Jueves, 25 Mayo, 2017

Juan Vida y Luis García Montero analizan el lunes la obra de José Guerrero Black Ascending

La colección del centro, compuesta por 40 obras sobre lienzo y 20 obras sobre papel, abarca un arco cronológico que permite conocer la trayectoria de un artista considerado por críticos e historiadores como una referencia del arte español contemporáneo

Luis García Montero en una foto de archivo


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El próximo lunes, 24 de noviembre, a las 19,30 horas, el Centro José Guerrero de la Diputación de Granada continuará el ciclo de conferencias Cuarenta pinturas en busca de voz y el poeta Luis García Montero y el artista plástico Juan Vida serán los encargados de analizar una obra del pintor granadino, en este caso Black Ascending.

Con este ciclo, el Centro José Guerrero invita a escritores, historiadores del arte y artistas a elegir una obra de la colección para que sea expuesta y a explicar, de una manera más personal que académica, las razones que motivan la elección. Todos ellos son buenos conocedores de Guerrero y de la colección del centro, pues en muchos casos han estudiado a uno u otra.

La colección del centro, compuesta por 40 obras sobre lienzo y 20 obras sobre  papel, abarca un arco cronológico que permite conocer la trayectoria de un artista considerado por críticos e historiadores como una referencia del arte español contemporáneo.

Gracias a la generosidad de su familia, que puso a disposición del centro la colección personal de José Guerrero, se seleccionó un conjunto de obras que permite observar las etapas más representativas de su trabajo: la influencia de Matisse y Picasso mediados los años cuarenta, la inmersión en el expresionismo abstracto en el Nueva York de los años cincuenta, el impacto del pop art, a finales de los sesenta, el hallazgo de un sistema formal propio, a partir de los setenta, y la plena madurez.

Para esta sesión, Juan Vida y Luis García Montero han querido hablarnos del cuadro Black Ascending (1962-1963), entre otras cosas, por haber sido pintado en los años que José Guerrero dedicó a su introspección psicoanalítica.

Es probable que se trate de una de esas obras que el pintor consideraba “cansadas”, retomada meses después en alguna sesión de liberación de fuerzas, tan propia del automatismo psíquico. Todo indica que se trata de un cuadro encontrado en el acto de su negación, en su tachadura furiosa. El negro, en efecto, equilibra y tensa la superficie describiendo una diagonal ascendente de composición clásica, en la que los colores preexistentes son separados y definidos por el nuevo signo que los tacha como una brecha que culminara el fatigoso trabajo que le otorga al arte su condición de recién nacido. Pulsión de la muerte que engendra la vida nueva.

Luis García Montero (Granada, 1958) es un referente primordial de la literatura española contemporánea. Su extensa obra poética, sus ensayos sobre literatura o política y su reciente incursión en el campo de la narrativa han obtenido siempre el aplauso unánime del público y de la crítica.

Juan Vida, artista plástico nacido en Granada en 1955, ha elaborado una obra basada en la obstinada conjunción de la imagen y el pensamiento. Se confiesa un pintor esquizofrénico, que comienza sus cuadros con la fogosidad de los expresionistas para acabar pintando con un pincel extremadamente simbolista. Al comienzo de los años ochenta del siglo XX, escuchó a José Guerrero hablar de algunos secretos del color y de sus márgenes.

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