Sábado, 16 Diciembre, 2017

            

Investigadores españoles descubren que la mordida puede relacionarse con un peor control de la postura y el equilibrio

Aunque puede resultar estadísticamente baja, está aumentada cuando existen condiciones de fatiga en la persona o cuando se dan condiciones de inestabilidad.

Imagen de archivo de una boca | Autor: Archivo GD
E.P


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Investigadores de la Universidad de Barcelona y de la Universidad de Innsbruck (Austria) han descubierto que la oclusión dental, el contacto que se establece entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca también conocido como mordida, puede influir en la aparición de problemas posturales o del equilibrio.

Desde hace unos años existe un creciente interés médico en corregir el contacto imperfecto de los dientes, que se produce cuando no se encuentran perfectamente alineados o presentan alteraciones a distintos niveles, con el objetivo de evitar así problemas como dolor mandibular, diastemas o apiñamiento.

En sendos estudios publicados en las revistas ‘Motor Control’ y ‘Neuroscience Letters’, los investigadores han observado también una relación hasta ahora menos obvia entre una mordida imperfecta y el control de la postura. Y, aunque puede resultar estadísticamente baja, está aumentada cuando existen condiciones de fatiga en la persona o cuando se dan condiciones de inestabilidad.

“Cuando existe una mala oclusión, esta se clasifica por criterios establecidos científicamente. Lo relevante en el estudio es que se ha relacionado además con diferentes alteraciones motoras y fisiológicas”, ha explicado a la agencia ‘Sinc’ Sonia Julià-Sánchez, autora principal de los trabajos e investigadora en la institución catalana.

En sus investigaciones aportaron datos concluyentes de que con la corrección de diferentes maloclusiones, llevando la posición mandibular a un punto neutro, se mejora el control postural tanto en equilibrio estático como en dinámico.

En el día a día esta relación no se aprecia tan directamente en condiciones estáticas, aunque pueden existir condiciones asociadas a patologías, como la obesidad, que agraven la inestabilidad corporal empeorando el control de la postura e incrementando el riesgo de caídas.

En deportistas, esta relación puede ser determinante tanto en el rendimiento final como en la prevención de lesiones como torceduras, distensiones y fracturas, por desequilibrios inesperados a medida que la fatiga es mayor y la capacidad de respuesta motora disminuye.

Por ello, precisa esta experta, sería útil que tanto la población general como los deportistas valoren la posibilidad de corregir la oclusión dental para mejorar el control de la postura, evitando así posibles caídas o desequilibrios debido a una falta de reacción del sistema motor.

INFLUENCIA RECÍPROCA

“El control de la postura es el resultado de un complejo sistema que incluye diferentes componentes sensores y motores que provienen de la información visual, somatosensorial y vestibular”, según explica esta experta.

Se sabe que existe una influencia recíproca entre el nervio trigémino y el núcleo vestibular, responsables de la función masticatoria y el control del equilibrio respectivamente, y también entre los músculos masticatorios y cervicales.

Esta influencia explicaría que las maloclusiones dentales perjudiquen el control de la postura. Pero hasta ahora las investigaciones no habían conseguido ser concluyentes.

PROBLEMAS EN PACIENTES CON UNA ORTODONCIA

En un primer estudio se tuvo en cuenta el tipo de oclusión dental y si había existido un tratamiento de ortodoncia previo. Los resultados mostraron que las alteraciones en la alineación de los dientes se relacionaban con un peor control del equilibrio estático.

Y en un segundo trabajo valoraron el tipo de oclusión dental, el control de la postura y la fatiga física para analizar la posible relación entre estos factores. El análisis mostró que el equilibrio mejoraba cuando las maloclusiones se corregían, y que estas influían más en el control de la postura en condiciones de fatiga que en reposo.

“Cuando los sujetos estaban cansados equilibraban peor tanto en condiciones estables como inestables. En condiciones estáticas, el factor que influyó más en el desequilibrio fue la fatiga. Por el contrario, en condiciones de máxima inestabilidad, se apreció una relación significativa entre agotamiento y oclusión dental”, concluye Julià-Sánchez.

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