Miércoles, 22 Noviembre, 2017

            

Juan Ramón Olmos: “Grupo Trevenque es un proyecto vital forjado por personas ilusionadas que cooperan por un bien común”

El director general analiza los 25 años de existencia de esta empresa tecnológica granadina, que tiene presencia en 18 países y que prepara su desembarco en Argentina

Juan Ramón Olmos, director general del Grupo Trevenque | Imagen: Javi Gea
Juan Prieto | @juanprieto10


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Tenía 37 años, y trabajaba como director del departamento de Informática de una empresa del prestigio de Puleva, cuando Juan Ramón Olmos (1955) tomó la decisión más importante y arriesgada de su vida. Pese a haber formado una familia -estaba ya casado y con dos hijos-, abandonó su entonces acomodado puesto de trabajo y emprendió una nueva aventura. Había detectado la necesidad que tenían las pequeñas y medianas empresas de encontrar soluciones tecnológicas a sus procesos de negocio y, en cierta medida, fue un visionario de lo que estaba por llegar. Así, se alió con tres socios, todos ellos diez años más jóvenes que él, y recién salidos de la Facultad, para fundar una empresa de informática y nuevas tecnologías que tenía como objetivo satisfacer ese hueco que el mercado demandaba.

Buenaventura Porcel, Miguel Ángel López, Carlos Ureña -sustituido al año siguiente por Pedro Alberto Caparrós- y el propio Juan Ramón Olmos firmaron los estatutos un 3 de noviembre del simbólico año 92 -el de la Expo y de los JJ.OO. de Barcelona- para alumbrar ‘Trevenque Sistemas de Información’, la empresa matriz de lo que hoy en día es el Grupo Trevenque.

No es fácil que una empresa dedicada a la informática (en el sentido más amplio de las acepciones de esta ciencia) cumpla un cuarto de siglo de existencia. Grupo Trevenque no solo lo ha logrado, sino que lo ha hecho tras partir desde cero y bajo una filosofía que la encumbra como un ejemplo para el sector empresarial granadino. Dedicada a la tecnología de la información y la comunicación (TIC), en 2017 presenta cifras envidiables, como más de 100 trabajadores en plantilla, 5,3 millones de euros de volumen de facturación (un 43 por ciento más que en el ejercicio anterior), presencia en 18 países, 18 partnes tecnológicos y una considerable inversión I+D.

Para entender esta compañía, su forma de trabajar, su filosofía empresarial y sus ansias de crecimiento, basta con dialogar con su director general, y socio fundador, Juan Ramón Olmos. Es un apasionado, en el sentido literal de la palabra. Por eso su discurso está alejado de los estereotipos convencionales interiorizados por un empresario al uso. Habla con naturalidad y cercanía de proyecto vital, de personas, de esfuerzos colectivos, de superación, de humildad… diserta con el corazón. Quizás ese talante viene marcado por su tremendo amor a los deportes que practica, como natación, running, golf y, en especial, los relacionados con la montaña. De ahí el nombre de Trevenque. O, también, por su pasión por la música, un melómano empedernido amante de la ópera y el jazz. Actividades, siempre, que le hagan sentirse vivo. Un carácter humilde, pero luchador, forjado a lo largo de este tiempo de ilusión.

“ESTOS 25 AÑOS HAN SIDO LA PARTE MÁS IMPORTANTE

Y LARGA DE MI ACTIVIDAD PROFESIONAL”

– Pregunta: Veinticinco años no son nada, pero, en realidad, son muchos.

– Respuesta: Es casi toda una vida. Quien presuma de que no son nada, es porque pensará vivir tres vidas. Para mí, ha sido la parte más importante y larga de mi actividad profesional. Para cualquier persona, es muy difícil tener dos experiencias de 25 años cada una. 

– P: Comenzó esta aventura con 37 años, casado y con dos hijos. Decidir dejar un puesto estable para fundar una empresa desde cero es de valientes.

