Sábado, 25 Marzo, 2017

Investigadores españoles estudian el uso de la risa para diagnosticar la depresión

El experimento que ha analizado episodios de risa de 50 personas ha conseguido diagnosticar cuadros de depresión con una precisión del 82%

Foto: E.P./FLICKER/MARC KJERLAND
E.P.


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La risa dice mucho de la persona que se ríe, es como la huella digital, cada persona se ríe de manera diferente y cada risa se caracteriza por matices únicos. Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, ha demostrado que además puede indicar si la persona  sufre depresión.

El estudio ha analizado episodios de risa de 50 personas, tras desarrollar una fórmula matemática han conseguido diagnosticar cuadros de depresión con una precisión del 82%. “La risa es una huella propia de cada persona, pero con la peculiaridad de que, a diferencia de la dactilar, es una huella cambiante, dinámica, al expresar en un momento dado su estado psicológico y salud mental”, explica Rafael Lahoz-Beltra, investigador del departamento de Matemática Aplicada (Biomatemática) de la UCM y uno de los autores del trabajo.

El estudio refleja diferencias entre las carcajadas masculinas y femeninas, y abre la puerta a que, en un futuro, el análisis de la risa pueda convertirse en una técnica complementaria para diagnosticar esta enfermedad mental. La clave parece estar en el quinto episodio de risa, con un valor más bajo en las personas que padecen depresión.

Los autores proponen que el análisis de la risa sea una técnica complementaria para detectar este tipo de dolencias. Si consiguen clasificar con éxito a los pacientes, sería un primer paso en el diseño de un sistema para el análisis automático de la risa

“Haciendo un paralelismo con los ordenadores, mientras que las técnicas de neuroimagen aportan un diagnóstico por el análisis de estructuras anatómicas, algo así como el hardware, nuestros análisis complementarían dicho diagnóstico, reflejando aspectos relacionados con la actividad mental o software”, compara Lahoz-Beltra.

HASTA 934 RISAS ANALIZADAS

Para medir un concepto tan escurridizo, los científicos han analizado las espiraciones en las que la persona dice ‘ja’, lo que se conoce como plosivo y que se repite cada 210 milisegundos -tal y como reveló un trabajo anterior-. En total, analizaron 934 risas procedentes de 30 pacientes con depresión y 20 sanos, recogidas en un estudio previo.

De los cinco primeros plosivos de cada episodio de risa, los investigadores extrajeron los valores de diez variables, como la duración, frecuencia o resonancias acústicas. “Analizando la entropía -el orden de una señal acústica- en cada plosivo, creemos haber encontrado una regla que distingue a un sujeto sano de otro con depresión”, afirma Lahoz-Beltra.

El diagnóstico en el caso de los hombres era más preciso que en el de las mujeres, lo que podría deberse, según los autores, a que la depresión se manifiesta de forma diferente en ambos sexos, y que el sentido del humor no tiene el mismo papel social en ambos grupos de personas.

Según el estudio, publicado en la revista ‘Entropy’, un individuo sano es aquel cuya entropía del primer episodio de risa se relaciona con la de la quinta carcajada: o los dos valores son altos o los dos son bajos. Sin embargo, “hemos encontrado que los sujetos con depresión no parecían seguir esta regla”, destaca el científico.

Para llegar al resultados, los científicos han usado la técnica de árbol, en la que los nodos representan un posible resultado. Diseñada por los servicios informáticos de la UCM, la herramienta permite elegir o descartar una rama, hasta llegar a la que mayores probabilidades tenga en el diagnóstico de la enfermedad.

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