Martes, 26 Septiembre, 2017

            

Juan Pinilla: “Es mucho más fácil ser un cantaor sumiso a la administración”

El cantaor granadino se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera, tras recibir la nominación a los premios Grammy por su último trabajo. | Con varias carreras universitarias a sus espaldas, el artista compagina el flamenco con la reivindicación política a través de la Junta Estatal Republicana, de la que es portavoz en Granada

Juan Pinilla, artista, estudiante e inconformista social


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Inquieto en lo artístico, incómodo en lo político. Juan pinilla es uno de esos artistas poliédricos que tan pronto acongoja con su cante como protagoniza un discurso de corte reivindicativo. Recordar el historial de Pinilla es volver a la Lampara Minera de 2007, es repasar los éxitos artísticos de uno de los cantaores más relevantes de esta generación. Lejos de los escenarios, el joven granadino ya tiene en su haber la titulación de Traducción e Interpretación de Francés y ahora va a por la de Literatura Comparada. No se aburre el artista, que estrena su disco “Jugando con Fuego” junto con el poeta Fernando Valverde. Esta entrevista fue concebida escuchando precisamente, ese último disco, de cuyas canciones nace una letra que dice así…

“Cuando se junte el hambre con el fuego van a pagar por todos los saqueos…”

Creo que es una de las licencias que Valverde me permitió. De por sí el trabajo es complicado: introducir en flamenco una poesía que, por su propia naturaleza, rompe con las formas de la poesía clásica… Resultó todo un reto. Tiene mucho que ver con ese sentimiento ciudadano de indignación, de meter en el mismo saco a todos, aunque por supuesto que es un error porque no todo son iguales, pero la ciudadanía lo ha percibido así. Parte de esta reflexión tiene que ver con los últimos acontecimientos políticos que estamos viviendo, que son muy interesantes. “Cuando se junte el hambre con el fuego…” es decir cuando el pueblo de verdad despierte y no tenga otra salida, puede que cambien las cosas.

Esa canción con la que hemos comenzado se llama ‘Revolución’. ¿Dónde acaba el artista y empieza el activista?

Siempre me acuerdo de Saramago, que decía que donde va el escritor tiene que ir el ciudadano. Es verdad que a veces uno está investido en una serie de técnicas y subes al escenario y tienes tu propia forma de afrontar los cantes, pero yo nunca dejo de ser yo. Tengo muy claro lo que quiero decir y lo que no. Lo hago no por un acto gratuito de molestar, sino porque siento que es lo que tengo que hacer.

Si no puedes ver el vídeo, pincha en este enlace

Todo esto… ¿Te ha cerrado alguna puerta tu compromiso político?   

Sí. Claro. Por supuesto. Es mucho más fácil ser un cantaor sumiso a la administración, que está constantemente pidiendo subvenciones, tocando todas las puertas… y mi caso es todo lo contrario. Yo no reivindico para mí y creo que lo he demostrado. He reivindicado para el colectivo de los flamencos, que por otro lado no son nada comprometidos y si hace falta llegar a un acuerdo y romperlo, lo suelen romper. Claro que me he cerrado puertas. Sé que estaba incluido en ciertas programaciones que luego, por cuestiones políticas, han dicho de no contar conmigo. Nunca he protestado por eso porque, en parte, lo entiendo. Lo que ellos quieren es una persona callada, sumisa, que no se preocupe, que no moleste y que no proteste ante las aberraciones que están cometiendo y desde luego ese no soy  yo.

Cuando el pueblo de verdad despierte y no tenga otra salida, puede que cambien las cosas

Desde luego, donde no han tenido en cuenta tus inquietudes políticas ha sido en Estados Unidos. ¿Cómo llevas la nominación?

Mucha gente se ha preocupado, se ha alegrado y me han hecho muy feliz durante estos días. Amigos, familiares… ¡flamencos granadinos no! (Se ríe) En Granada tenemos otra forma de ser, de vivir…

Lo llevo bien. Yo tengo mi posición con respecto a los Grammy, con respecto a cómo funciona todo ese mundo del espectáculo. Yo sé que el flamenco es otra cosa, tiene mucho más que ver con el rito de esta tierra de Andalucía, con esta forma de entender la vida… pero sin duda hay que reconocer que el tirón mediático de los Grammy para nosotros ha sido interesantísimo.