– R: No sé si fue valentía o inconsciencia, pero me hacía mucha ilusión lo que queríamos hacer. Las grandes empresas tenían solución a su problema de incorporar tecnología a sus procesos de negocio, porque pagaban a los informáticos para ello, pero las pequeñas y medianas empresas, no. Era un convencido de que podía funcionar el proyecto. De hecho, ya había hecho de freelance en mi tiempo libre y atendía algunas pymes, caso de Distribuciones Ricardo Rodríguez, Inonsa, Federación de Baloncesto…. Me di cuenta de que la posibilidad de incorporar tecnología a los procesos de negocios de las pymes estaba en manos de fabricantes que vendían exclusivamente lo que ellos tenían, pero no hacían lo que desarrollábamos los departamentos de informática de las grandes empresas, que era buscar tecnología disponible en el mercado, darle el marchamo de calidad e intentar incorporarla a los procesos de negocio de las compañías.

En Puleva tenía un departamento con más de 20 personas y todos los perfiles disponibles para seleccionar buenas soluciones informáticas. Recuerdo que le propuse al entonces presidente del Consejo de Administración, Rafael Pérez-Pire, que sería una oportunidad crear una empresa de tecnología, en vez de un departamento, para que esta atendiera la demanda que había en el mercado. Pero obtuve la negativa por respuesta. Supongo que fue porque a los seis meses de salir yo de la empresa, Puleva presentó suspensión de pagos, y entiendo que lo último que se le pasaba a Pérez-Pire por la cabeza era crear una empresa de tecnología. Pero yo tuve un grado de inconsciencia suficiente para apostar por nuestro propio proyecto. Así que abandoné la compañía y con otros jóvenes más decidimos montar Trevenque.

 Olmo abandonó su entonces acomodado trabajo para emprender la nueva aventura de Grupo Trevenque | Foto: Javi Gea

– P: Y los embarcó en el proyecto.

– R: Sí, y repito que con mucha inconsciencia, porque en mi caso recuperé el paro en un pago único y los primeros años ni cobraba. Pero si yo tenía muchas ganas e ilusión, ellos más todavía, que eran más jóvenes. Eran de la primera promoción de Informática. Aún somos socios, 25 años después.

– P: ¿Recuerda cuál fue el primer cliente y el primer trabajo?

– R: Fue Distribuciones Ricardo Rodríguez, una familia entrañable tanto el padre, con el que tuve más relación, como el hijo. Los lazos profesionales fueron geniales. Fue nuestro primer gran cliente, al igual que Hoteles Center y, sobre todo, todos los relacionados con el sector del libro. Algunos de mis socios tenían ya una cierta experiencia con ese sector y hacían software para librerías. 

– P: Por eso Geslib, el sistema de gestión de librerías, fue el primer producto exitoso.

– R: Geslib es el embrión del proyecto porque, aunque fuimos cogiendo algunos clientes locales, entramos de lleno en el sector del libro. Eso nos afianzó.

“LA TECNOLOGÍA CONLLEVA UN NIVEL DE PROGRESO

Y COMPLEJIDAD QUE APABULLA A LAS PYMES”

– P: Es evidente que la tecnología en 1992 no era lo que es ahora.

– R: No tiene nada que ver, pero conceptualmente, sí. Al final, la tecnología conlleva un nivel de progreso y de complejidad que ‘apabulla’ al empresario medio. Quizás en la actualidad no tanto, porque la gente joven llega más preparada en ese sentido, pero aún sigue siendo algo extraño, de frikis, con lo que muchas pymes se sienten aún apabulladas. E, indudablemente, la tecnología simplifica mucho todos los procesos. Por ejemplo, los grandes trabajos repetitivos de las compañías, los que hay que hacer constantemente, fue lo que primero se fue informatizando: facturas, albaranes, cobros, nóminas… Entonces era inimaginable hacerlo de otra manera que no fuera a mano, con grandes departamentos de administración. Recuerdo que cuando estaba en Puleva había mucha gente con máquinas de escribir para hacer, por ejemplo, las facturas. Estas soluciones informáticas, poco a poco, se fueron implementando y automatizando con programas que nosotros mismos hacíamos. Y cuando montamos Trevenque, ese mismo mensaje se lo fuimos trasladando a los pequeños negocios. 

