Trankimazin” en la cerveza para poder así robarle un televisor de su casa, ya que necesitaba dinero para alquilarse una habitación para él y para su novia. “Me dijo, me tienes que ayudar, y yo lo hice”, ha indicado la acusada, que ha explicado que así le dieron dos o tres pastillas de tranquilizantes, hasta que decidieron ir a su vivienda.

Los cinco acusados “estaban de acuerdo” para sustraerle esa televisión y con ese fin acudieron a su domicilio. Una vez allí, siguieron bebiendo hasta que su amigo, Jesús M.C., se durmió. Entonces aprovecharon para descolgar la televisión de la pared, y los tres hombres se dirigieron a su casa, adonde la mujer había mandado ya a la novia de su sobrino, para recibir el material robado.

Ella se quedó la última, pero ha negado que prendiera fuego a la vivienda con ánimo de venganza y, aunque ha admitido que vio cómo salía humo de su edificio desde su propia casa, no se enteró de la muerte de Jesús hasta el día siguiente.

La primera sesión del juicio ha consistido en la constitución del jurado, los alegatos iniciales de las defensas y las acusaciones, y la declaración de la principal acusada. Será este martes cuando declaren el resto de inculpados, y los días siguientes cuando comparezcan testigos y peritos. Después, probablemente al final de la semana, el juicio quedará visto para veredicto.

ACUSACIÓN DE LA FISCALÍA

Según la acusación provisional de la Fiscalía, los hechos se remontan a la madrugada del 24 al 25 de abril de 2014, cuando tres de los acusados (María Victoria M.G.; Juan F.R.P; y José N.P.) se personaron “con la finalidad de obtener un enriquecimiento ilícito” en el domicilio de la víctima, Jesús M.C., en la calle Cariñena de Almuñécar.

Tras conversar con él, le invitaron a beber cerveza en la que previamente habían diluido varias pastillas del tranquilizante Alprazolam, y cuando éste se quedó adormilado por sus efectos, los inculpados le robaron las llaves de su casa, una cartilla bancaria y una tarjeta de crédito. Después se dirigieron a dos sucursales bancarias desde las que intentaron sacar dinero, pero la tarjeta se bloqueó cuando marcaron erróneamente el número pin. A la mañana siguiente, Jesús M.C. cambió la cerradura de su domicilio.

A la noche siguiente, del 25 al 26 de abril, los cinco acusados, “todos de común acuerdo y en el desarrollo de un plan preconcebido para obtener un beneficio ilícito”, se dirigieron sobre las 4,00 horas a la plaza Antonio Gala de Almuñécar, lugar frecuentado por la víctima. Allí le volvieron a invitar a consumir cerveza, de nuevo con tranquilizantes, y se originó una discusión entre María Victoria M.G. y el que era su vecino, el ya fallecido.

De aquel lugar se desplazaron todos a las inmediaciones de la estación de autobuses del municipio, donde volvieron a hacerle beber cerveza mezclada con tranquilizantes. Juan F.R.P., “conocedor de la homosexualidad” de Jesús M.C., le invitaba a beber y se dejaba acariciar por éste. De allí, se fueron a la Plaza de los Magnolios, donde siguieron haciéndole beber cerveza.

Con posterioridad, Juan F.R.P. le propuso marcharse a su vivienda para tener relaciones sexuales, pero le pidió a la procesada Carolina F.P., que era su novia, que les acompañara. Una vez en la vivienda, la joven facilitó la entrada al resto de los procesados. Jesús M.C. acabó desvaneciéndose por el efecto de los medicamentos, por lo que Juan F.R.P. lo colocó en un sofá y lo tapó con la manta, mientras el resto desvalijaba el domicilio.

Así, se apoderaron de una bolsita de marihuana, de 15 euros, de las nuevas llaves de la casa, un neceser con objetos personales, varios CD de música, y un televisor LG que se encontraba colgado en la pared, que se llevaron a la casa de María Victoria M.G., a unos 100 metros de distancia.

Fue entonces cuando María Victoria se quedó sola en la casa de su vecino y “guiada con un ánimo de venganza”, al haber prendido éste fuego a su vivienda en 2004 –hechos por los que fue condenado a dos años y medio de prisión– cogió un encendedor y procedió y le prendió fuego a un trapo que había junto a la cabeza de su víctima, que se encontraba inconsciente.

Cuando el sofá comenzaba a arder, ella se marchó del domicilio en dirección a su casa, donde se encontró con uno de los acusados al que comentó lo que había hecho. Ya en su vivienda, los cinco vieron desde la ventana cómo salía humo de la vivienda de Jesús, sin que intentaran dar el aviso a los bomberos.

Cuando los servicios de emergencias se personaron en la casa, hallaron junto a la puerta el cadáver de Jesús, que había muerto por inhalación de humo.

El incendio alcanzó altas temperaturas en el interior de la vivienda, destruyó todo el mobiliario y afectó a todas las estancias del piso, lo que supuso un riesgo para la vida de los habitantes del inmueble, dado que las llamas pudieron propagarse y el siniestro se registró de madrugada.

La víctima tenía 43 años en el momento de su muerte, era soltero y tenía tres hermanos. El televisor robado, que fue encontrado en la terraza del edificio, ha sido tasado en 395 euros, y los daños en la vivienda en 12.664 euros, a los que se suman los del propio edificio, valorados en 1.069 euros.

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