Martes, 16 de Octubre de 2018

            

Investigadores de la UGR y la US señalan una nueva diana terapéutica para prevenir infartos en pacientes sanos

Las personas sanas tienen riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares debido a estilos de vida poco saludables como la ausencia de actividad física y las dietas con alta ingesta calórica

Imagen ilustrativa | Foto: Archivo
E.P.


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Un grupo de expertos de las Universidades de Sevilla (US) y de Granada (UGR) han realizado un trabajo en colaboración con investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y la Università Politecnica delle Marche de Italia para prevenir infartos en personas sanas, que a priori no presentan factores de riesgo, y en pacientes con patologías cardiovasculares.

Según ha informado la US en una nota de prensa, las personas sanas tienen riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares debido a estilos de vida poco saludables como la ausencia de actividad física y las dietas con alta ingesta calórica caracterizadas por consumo de grasas, azucares y sodio. Por el contrario, en los pacientes que han sufrido un infarto estos factores de riesgo disminuyen gracias a las estrategias para inducir cambios en el estilo de vida como los programas de rehabilitación cardíaca.

Sin embargo, incluso aunque los valores de los tradicionales marcadores de riesgo sean bajos, tanto unos como otros pacientes (sanos y post-infartados) manifiestan un aumento en el nivel de actividad del complejo NLRP3-inflamasoma. Esto supone por tanto que el inflamasoma –es un complejo multiproteico responsable de la activación de los procesos inflamatorios y que en ocasiones está implicado en procesos de muerte celular.– podría ser una diana farmacológica para evitar el riesgo cardiovascular.

Para esta investigación se han estudiado a hombres sin antecedentes de enfermedad cardiovascular y 150 pacientes con infarto agudo de miocardio que acudían a un programa de rehabilitación. Se han evaluado diversos parámetros como índice de masa corporal, circunferencia abdominal, valores de presión arterial, colesterol total y colesterol LDL, costumbres nutricionales, así como el estado del complejo inflamasoma y autofagia. Además, se evaluaron dos conocidos test de riesgo cardiovascular, el Fuster Bewat y el Framinghan.

“Los sujetos sanos presentaron un alto porcentaje de índice de masa corporal, circunferencia abdominal, presión arterial, niveles de colesterol total y LDL. Los sujetos infartados mostraron una considerable mejora de los tradicionales factores de riesgo como muestra del éxito de los programas de rehabilitación cardiovascular. Sin embargo, la alta activación del complejo inflamasoma no sufrió mejora, mostrando un posible marcador de riesgo como consecuencia, posiblemente, del daño de los tejidos post-infarto”, ha explicado el investigador de la Universidad de Sevilla Mario Cordero.

“Aunque hayamos demostrado que la inflamasoma podría ser una diana farmacológica para evitar el riesgo cardiovascular, urge tomar medidas de mejora de los estilos de vida en la población para reducir este tipo de enfermedades”, hace hincapié el doctor Cordero.

Este estudio forma parte de un proyecto en el que se pretende evaluar el papel del complejo NLRP3-inflamasoma en el envejecimiento y patologías cardiovasculares y metabólicas asociadas a la edad.

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