Piense, por ejemplo, una librería, la dificultad que tenían entonces, manejando muchos artículos distintos, y cómo tenían que llevarlo todo. Los antiguos libreros tenían un nivel de memoria brutal. Se sabían la librería de memoria y te decían si les quedaba un ejemplar, de qué autor o si lo había agotado y en qué fecha. O le preguntabas por el último libro de un escritor y te decían de memoria el nombre. Esto era el librero antiguo. Pero eso necesitaba una evolución para facilitar el trabajo, porque había muchos factores como devolver a las editoriales los ejemplares en depósito no vendidos y en una fecha concreta, porque si no se perdía el derecho a devolución. O los empleados tenían que acudir siempre a la memoria del librero para saber qué existencias había. Todo eso consumía muchísimos recursos y las soluciones informáticas facilitaron mucho el trabajo a las librerías para subsistir y poder afrontar un mercado que estaba cambiando constantemente.

– P: Todo evoluciona.

– R: Siempre ha habido una evolución. A mi abuelo había cosas que le parecían cambios increíbles y a mí me siguen pareciendo increíbles otros cambios. Estamos cambiando de forma constante a un ritmo vertiginoso, que la gente más joven entiende y que a la gente más mayor le cuesta.

“SIEMPRE HE CREÍDO EN LA COOPERACIÓN DE LAS PERSONAS

Y QUE CUANDO APRENDEN A COOPERAR SU CAPACIDAD ES INFINITA”

– P: Siempre ha presumido de que Trevenque es un proyecto vital y que, por tanto, es un proyecto de personas. 

– R: Es fácil encontrar, sobre todo en Andalucía, a un empresario que tiene mucho dinero y que su único fin es explotar y machacar a los empleados para ganar dinero rápido. “Tú eres tonto y yo soy el listo que tiene el dinero, y tienes que hacer exclusivamente lo que yo te diga”. Pero ni mucho menos todos son así. De hecho, la gran mayoría son pequeños y medianos empresarios autónomos que lo que quieren es encontrar una forma de ganarse de vida.

Yo siempre he creído en la cooperación de las personas. Cuando estas aprenden a cooperar y a buscar un bien común, su capacidad es infinita. Y lo que hace la gente cuando está en una empresa de este tipo es obtener recursos para vivir la vida. Siempre he buscado explicarles a las personas que están conmigo que somos seres cooperadores y que cuando aprendemos a cooperar, a entendernos cuando uno hace las cosas diferentes a otros, es cuando realmente podemos crecer. Desde el principio les decía a mis socios que el único peligro que tenía nuestra empresa era que nos peleáramos entre nosotros. Si nos entendíamos, tendríamos el trabajo garantizado para nosotros y para la gente que trabajara con nosotros. Y nunca nos hemos peleado.

Grupo Trevenque lleva 25 años a la vanguardia de la tecnología | Imagen: Javi Gea

– P: El espíritu del mensaje ha calado.

– R: Hemos sabido superar alguna crisis, incluso algún socio que se marchó, pero el núcleo principal y la mayor parte de las personas que todavía están aquí comparten ese sentimiento de saber que uno no siempre tiene la razón, incluido yo mismo que, aunque tenga más años, debo tener la humildad necesaria, y gracias a eso he aprendido cosas. Si yo hubiera sido menos humilde, seguramente esta empresa no existiría o yo no estaría en ella. Y, además, me hubiera perdido muchas cosas. Cuando el ser humano se reconoce a sí mismo como alguien sujeto a no tener razón, es cuando realmente avanza. No se trata de haber creado una empresa en un garaje que vale miles de millones de dólares. Yo eso no sé hacerlo, ni probablemente se pueda hacer con este modelo de negocio. Pero sí un proyecto vital de personas ilusionadas que buscan una forma de ganarse la vida y que aprenden a tolerarse los unos a los otros y a luchar por un bien común. Esos cimientos lo aguantan todo. Por lo menos, durante 25 años.

