Miércoles, 23 Agosto, 2017

            

Jazz legendario en el Isabel La Católica

Los espectadores pudieron disfrutar del directo del mítico organista Dr. Lonnie Smith en el contexto del 34º Festival Internacional

David Rodríguez Frías


image_print

El Teatro Isabel La Católica asistió este viernes al segundo concierto del programa oficial de la 34ª edición del Festival Internacional de Jazz de Granada. A pesar de la notable reducción de presupuesto, y la consecuente disminución del número de artistas invitados, los espectadores pudieron disfrutar del directo del legendario organista Dr. Lonnie Smith.

Este artista estadounidense septuagenario creció ligado a la música negra norteamericana, recibiendo influencias soul, blues y góspel. Comenzó su carrera en solitario a mediados de los sesenta con sellos míticos como Blue Note y Columbia. A partir de entonces, ha protagonizado una carrera vertiginosa dentro del jazz en la que la innovación y la calidad en sus obras siempre ha sido una constante que se mantiene hasta hoy.

En la actuación del viernes, estuvo acompañado por el guitarrista Jonathan Kreisberg y por Jonathan Blake a la batería para, en línea con sus actuaciones europeas del último año, presentar su disco ‘The Healer’ publicado en 2012. No por predecible, el contenido de su show fue menos espectacular. Durante toda la performance, los instrumentistas desplegaron un notable virtuosismo, especialmente Lonnie Smith y Jonathan Kreisberg, que bajo el colchón rítmico aportado por la batería de Jonathan Blake pudieron desplegar una suerte de melodías jazz que se movían desde las influencias más clásicas hasta las del rock progresivo, pasando por el jazz-funk que reportó fama y prestigio al líder de esta formación en los setenta.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando, a punto de completar el repaso al álbum de 2012, los artistas interpretaron una versión del famoso tema ‘My favourite things’ del musical de Broadway ‘The sound of music‘, que John Coltrane convirtió en un clásico del género en los sesenta. Con la actuación ya acabada y el trío retirado, el organista americano cedió a las insistencias del público para volver al escenario y deleitarle con una improvisación con su Slaperoo, que controlaba a través de un pedal, y a la que se unieron sus acompañantes de gira.

En conclusión, una actuación excitante, con fuerza y empatía hacia los asistentes a la misma, que hizo las delicias del público y que volvió a demostrar que, reducción presupuestaria incluida, Granada sigue ganando prestigio cultural gracias a su Festival de Jazz.

 

 

Comments

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Etoy completamente de acuerdo contigo,excelente descripcion de lo que alli ocurri aquella noche para mi inolvidable.
    Genial el comentarista ¡enhorabuena DAVID!