Domingo, 17 Diciembre, 2017

            

Jornadas de puertas abiertas para visitar el Palacio Müller, sede de Subdelegación del Gobierno

Se desarrollarán los sábados 19 y 26 de noviembre y también el 3 de diciembre, en horario de mañana

El Palacio Müller fue concebido por el arquitecto Ángel Casas en 1915 como vivienda particular | Foto: Javier Gea
Gabinete


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El Palacio Müller cumple cien años desde su construcción y para celebrar esta efeméride, la Subdelegación del Gobierno en Granada ha organizado varias jornadas de puertas abiertas para que los ciudadanos puedan visitar el interior de este histórico edificio ubicado en Gran Vía, 50, y que desde 1941 es la sede de la Subdelegación.

Las jornadas de puertas abiertas se desarrollarán los sábados 19 y 26 de noviembre y el sábado 3 de diciembre, en horario de 10:00 a 14:00 horas. Durante esa visita, los granadinos podrán ver también la exposición sobre los gobernadores civiles y subdelegados que está expuesta allí.

EDIFICIO CENTENARIO

El Palacio Müller fue concebido por el arquitecto Ángel Casas en 1915 como vivienda particular. En su origen, el proyecto del palacio fue un encargo de la familia López de la Cámara, pero finalmente fue adquirida por los Müller.

José Cruz Nicomedes Müller Huici fue el primer miembro de la familia Müller, procedente de Alemania, que se casó en Granada. Lo hizo con Mathé Montenegro y el matrimonio tuvo seis hijos, para lo que adquirieron el edificio diseñado por Ángel Casas. El palacio nació, por tanto, como vivienda unifamiliar, con jardín de trazado geométrico a la entrada, donde se levanta un pabellón exento, rodeado por una verja en forja de fundición sobre zócalo de piedra.

Su diseño sigue un estilo nacional, el neoplateresco, que en este caso adopta la tradición palacial del plateresco español. El edificio es más concretamente de estilo ecléctico, y aúna diversos estilos que, en su conjunto, hacen del palacete una obra arquitectónica de gran riqueza y belleza.

SEDE DEL GOBIERNO CIVIL

A finales del año 1941, el que fuera gobernador hasta el mes de octubre y alcalde antes y después de ser titular del Gobierno Civil, Gallego Burín, anunció que el Palacio de los Müller pasaría a ser la sede del Gobierno en la provincia.

Se tiene constancia de que el edificio y su huerto-jardín pasaron a ser propiedad del Estado tras una transacción de 1.350.000 pesetas. Desde este momento, se suceden 21 gobernadores y cuatro subdelegados, con titulares que ocuparon el cargo por periodos de más de diez años, como José María Servando Fernández Victorio y Camps, desde junio del 47 a abril del 56, a otros que apenas estuvieron tres meses.

En 1997, con la LOFAGE, la figura de gobernador civil, creada en el siglo XIX desaparece y se configura la de los subdelegados del Gobierno.

DESCRIPCIÓN DEL EDIFICIO

Consta de UN sótano, planta baja, dos pisos superiores y torres en las esquinas. En la construcción destaca el movimiento en la disposición asimétrica del conjunto, la gran cantidad de decoración tanto en barandas como en cornisas y la torre que da a una de las calles adyacentes, que toma protagonismo en la imagen del edificio.

El jardín es de trazado geométrico y conserva un pabellón aislado donde consta la fecha de construcción. Por una escalinata curva se llega a un porche también curvo y cubierto por una terraza visitable, y que sirve como antesala del edificio. Esta escalinata está dispuesta no en la fachada frontal de Gran Vía, sino en la lateral, mirando al jardín que, en realidad, es el alzado principal del edificio y se halla enmarcado por dos torres de tres alturas. Bajo la terraza, una arcada de forma abalconada dispuesta en la parte derecha de la fachada de Gran Vía, junto a una torre de cuatro alturas, en la que puede observarse todo un programa de motivos platerescos, como medallones con cabezas humanas, grutescos y decoración de candelieri.

Otros motivos utilizados y que son característicos de este estilo son las balaustradas de los balcones, los grutescos y mascarones de las torres de la fachada principal interior y la crestería con pináculos que rematan los alzados del edificio.

En el interior, un gran hall cuadrado. Lo que en un principio era la biblioteca del palacio, hoy hace de vestíbulo, con azulejos y suelo de mosaico hidráulico que crea una alfombra formas vegetales que da paso a lo que fue un patio típico andaluz.

Este patio – con una fuente en su centro ya inexistente-, alargado y de considerable altura da acceso en su recorrido a las diferentes salas y habitaciones. Con función de gran distribuidor, el patio fue techado. La puerta de entrada original conducía de frente a la escalera de honor con barandilla de madera tallada que lleva al primer piso.

La escalera de mármol rojo con alfombra roja enmarcada en un arco oval posee al fondo de la primera subida, en el descansillo, una vidriera colorida que da paso de la luz natural a la escalinata. El techo del hueco de la escalera está formado por una cúpula portada sobre cuatro pechinas de minuciosa ornamentación de yesería, de la que pende una lámpara de araña en metal.

La finca enriquece su interior con salones lujosamente decorados, una sala árabe en esquina de gran valor – Sala de Fumadores- y elementos como azulejos, artesonados de calidad y labores de carpintería. La torre de cuatro alturas se presenta adelantada respecto al plano de fachada del resto de la edificación y sigue la alineación oficial de la calle.

El notable edificio tiene además la singularidad de ser, junto con el del Banco de España, el único de la Gran Vía cuya fachada se retranquea de la calle, rodeándose de un jardín interior resguardado por una verja – hecha por la Fundición Castaños-.

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