– P: ¿Alguna vez pensó cuando inició el proyecto que la empresa cumpliría 25 años, con más de 100 empleados y casi seis millones de euros anuales de facturación? ¿Era una quimera pensar algo así?

– R: Podría resultar fácil presumir de visión de futuro y decir que sí, pero no lo pensé nunca. Lo que sí tenía claro es que, si sabíamos comprendernos y cooperar, tendríamos el futuro garantizado. ¿Qué futuro? Aquel que fuéramos capaces de gestionar. A mucha gente les parecerá poquísimo todo esto para 25 años. Y a otros, un gran logro.

Si nos vamos a los datos, se puede comprobar que hay muy pocas empresas de tecnología, incluidas las grandes compañías, que aguanten 25 años. Si lo que perseguíamos era hacernos muy ricos, hemos fracasado. Pero si era tener un proyecto vital, en el que viéramos muchas familias crecer, casarse, tener hijos, y que fueran a la Universidad, y que han vivido de esto… si un proyecto así te produce satisfacción real en la vida, entonces podemos estar contentos.

“ESTAMOS EN CONVERSACIONES CON GRUPOS INVERSORES

PARA CRECER JUNTOS Y HACERNOS MÁS GRANDES”

– P: ¿Nunca ha habido una gran empresa o multinacional que haya querido comprar Grupo Trevenque?

– R: Multinacional, no. Empresas sí. Hay grupos de inversores, con los que mantenemos contactos en la actualidad, que tienen interés, y no es la primera vez que sucede. Analizamos la situación, y hasta qué punto esta filosofía de empresa les aporta valor, y si el precio es el adecuado, podría llegar a ocurrir. Ahora mismo estamos hablando con gente que comparte esa filosofía de crecer juntos y hacernos más grandes.

– P: ¿Se siente Grupo Trevenque como un ejemplo para los empresarios granadinos?

– R: Sentirme como ejemplo, no. Si alguien me dice que nos tiene como modelo a seguir, allá él. Esto no es fácil ni difícil, sino la forma en la que este grupo de personas sabe colaborar y mantenerse a flote y crecer. Pero existen muchas otras formas. Yo conozco muchas empresas granadinas que tienen otros modelos de funcionamiento y me parecen extraordinarias. De hecho, colaboramos y estrechamos lazos con algunas de ellas. Grupo Trevenque no es mejor ni peor, es la nuestra.

Grupo Trevenque prepara ahora su desembarco en Argentina | Foto: Javi Gea

– P: En este cuarto de siglo recién cumplido, los mayores hitos de Trevenque han sido los sistemas de gestión de librerías (Geslib), de ayuda a domiclio (Gesad), el Cloud Center de Andalucía… ¿Qué más destaca?

– R: Los ha mencionado, básicamente. También, las pequeñas fusiones que hemos tenido con otras empresas más pequeñas que la nuestra y que, por diferentes razones, se han ido incorporando al grupo. Ha sido una estrategia que siempre ha funcionado en Trevenque y que sigue funcionando. Ahora mismo hay gestiones muy avanzadas para llegar a un acuerdo con una empresa en Argentina. Y eso me gusta muchísimo. Ya hemos tenido una experiencia internacional en México y ahora tendremos esta otra en Argentina. Me hace mucha ilusión y sentir la incorporación de un nuevo socio al grupo es algo que me encanta. Personas que tienen esa valentía (o inconsciencia) me parece fantástico cada uno de ellos.

Otros hitos fueron los cambios de sede, hasta llegar a la actual, o también la apertura en Valladolid, cuando compramos en 2004 una empresa del sector del libro que nos permitió ser líderes nacionales. En 1996 fuimos de los primeros en hacernos proveedores de servicios de Internet. Entonces había muy pocos. En Granada solo estábamos Arrakis y nosotros. Fue gracias a la valentía de uno de nuestros socios, Pedro, impulsor también del Data Center, una persona que siempre ha estado a la vanguardia y que es el socio más valiente. Hoy en día ser proveedor de servicios de Internet es muy difícil, pero nosotros lo somos desde 1996. Eso también nos hizo crecer, al igual que nuestra primera aventura en México, nuestro equipo propio de desarrollo de comercio electrónico, la incorporación en 2011 de PRM Consultores como parte del grupo…

– P: Y también supongo que algún fracaso.