Tu colaboración con Fernando Valverde no ha sido la primera vez en la que te atreves a fusionar poesía y cante.

En el flamenco está todo prácticamente hecho. Enrique Morente fue el que trabajó esos textos de métricas más irregulares; sí es cierto que la poesía de estos días, salvo algún trabajo de Rocío Márquez –una cantaora muy internaste de Huelva- se había trabajado poco, pero porque es muy difícil: el flamenco, al ser de estilos tan bien definidos, es muy difícil descomponer: me siento un verdadero trabajador porque hay que dedicarle mucho tiempo pero también presiento que es algo interesante y que el día de mañana quedará como algo precursor y que, de alguna forma, hemos abierto una veda.

Sí había cantado ya a Javier Egea, Luis García Montero… pero los poemas de Fernando Valverde, que ha hecho un trabajo delicioso, me han costado mucho; pero los he sentido e interiorizado.

Dices que en esto del flamenco está prácticamente todo inventado. ¿Qué poeta o escritor de narrativa te gustaría adaptar?

Caballero Bonal decía que Umbral hacía poética menos cuando se ponía a escribir poesía. Hay textos de Umbral, especialmente uno que le dedica a la muerte de su hijo, que me gustaría adaptar. También algunos de Saramago y García Márquez. Hay autores como Kafka, que es impresionante… Puedo tirarme un rato diciéndote… (se ríe)

Siempre me acuerdo de Saramago, que decía que donde va el escritor tiene que ir el ciudadano

Al final, uno tiene la sensación de que buena parte de tu arte regresa siempre al compromiso social, a la reivindicación.

Yo milito en el Partido Comunista. Es una cuestión de familia, un recuerdo a mi abuelo… y milito como hay que militar, con la conciencia crítica, con la cabeza instalada en la interrogación permanente. El partido para mí es una herramienta para transformar la sociedad. No me costaría renunciar, como dice Julio Anguita, a mis banderas, a mis símbolos por un consenso que luchase y procurase romper el sistema capitalista. El sistema cruel y asesino capitalista. Esa es mi lucha. En el mundo dos terceras partes de la población se mueren de hambre mientras una nada en la abundancia. Hay recursos para que todo el mundo coma y viva bien… ¿Cómo lo vamos a hacer? Está por estudiar ese nuevo socialismo, pero no encuentro otra.

En la actualidad ejerces de portavoz de la Junta Estatal Republicana. ¿En qué consiste? ¿Cómo funcionáis?

A lo largo de estos últimos 20 años ha habido políticos vinculados al ámbito de IU pero no sólo de IU. Han luchado por demostrar lo que supone la Monarquía y lo que supondría una República. Eso se hizo desde varias asociaciones y la Junta Estatal Republicana ha pretendido unir todas esas sensibilidades republicanas en una única plataforma. Es la plataforma que pretende luchar por el advenimiento de la III República, una República social y de trabajadores; no nos vale que venga una república impuesta por la derecha o por los militares, como ha ocurrido a lo largo de la Historia.

Entrevista Juan Pinilla

Desde las asociaciones republicanas se tenía la sensación de que, con la abdicación de Don Juan Carlos, era el momento de la llegada de la III República y parece que ese momento ha pasado… ¿o no? 

El rey ha abdicado presionadísimo por los poderes fácticos que son los que controlan la verdadera democracia de este país. Detrás de la abdicación había bancos, grandes empresas… es posible que hubiese gente de su propia familia e incluso el propio Felipe González o José María Aznar, porque se les desmoronaba el régimen. Necesitaban una nueva cara, un cambio de aire. ¿Qué ha ocurrido ahí? ¿Por qué no se nos cuenta? ¿Por qué son tan opacos con lo que ocurre con la Familia Real? Con sus cuentas todavía está por ver lo que va a salir.