– R: Bastantes. Nosotros hemos hecho apuestas, como cualquier empresario, a cosas que no nos han salido bien. Fuimos pioneros, y eso nos llevó a una pérdida importante, con la aparición de las PDA, cuando no había ni teléfonos móviles. Aquel negocio, por prematuro, fracasó y tuvimos que abandonarlo, como algunas otras aventuras más que afrontamos y que no salió bien.

“A FINALES DE AÑO SE CONOCERÁ EL NOMBRE

DEL NUEVO DIRECTOR GENERAL DE GRUPO TREVENQUE”

– P: Ahora está a punto de ceder la dirección general, algo que se ha decidido hacer a otra persona de Grupo Trevenque.

– R: Ya tenemos elegida la persona, que está pendiente de nombramiento oficial por parte de la asamblea de socios. Se dará a conocer a finales de diciembre. Ha sido un proceso que ha durado un año. Se trataba de identificar las características de la persona idónea para el puesto y que fuera de la casa. Hubo varios candidatos y una consultora externa nos hizo un informe de cada uno de ellos. Me pregunté por qué me había ido razonablemente bien a mí, y llegué a la conclusión de que había sido porque generé confianza entre mis compañeros, y sin ellos yo no hubiera sido nada. Por eso decidimos también buscar a la persona que generara más consenso y confianza entre los propios candidatos. Y entro todos estos decidieron quién le parecía mejor. A partir de ahora se desarrollará un plan estratégico que la persona elegida ha propuesto. Se hará cargo de buena parte de mi responsabilidad, aunque yo seguiré siendo presidente de la compañía y él será más de gerencia. Le apoyaré durante el tiempo que haga falta.

– P: Se jubila dentro de tres años. ¿Se ve como ex director general de Grupo Trevenque o aún no lo ha pensado?

– R: Siempre he procurado verme como Juan Ramón Olmos y nunca me he creído ser nada más que Juan Ramón Olmos. No me gustan los personalismos. No he hecho nada por mí mismo, o he hecho tanto como cualquiera de las personas que trabaja en Trevenque. Cada uno es importante en lo suyo. Siempre puse el ejemplo de Fernando Alonso. Será el mejor piloto del mundo y tendrá el mejor coche, pero como un señor no apriete bien una tuerca, ya vemos lo que pasa. Las empresas, cuanto más cohesionadas y conscientes del valor de cada uno, mejor.

– P: El día que se vaya, ¿cuál va a ser su mayor satisfacción personal?

– R: Ver que esto sigue. Dejar sentadas unas bases de futuro, porque va a ser fácil que Trevenque avance sin mí. No se va a hundir porque nos vayamos cualquiera de nosotros. Al principio, sí dependía de cada uno de los socios, pero ahora, afortunadamente, no depende de ninguno de nosotros.

– P: ¿Ve muy diferente la situación dentro de 25 años? ¿Tanto va a cambiar todo?

– R: Sé que va a ser muy diferente, tanto como era la vida de mi padre con respecto a la mía. Recordamos, por ejemplo, aquellos primeros teléfonos móviles, que no tenían ni pantalla y que solo servían para hablar por teléfono. Hoy día los seguimos llamando teléfonos móviles, pero son ordenadores portátiles. Va a cambiar mucho todo. Y estoy convencido de que será algo mejor que esto. Y Trevenque está preparado para afrontar ese futuro.

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Comments

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  1. Ole ahí Trevenque, No sabía nada de tu mundo empresarial pero si supe cuando te conocí, hace 10 años, que eras una gran persona!!! y así es!!! ahora sé que también eres un gran empresario!!!! Un abrazo y espero nos sigamos viendo en la montaña!!!!