No era el momento de la República. Ese momento debe ser traído por el pueblo en unas elecciones como las que ocurrieron en 1931. Parece ser que hay un sentimiento mucho más grande del que nos creemos los de izquierdas, porque hay gente de derechas que también son republicanos.

Sé que estaba incluido en ciertas programaciones que luego, por cuestiones políticas, han dicho de no contar conmigo

¿Crees que hay un conocimiento real de lo que fue la Segunda República?

No, está muy distorsionado y además, las informaciones que se están vertiendo sobre la república son absolutamente falsas. Están informados los que se quieren informar.

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¿Te ves viviendo en una Tercera?

Sí, por supuesto. Tardaremos más o menos pero sí que me veo y creo que no va a tardar mucho en venir.

Hablábamos de IU, hablamos de que militas en el Partido Comunista. En los últimos meses hablar de la izquierda en España es hablar de Podemos. ¿Qué piensas del nuevo partido?

El discurso de Pablo Iglesias ha calado y me he sentido bastante identificado, no con todo, pero yo lo miro desde una perspectiva más analítica y últimamente no me convencen los términos que están empleando: que no son ni de izquierdas ni de derechas. ¿Son UPyD entonces? Creo que Podemos son mis compañeros mientras no me demuestren lo contrario. Hay gente muy valiosa que antes han sido compañeros míos y que se han metido en Podemos. Incluso familiares míos.

Milito como hay que militar, con la conciencia crítica, con la cabeza instalada en la interrogación permanente

¿No te has sentido tentando a…?

No, no, en ningún momento. Sí estoy dispuesto a converger. Me ilusiona que estén rompiendo el bipartidismo y es una pena que Izquierda Unida, con el trabajo y la constancia, no haber sabido…

Si ahora se llega a un conenso en base a unos puntos en un programa específico, yo estaré encantado de ayudarlos. En Granada hay gente muy válida metida en Podemos.

Pablo Iglesías, el político, el personaje, no habría sido posible sin Internet. Como artista, ¿cómo te llevas tú la red?

Yo he sido muy reacio porque me gusta mucho el trato personal pero vi que servía para lo que tú quisieras. ¡Internet puede ser el comunismo en un momento dado! (se ríe) Sí que me gusta ahora y tengo muchos seguidores en Twitter, tengo dos o tres cuentas de Facebook y ya me he tenido que hacer una clandestina para los amigos… No soy el típico cantaor mediático porque lo que yo hago no llega a la gran mayoría. El flamenco es una cosa muy difícil, no es fácil de comprender y saber apreciar pero en el momento en el que te acercas, hay algo que engancha.

Perdona el paralelismo pero el flamenco, como Podemos, también tiene sus círculos…

¡Círculos muy cerrados! Especialmente en los círculos de las peñas flamencas, pero he de decir que ya se ha abierto bastante la veda. Puede ser un mundo muy cerrado especialmente si tú quieres formar parte de los círculos artísticos. Yo rompí ese círculo, entré y me volví con mis amigos a mi casa. Dije: estoy muy bien, me encanta el flamenco pero quiero dejar a mis ídolos en su pedestal, tocando y cantando muy bien porque luego, en el trato personal y salvo contadas excepciones, la obra supera a la persona.

En el mundo dos terceras partes de la población se mueren de hambre mientras una nada en la abundancia

Oye, tú cómo haces para enganchar a alguien que no suele escuchar cante.

Lo tengo relativamente fácil: en las conferencias. La gente me escribe y me da las gracias porque tras la conferencia entendieron lo que era el flamenco, que tenían una idea distinta… no te creas que es tan difícil. No he conocido a nadie que no se enganche.

¿Y para enganchar a alguien a la República?

Ahí ya tiene que ser tomándome una cerveza (se ríe). Rehuyo a los padres de algunos de mis mejores amigos, son muy de derechas y los niños ya quieren votar a la República y yo les digo que no les quiero influenciar tanto, que quiero que piensen por sí mismos y se cuestionen lo que han escuchado en casa.

¡Internet puede ser el comunismo en un momento dado! 

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